San Isidro: okupas, patotas y kayaks

Vecinos del partido de San Isidro rechazaron el desalojo violento y posterior clausura del club social “Amigos 33 Orientales”, que el gobierno municipal realizó en plena pandemia y en el marco del Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio (ASPO) dispuesto por el Gobierno nacional.

«Hace un año y medio esto fue un desastre, vinieron con topadora y personal municipal, rompieron todas las instalaciones para desalojarnos. Ahora, ni la cuarentena los detuvo, lo hicieron violando todas las normas, ya que los desalojos están suspendidos por el Estado de emergencia sanitaria nacional, así y todo, estos avanzaron sin mediar explicación», dijo a Medio Extremo, Francisco Forti, integrante de la comisión directiva, luego de que el municipio avanzara con la clausura por considerar que están ocupando tierras públicas con accesos al río.

El «33 Orientales», ubicado en calle 33 y Avda. Mitre, tiene una extensa trayectoria con más de 60 años funcionando en las riberas de la localidad de Béccar. Con el esfuerzo de los socios, un grupo de apasionados del río y de la náutica, fueron instalando pequeños servicios para quienes concurrían, fundamentalmente pescadores de la zona, y también visitantes.

Así se fue armando la instalación de bancos, baños, servicios para calentar agua para mate, caminos y solados para mejor acceso y uso los días de lluvia, cestos de basura, y por supuesto, mucho tiempo destinado a la plantación y mantenimiento de los árboles.

«Con el tiempo pudimos organizarnos legalmente y logramos la personería. Las instalaciones de la Asociación están así desde hace más de 20 años», señala Forti.

El municipio de San Isidro arrasa con todo!! Cerraron la calle 33 orientales y el río en plena cuarentena para desalojar…

Posted by Accesos al río San Isidro on Saturday, April 25, 2020

Uno de los trasfondos en la avanzada municipal es la cuestión territorial. La sede del club en las inmediaciones del monumento a los 33 Orientales, ocupa un predio clave para el desarrollo inmobiliario del sector costero dominado por clubes privados y movida gastronómica, prohibiendo el libre acceso a la costa en toda la Zona Norte.

«La sede tiene 20 metros de largo por 5 de fondo, más el sector costero que delimita las amarras. Al oeste limita con un predio vecino,  al este con el Arroyo y el Canal Sarandí, y al sur con el Barrio Parque Náutico Boating Club», detalla Forti.

«El Boating es un club que tiene varias calles públicas cerradas y no figura como barrio cerrado. Además, es continuamente beneficiado, no paga canon de agua, canon de nada, al municipio. Están gratis, y lo que es la costa, el camino de sirga, que es la calle que deben dejar los propietarios ribereños a ríos o canales para uso público, lo tienen todo tomado con barcos. Uno de estos barcos que está sobre la Avda. Mitre y camino de sirga es del periodista Eduardo Feinnmann, tiene una embarcación gigante, como de 25 metros de largo», asegura el presidente de 33 Orientales.

Cabe aclarar que la titularidad de las tierras es del Gobierno bonaerense y en efecto, el municipio de SI solo puede tener el control administrativo pero también disponer de ellas. En ese sentido, Forti niega que hayan tenido una notificación oficial que preanunciara el desalojo y la clausura.

«Desde hace un tiempo comenzamos a recibir una persecución por parte de la Municipalidad de SI, que motivó diversas actuaciones, entre ellas una orden de no realizar mejoras u obras nuevas que hemos respetado. Pero en el fondo lo que persiste es el negocio inmoboliario, nada más. Quieren quedarse con toda la costa de San Isidro para entregársela a inversores priavados que es lo pasó con el Boating que tiene encerrada la avenida Mitre, con dos edificaciones», advirtió.

En el relato que hace Forti, recuerda que hace dos años un grupo de empleados del municipio arrasó con un baño público que habían hecho en el club y pusieron en su lugar baños químicos. Al poco tiempo, directamente los retiraron y dejó sin baño el predio.

Captura Google Maps.

El 14 de abril Forti recibió una llamada. Era Agustín Rossberg, vecino de la zona, para avisarle que una cuadrilla de camiones, topadora, patrulleros y funcionarios del municipio habían ingresado adrede al predio de la Asociación Civil “Amigos de 33 Orientales», dañando ingresos y retirando cercos. «De inmediato fui hasta el club y pude observar el daño, robo y secuestro de instalaciones, muebles, documentación y herramientas que son propiedad de nuestra Asociación y de sus socios. Ante dicho hecho, conforme se acredita con la copia de la denuncia formulada ante Prefectura Naval Argentina, sede SI, el día 15 de abril, procedí a denunciar el hecho».

A la protesta de los pocos vecinos que se pudieron movilizar, el municipio respondió con 10 patrulleros. La presencia del grupo de municipales ademas de darse con tintes de «patota» ocurrió en el momento más duro de la cuarentena, con restricciones masivas a la circulación.

En aquella tarde, denunciaron el robo de escalaras, cercos, kayaks y piraguas pertenecientes a los socios, herramientas de trabajo para desmalezar, vajilla completa, equipamiento de cocina industrial y hasta la documentación contable y societaria perteneciente a la entidad. En el mismo día se constató que fueron dañados y violentados los candados de ingreso al sector de embarcaciones. «Se cortaron las amarras de proa que sostienen a las embarcaciones, las que dejaron a la deriva», lamentó Forti. Todo fue cargado y secuestrado por un camión contratado y autorizado a ingresar al predio actualmente cerrado por un portón municipal.

También informaron que el 30 de mayo se hundió un velero por falta de mantenimiento al no poder acceder a las amarras.

Sin espacio

Dirigentes de la oposición local alertaron que el intendente Gustavo Posse busca «privatizar» la zona del puerto de San Isidro con el avance del Parque Público del Puerto de San Isidro sobre 10.000 metros cuadrados de espacio verde, en donde ya se construyó una ciclovía y una senda aeróbica que corren en forma paralela y unirán todo el parque.

«Esto forma parte del conflicto de todo el puerto en general que venimos teniendo con las 40 familias que viven ahí. Quieren hacer un espacio público a fuerza de topadoras pero sin decirles a estas familias donde las van a relocalizar y qué van a hacer con los clubes. Arrancaron el proyecto de un parque público pero no resolvieron lo principal. Es inconstitucional. Lo mismo pasa cuando quieren hacer una autopista, hasta que no le garantizan a la gente que se encuentra viviendo ahi otro destino o una indenmización, no podés empezar la autopista», dice Marcos Cianni, en diálogo con Medio Extremo, concejal por el FdT local que siguió el caso de 33 Orientales y cree que la puja por los terrenos costeros vas mucho más allá.

El intendente de San Isidro Gustavo Posse en la inauguración de un tramo del Parque Público en diciembre del 2019.

Según Cianni, «ellos empezaron a avanzar con el proyecto del parque como excusa sin tener resuelto qué van a hacer con las 40 familias que viven hace 30 años y que no podés desarrraigarlos del lugar, ni con los clubes náuticos, sobre todo apuntando a los que no le responden políticamente, los más chicos y populares».

El Boating también es un jugador clave en esta historia para la visión del concejal sobre el conflicto costero. «Al apropiarse de la costa para un supuesto parque público, queda flojo de papeles el argumento porque al lado (del 33 Orientales) está el Boating Club que no tiene camino de sirga, es contradictorio. Es un club pero tiene un paredón hasta el río. Cuando les pregunté desde el Gobierno de Posse dicen que fueron ellos los que le dieron el permiso. Queda claro que cuando un club está bien con ellos los dejan hacer y llegar hasta el río. Y cuando no, quieren que haya camino de sirga y los quieren sacar», remata.

Futuro incierto 

El proyecto del Parque Público del Puerto de San Isidro que en un principio demandó una inversión de $300 millones y que pasó de estar paralizado a realizarse por la mitad a fines del 2019, también tensó la relación entre el municipio y otro club náutico, el Amarristas, que ocupa el viejo puerto desde el año 2000. El tema de fondo es el destino de los yates y lanchas amarradas en un sitio abandonado durante décadas. La Comuna, al igual que con 33 Orientales, acusó a la entidad de estar instalada irregularmente e intimó a los dueños de los barcos a desalojar el predio.

A pesar de estos inconvenientes, el Gobierno de Posse rechaza las acusaciones de vaciar el actual puerto. Pero el proyecto no sólo forma parte de la renovación del paisaje de la costa para sumar al río a la vida cotidiana sino que busca, también, atraer al turismo al integrar el predio con el circuito gastronómico del Bajo. Por eso, incluye mejoras millonarias en los alrededores para darle más impulso al circuito de bares y restaurantes cercanos.

«Creo que la justicia los va a perjudicar a los del club, pero hay que ver cuando termine la cuarentena qué hará el Gobierno de Axel Kicillof con el puerto. Tenemos pendientes reuniones por este tema porque es todo terreno provincial. La ex gobernadora Maria Eugenia Vidal sacó un decreto durante su gestión para que lo administre el municipio pero los obligó a armar una ordenanza municipal para la administracion del puerto. Posse no hace eso sino que saca un decreto basándose en la ley de amarradero que es de la época de la dictadura. En cambio el decreto de Vidal dice que tiene que estar basado en la ley portuaria. Es decir, los clubes y la gente que vive en el lugar tienen derecho a no reconocer como autoridad de aplicación al municipio al no estar hecha la ordenanza. Hay un vacío ahí que pueden aprovechar como último recurso», concluye Cianni.

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Director: Santiago O´Donnell. contacto@medioextremo.com

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