En MEDIO EXTREMO PODCAST seguimos tratando de entender qué está pasando en el mundo de hoy, solo en una plataforma diferente. Cada semana, MXP tiene una profunda inmersión en las historias que ocurren en todo el mundo, incluidas las que no fueron noticia pero deberían serlo. Conducido por Santiago O’Donnell y la participación de Guillermo Collini.

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Una producción original de Gonzalo Criado y Julián Doyle para medioextremo.com.


Aquella mañana del 27 de mayo de 2015, cuando estalló el nuevo escándalo de corrupción en el opaco mundo del fútbol, el empresario Alejandro Burzaco desayunaba en la planta baja de un lujoso hotel en Zurich, adonde había viajado para participar de un evento convocado por las autoridades de la FIFA. El CEO de Torneos madrugó y pudo ver a los agentes de civil de la policía suiza que colaboraban con las autoridades estadounidenses ingresando en el edificio dispuestos a detener a un grupo de empresarios y directivos de la organización. En su mayoría, a los acusados los arrestaron en sus habitaciones, pero a él, que miraba la escena desde el lobby, no pudieron agarrarlo. Los oficiales no lo reconocieron y se escapó. Pasaron trece días hasta que el fugitivo argentino se entregó en Bolzano, una localidad en el norte de Italia, acompañado por sus abogados. Al poderoso empresario y hermano del secretario de Seguridad del gobierno de Mauricio Macri lo extraditaron a los Estados Unidos. Burzaco se declaró culpable, accedió a colaborar y, tras pagar una fianza de 20 millones de dólares, fue remitido a un arresto domiciliario en Nueva York hasta que le fue concedida la libertad condicional a la espera del juicio. En el interín, vendió sus acciones en Torneos y Competencias, mientras que la compañía, por su parte, admitió su papel en la conspiración internacional y acordó pagar una multa de 112,8 millones de dólares.



Argentina

Por Santiago O’Donnell y Tomás Lukin

El acusado de montar la estafa financiera más importante de la historia argentina quedó detenido ayer. Con promesas de una elevada rentabilidad, mucho marketing y algunas inversiones en la economía real, Enrique Blaksley Señorans sedujo y captó millones de dólares en inversiones. Un complejo entramado de sociedades montado por su firma Hope Funds garantizó el desvío de los fondos a través de firmas radicadas en Argentina pero también en guaridas fiscales como Islas Vírgenes Británicas y Panamá, cuyas operaciones fueron canalizadas por el estudio de abogados Mossack Fonseca. El monto total de la estafa es imposible de precisar porque una porción significativa del dinero invertido por muchos ricos y famosos no está declarada pero se estima que la cifra supera los 300 millones de dólares. La jueza María Romilda Servini de Cubría ordenó ayer, además, la detención de tres colaboradores de Blaksley, más de cincuenta allanamientos, la intervención de la firma Hope Funds así como el embargo de sus bienes y cuentas bancarias.