Cómo crece la guerrilla paraguaya

La muerte de dos niñas argentinas de 11 años durante un ataque esta semana de tropas regulares de Paraguay a un campamento de la guerrilla Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP) puso en tela de juicio la política de seguridad de ese país. En un comunicado, la Cancillería argentina identificó a las dos niñas fallecidas como ciudadanas nacidas el 29 de octubre de 2008 y el 5 de febrero de 2009, ambas de 11 de años. Además, alertó: «No es posible aceptar que no hayan advertido, quienes fueron testigos de los hechos acontecidos, la escasa edad de las niñas.»
Genoveva Oviedo Brítez, hermana de Alcides Oviedo, líder del EPP, había asegurado que las dos nenas habían nacido en Argentina y son hijas de Magna Meza y Liliana Villalba, respectivamente, y ambas de Osvaldo Villalba, todos ellos líderes del grupo insurgente.
En este marco, el Gobierno de Paraguay informó que el operativo de las Fuerzas de Tareas Conjuntas (FTC) contra un campamento del EPP ubicado en Yby Yaú, en el norte del país, fue un «éxito», a la vez que responsabilizó a la organización insurgente por la muerte de las infantes, que fueron expuestas «de manera cobarde».
Sin embargo, la Coordinadora de Derechos Humanos del Paraguay (Codehupy) alertó que el enfrentamiento informado por el Gobierno presenta características inquietantes de un crimen de Estado. “Además de lo criminal del operativo, resulta inexplicable el apresuramiento por sepultar los cuerpos antes de que sean identificados y entregados a sus familiares. Pareciera existir premura por intentar borrar evidencias del terrible suceso”, denunció el comunicado. Para la Codehupy, el tono triunfalista con el que el Gobierno informó lo sucedido está más cerca de ser caracterizado como un acto de terrorismo de Estado que un logro en materia de seguridad.

A continuación, publicamos el capítulo Lugo del libro POLITILEAKS, de Santiago O’Donnell, publicado en 2014.

 

En agosto de 2013, un grupo comando del Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP) secuestró y ejecutó a cinco guardias privados de una estancia del departamento de San Pedro, unos 370 kilómetros al norte de Asunción. La acción más sanguinaria de las últimas décadas por parte del único grupo guerrillero activo en el Cono Sur no tomó por sorpresa a los servicios de inteligencia estadounidenses. Según una serie de cables diplomáticos de la embajada de los Estados Unidos e informes de inteligencia de la agencia Stratfor, conocida como «la CIA privada», publicados en el sitio WikiLeaks, espías estadounidenses y paraguayos monitorean los movimientos y el crecimiento del EPP, prácticamente, desde su fundación a mediados de la década pasada.

Los despachos diplomáticos de 2008, 2009 y 2010 muestran la creciente preocupación del entonces presidente Fernando Lugo, que había sido obispo en la misma zona donde opera el EPP, quien llegó a transmitirle a la embajada estadounidense que se trataba de un grupo «muy peligroso».

Los cables manifiestan que Lugo discretamente pidió y obtuvo ayuda de Colombia y Brasil para encontrar a un empresario secuestrado por el EPP. También revelan que, para combatir a la guerrilla, Lugo desplegó un Destacamento Conjunto de Respuesta Rápida (Joint Rapid Response Detachment) de fuerzas especiales paraguayas y «asesores» militares estadounidenses.

Los cables señalan que Lugo les dijo a los estadounidenses que estaba agradecido por el destacamento conjunto y que deseaba su continuidad. Sin embargo, para consensuar políticas de seguridad con los países vecinos, el mandatario paraguayo les pidió luego a los Estados Unidos que dieran por terminado el entrenamiento del destacamento y que retiraran a sus «asesores» de Paraguay, según dicen los despachos. Los cables también señalan que, a pesar de las versiones sobre posibles nexos entre el EPP y la guerrilla colombiana de las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia), los servicios estadounidenses no poseen información concreta de que exista ese vínculo.

Los informes de inteligencia de Stratfor de 2010 y 2011 muestran que, en esos años, el EPP aumentó su poder de fuego con artefactos explosivos sofisticados, similares a los utilizados por la insurgencia antiestadounidense en Afganistán. También revelan que la Argentina ocupó el lugar de los Estados Unidos en el entrenamiento de las fuerzas antiguerrilleras paraguayas. Stratfor da cuenta de un curso de entrenamiento para combatir al EPP brindado a quince miembros de fuerzas especiales de Paraguay, a cargo de instructores militares argentinos, y organizado por el Ministerio de Defensa paraguayo.

Al menos diecisiete cables de la embajada estadounidense en Asunción, fechados entre 2009 y 2010, mencionan al EPP. El primero data de marzo de 2008, un mes antes de las elecciones presidenciales en Paraguay, y se titula: «Ex miembros del Partido Patria Libre anuncian la creación del Ejército del Pueblo Paraguayo». El despacho presenta al EPP como un grupo pequeño y «bastante inactivo», desprendido de un partido marxista revolucionario con base campesina, el Partido Patria Libre (PPL). Al tal punto descree de su capacidad que pone en duda su acto fundacional, la quema de un rancho, especulando que «podría tratarse de una disputa doméstica». El despacho dice que la vocera del EPP anunció desde la cárcel, donde purga una condena por secuestro, que el grupo es «marxista-leninista» y que fue creado para combatir a la oligarquía y a los sesenta años de dictadura del Partido Colorado.

Como conclusión, el autor del cable especula que el EPP pudo haber surgido para asegurarse de que los Colorados entregaran el poder después de más de medio siglo en caso de perder las elecciones (algo que en ese momento parecía muy probable y que finalmente sucedió). Pero el despacho también deja abierta la posibilidad de que el EPP sea una creación de los Colorados para restarle votos a Lugo. El cable termina así:

Comentario: El EPP aparenta representar en la actualidad los primeros pasos de un PPL reencarnado, aunque todo apunta a una membresía bastante pequeña (y, por ahora, bastante inactiva). Su objetivo principal parece ser la organización de una insurrección armada si los Colorados no ceden el poder en caso de una victoria opositora en abril. Aunque podrían ser los blancos del EPP, los Colorados también se benefician con las denuncias que atan a Lugo con el PPL/EPP (agrandadas por la recurrente propaganda nacional de los Colorados que muestran a un Lugo «fotoshopeado» supuestamente en fatiga militar y portando un rifle de asalto AK/47). Fin de comentario.

Otro cable de septiembre de 2008 da cuenta del juicio a tres miembros del PPL por el secuestro del empresario Luis Alberto Lindstrom, en julio de ese año. Luego de su liberación tras cuarenta días de cautiverio, rescate mediante, Lindstrom fue asesinado en mayo de 2013 en su estancia de Concepción por francotiradores del EPP.

El cable sobre su 198 secuestro en 2008 se refiere a la supuesta relación entre la guerrilla paraguaya y las FARC. Dice que dichos lazos se habrían interrumpido después del sonado caso del secuestro y del asesinato de la hija del ex presidente paraguayo Raúl Cubas. Informaciones sensibles no han revelado lazos directos entre ex miembros del PPL y las FARC desde el secuestro de Cecilia Cubas en 2004. El cable concluye que Lugo corría el riesgo de subestimar un problema que podía costarle caro. En efecto, Lugo fue depuesto en junio de 2012 por un golpe parlamentario fundamentado en su presunta responsabilidad en una matanza campesina ocurrida en circunstancias muy parecidas a las que el cable planteaba.

Comentario: A pesar de usar armas, ropa y retórica que imita a las FARC, los testimonios y el dictamen del fiscal sugieren hasta ahora que los secuestradores de Lindstrom actuaron con autonomía. Lo más probable es que, como las FARC, desprendimientos del PPL intenten, por lejos que estén de lograrlo, usar secuestros no políticos para desestabilizar a la sociedad rural y obtener una fuente de financiamiento que eventualmente pueda ser usada para promover actividades revolucionarias.

Aunque cualquier grupo armado - sea político o no - operando en las zonas rurales de San Pedro y Concepción no amenaza por ahora la existencia del gobierno de Lugo, los continuos reportes sobre su presencia se suman a un creciente número de ocupaciones de tierras de campesinos (algunos de los cuales han llevado a muertes en confrontaciones con la policía), el temor de que haya más secuestros, nuevas restricciones para escriturar tierras, un creciente sentimiento antibrasileño - y el potencial para que todo eso crezca. Por lo tanto, es un tema que Lugo no puede ignorar. Fin de comentario.

Lugo no ignoró la amenaza que representaba el EPP para su gobierno, señalan los cables. Pero no pudo avanzar con su plan de reforma agraria ni detener la violencia entre campesinos y hacendados «brasiguayos» en la franja sojera, ni armar una coalición legislativa que lo sostuviera, según revela el análisis del problema guerrillero que el ex mandatario realizó en reiteradas oportunidades con diplomáticos estadounidenses.

En enero de 2009, Lugo recibió en el despacho presidencial al Encargado de Negocios de la embajada en Asunción, Michael J. Fitzpatrick, durante una hora, para hablar sobre temas de seguridad. En particular, Lugo quería expresar lo contento que estaba con el desempeño del Destacamento Conjunto de Respuesta Rápida -unidad financiada y entrenada por militares estadounidenses - que había sido enviado para perseguir a miembros del EPP después del asalto a un destacamento policial en el departamento de San Pedro.

Lugo le dijo al Encargado de Negocios que estaba contento con la respuesta inicial de gobierno al ataque del 31 de diciembre del Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP) a un cuartel del Ejército en Tacuatí, departamento de San Pedro. Lugo basaba esta información en reportes iniciales de los militares detallando el despliegue de 35 miembros del Destacamento Conjunto de Respuesta Rápida (DCEI) a Tacuatí para buscar sospechosos del
EPP.

Durante la reunión, Lugo intentó tranquilizar a los estadounidenses señalando que él sabía quiénes eran los guerrilleros («son los mismos de siempre») y que, a pesar de estar financiados por narcotraficantes, no llegaban a ser una amenaza para su gobierno.

Lugo mencionó las áreas rurales de la frontera Concepción/San Pedro (como Tacuatí) y la zona de colinas del departamento de Paraguarí como las dos más preocupantes para este tipo de amenazas de seguridad. Estaba preocupado y convencido de que el EPP estaba recibiendo apoyo local de traficantes de drogas (incluyendo algunos grandes terratenientes en San Pedro). Dijo que se basaba en su conocimiento íntimo de sus (once) años como obispo del área. Lugo estimó que el EPP no era realmente una amenaza directa de seguridad a la Nación sino que más bien estaba generando problemas al asustar a los inversores legítimos y al ofrecer en muchos lugares una oportunidad de criticar al gobierno y, eventualmente, hacerlo tropezar.

Fitzpatrick y sus asesores hicieron notar que los Estados Unidos había invertido más de cinco millones de dólares en el destacamento, y que tenían programados 1,4 millones adicionales para ese año, incluyendo entrenamiento en los Estados Unidos para militares paraguayos, dice el cable. Pero los Estados Unidos necesitaban una confirmación por escrito de Paraguay de que el programa seguiría adelante, advirtieron los diplomáticos. Lugo contestó que daría una respuesta en breve.

Comentario: El presidente Lugo fue cálido y amable, y estuvo relajado durante la reunión. Dio la impresión de que sigue apoyando con firmeza la asistencia del gobierno de los Estados Unidos a Paraguay en general, y el DCEI en particular… Fue positivo pero no se comprometió (tal es su estilo para la frustración de quienes lo rodean). Pero reconoció: a) todo lo que ha hecho el gobierno de los Estados Unidos por Paraguay, b) la necesidad de cierta claridad del gobierno paraguayo en este tema, y c) la necesidad de una respuesta formal (y con una sola postura) de su gobierno. Fin de comentario.

Una semana más tarde, otro cable explica que Lugo llamó a Fitzpatrick para darle una respuesta sobre el destacamento conjunto: dijo que iba a consultarlo con sus aliados regionales.

Mientras el Encargado de Negocios empezaba a agradecer al Presidente por la reunión, Lugo informó que pronto va a responder a nuestra consulta sobre si el gobierno de Paraguay quiere continuar la asistencia militar de los Estados Unidos para el Destacamento Conjunto de Respuesta Rápida (DCEI). Lugo le dijo al Encargado de Negocios que quería ser transparente con el gobierno de los Estados Unidos y por lo tanto señaló que el ministro de Defensa de Paraguay, Bareiro, planeaba discutir el DCEI en una reunión con sus contrapartes regionales el 15 de enero. Lugo prometió una respuesta después de esa reunión.

La reunión de ministros de Defensa de la Unasur (Unión de Naciones Suramericanas) el 15 de enero de 2009 no fue favorable a la continuidad del destacamento conjunto en Paraguay. Un despacho de febrero de ese año da cuenta de la reunión entre Fitzpatrick y el ministro de Defensa de Lugo, Luis Bareiro Spaini. La carta solicitada por la embajada para continuar con el destacamento había llegado, pero establecía el 15 de junio de 2009 como fecha límite para la cooperación conjunta militar. La embajada entendió que Lugo y Bareiro apoyaban el programa pero no así otros sectores del gobierno y por lo tanto había que prepararse para terminar con el programa. En conclusión, escribió Fitzpatrick: Al final, no podemos desear esta asistencia más que los paraguayos. El gobierno de los Estados Unidos debería seguir como hasta ahora: dispuesto a declarar victoria y mandar señales del fin de nuestro apoyo a las fuerzas conjuntas mucho antes de junio y, si no nos piden que siga la colaboración, entonces cerrar el programa en junio, si llegamos a ese punto.

En julio de 2009, Bareiro le comunicó a Fitzpatrick que el gobierno paraguayo deseaba concluir el entrenamiento del DCEI en septiembre de ese año, para darle un «espacio» al gobierno de Lugo a fin de «reacomodar los acuerdos militares que había heredado de gobiernos anteriores», señala otro cable. En octubre, el secuestro del estanciero Fidel Zavala por parte del EPP sacudió a Paraguay. Los secuestradores dejaron una bomba en el auto del estanciero, que explotó cuando llegó la policía, hiriendo a dos agentes de gravedad. Una serie de cables de la embajada dan cuenta de la preocupación del presidente Lugo, quien se ocupó personalmente del asunto, hasta que Zavala fue liberado cuatro meses más tarde, en enero de 2010. Sus captores lo dejaron libre después de que la familia le pagara al EPP un rescate de 400 mil dólares y cinco vacas para alimentar a los habitantes de dos pueblos cercanos a la estancia de Zavala. Un cable del 21 de octubre de 2009, una semana después del secuestro, recorre los discretos esfuerzos de un equipo colombiano antisecuestros enviado por el entonces presidente Álvaro Uribe para ayudar a las autoridades paraguayas. El cable, firmado por la entonces embajadora
de los Estados Unidos, Liliana Ayalde, reitera que no se encontraron vínculos del EPP con las FARC pese a las reiteradas versiones periodísticas que sugerían lo contrario.

Sin embargo, la embajadora tomó nota del crecimiento del poder de fuego y operatividad del EPP.

Nota de la embajada: Si este secuestro es obra del EPP, entonces su nivel de operatividad es más alto de lo que muchos creyeron, y si recibe un rescate significativo, su financiamiento estaría asegurado para el corto o mediano plazo. FIN DE NOTA.

Al día siguiente, el 22 de octubre de 2009, la embajadora firmó otro despacho dando cuenta de su reunión de dos horas y media con Lugo. Según el cable, el Presidente se quejó por la corrupción policial, las operaciones de prensa y las maniobras desestabilizadoras de la oposición. También se mostró muy preocupado por el accionar del EPP.

Lugo reconoció que el EPP es «muy peligroso» y deseó la pronta liberación de Zabala sano y salvo. Indicó que desde el secuestro de Lindstrom, en 2008, el gobierno paraguayo seguía a los secuestradores y había recolectado buen material de inteligencia de la zona Concepción/San Pedro. Habían logrado infiltrar un puñado de agentes en el campo para vivir entre el campesinado «con barbas y todo». Lugo dijo que el EPP conoce muy bien su territorio (donde Lugo sirvió como obispo) y que sus operadores podrían detectar «hasta la llegada de una vaca nueva». Lugo creía que el grupo original del EPP consistía en unas 15 personas pero que había crecido a unas 25. Dijo que los nuevos operadores eran extremadamente peligrosos porque podían reaccionar de cualquier manera (sugiriendo que podían matar a sus víctimas) y no tenían la disciplina necesaria para responder al liderazgo del EPP.

A su turno, la embajadora transmitió su preocupación por la falta de liderazgo de Lugo: Nuestra esperanza es que la presente crisis de seguridad empuje a Lugo a mostrar más liderazgo, y continuaremos alentándolo a nutrir las instituciones democráticas del Paraguay, antes de que sus opositores políticos las rompan en pedazos.

La noticia de la liberación de Zabala trajo tranquilidad al gobierno de Lugo, dice un cable de enero de 2010. El despacho menciona, además, la intervención en Paraguay de un equipo militar brasileño para interceptar las comunicaciones del EPP.

Comentario: La exitosa liberación de Zabala es un alivio para la golpeada administración de Lugo. La habilidad de Lugo para trabajar bien con colombianos y brasileños demuestra una cooperación internacional exitosa. Si el Ministerio del Interior tiene éxito en atrapar a los secuestradores, la administración de Lugo podría encontrar una oportunidad para enfocarse en avanzar con su agenda después de meses de mala prensa, ningún logro importante y llamados de juicio político a Lugo. Fin de comentario.

Pero los secuestradores de Zabala nunca fueron encontrados, y Lugo debió enfrentar un juicio político exprés en junio de 2012, que terminó en su derrocamiento.

Un año y medio antes de que eso sucediera, tuvo lugar en Paraguay un entrenamiento conjunto antiterrorista (Joint Combined Exchange Training, o JCET) entre fuerzas especiales de Paraguay y los Estados Unidos. Un
cable diplomático, que establece los términos del ejercicio conjunto, describe al EPP como un grupo terrorista que amenaza la seguridad no sólo de Paraguay sino también de objetivos estadounidenses.

Hay un pequeño grupo terrorista autóctono, una naciente guerrilla llamada Ejército del Pueblo Paraguayo. Son responsables de secuestros recientes de ciudadanos paraguayos. El EPP tiene un bajo nivel de operatividad
en explosivos y una conocida ideología antiestadounidense. Sin embargo, hasta ahora no han accionado en contra de los Estados Unidos… La amenaza general del terrorismo doméstico es baja y del crimen en general es alta en las áreas designadas para el entrenamiento en y alrededor de Asunción. La amenaza del terrorismo transnacional es media en todo el país. Personal estadounidense no ha sido blanco de ataques.

Las actividades del EPP atrajeron la atención no sólo de la embajada sino también de la agencia privada de inteligencia Stratfor, según muestra una filtración de WikiLeaks, que incluye correos electrónicos, comentarios e informes de inteligencia producidos en 2010 y 2011. Los primeros informes de Stratfor describen al EPP más como una banda delictiva que como una vanguardia revolucionaria. Según un informe de Stratfor de abril de 2010: Las autoridades paraguayas dicen que pueden rastrear hasta los años noventa los comienzos del grupo. Se los conoce por los secuestros y robos (tierra, ganado, bancos) que llevan adelante. En 2001 se hicieron conocidos por un secuestro que tuvo repercusión nacional. Sus actividades han aumentado en los últimos dos años. Operan sobre todo en el norte del país (San Pedro y Concepción), a menudo en áreas donde las autoridades estatales / instituciones tienen poca o ninguna presencia… ¿Rebeldes izquierdistas en Paraguay Hace mucho que no hay ninguna actividad militar en ese país, ¿no?

En un intercambio de información fechada en enero de 2011, varios analistas de Stratfor comentan un atentado con un poderoso explosivo plantado en un cuartel militar en el departamento de Concepción. Comienza el analista Ben West:

Las autoridades paraguayas creen que el EPP está detrás de esto, ambos incidentes. El último incidente tuvo lugar en una zona donde opera habitualmente (Departamento de Concepción), y aunque quizá signifique un ligero cambio de táctica (si el EPP fue responsable), las fuerzas de seguridad están en la lista de blancos del EPP.

Sigue el analista Scott Stewart:

Este artefacto explosivo parece bastante sofisticado para Paraguay. Fue detonado a control remoto, y por su descripción es similar a la Fragmentación Direccionada de Cargas (DFC) que estamos viendo en Afganistán. Remata la analista jefe de Stratfor para la región, Allison

Fedrika:

Es sofisticado para Paraguay. Medios paraguayos informan que, según la policía, es lo más sofisticado que han visto usar a un grupo criminal.

En otro archivo de Stratfor fechado en marzo de 2011, los analistas de la agencia comentan una información publicada en Paraguay acerca de la contratación de militares argentinos para dictar un curso antiterrorista a quince militares paraguayos dedicados a combatir al EPP. El Ministerio de Defensa habilitó por primera vez este año un curso de inteligencia para formar a quince militares que se dedicarán a combatir al autodenominado Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP); terroristas, narcoterroristas y grupos que se dedican al crimen organizado y al tráfico ilegal, que atentan contra la estabilidad y el desarrollo de los pueblos. […] El programa de inteligencia está dirigido a oficiales superiores diplomados del Estado Mayor y será de carácter intensivo, de doce semanas de duración. Sus docentes son de la Dirección General de Inteligencia del Estado Mayor del Ejército de la República Argentina, informó el general Lezcano Dávalos.

A partir de esa información, la analista jefe Allison Fedrika se pregunta por qué Paraguay elegiría a instructores argentinos - considerando que en la Argentina los militares tienen prohibido, por ley, combatir amenazas internas - en vez de aprovechar la experiencia de los militares colombianos, que llevan medio siglo combatiendo a la guerrilla.

Sí. Paraguay y la Argentina tienen vínculos militares bastante cercanos. Paraguay habitualmente envía a oficiales a estudiar al Instituto Nacional de Defensa y otros institutos. Sin embargo, me pregunto por qué no recurrieron a los colombianos. Paraguay trabajó mucho con Colombia en el pico de los problemas con el EPP en 2009–2010.

Es cierto que la Argentina está más cerca. Pero es interesante que busquen su ayuda en la Argentina y no en otro lugar. El 22 agosto de 2013, nueve días después de la jura del presidente Horacio Cartes y siete días después del ataque del EPP en el que murieron vigiladores privados en San Pedro, el Congreso paraguayo aprobó una Ley Antiterrorista que permite la intervención de las fuerzas armadas en la lucha antiguerrillera. El ex presidente Fernando Lugo, elegido senador en abril por el Frente Guazú, acompañó con su voto la iniciativa del gobierno colorado.

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Santiago O'Donnell es el director general de Medio Extremo. Es editor jefe de internacionales en Página 12. Y autor de cuatro libros: ArgenLeaks, Politileaks, Derechos Humanos® La historia del CELS y Argenpapers. Antes de MX, trabajó en Los Angeles Times, The Washington Post y La Nación. Escribile a contacto@medioextremo.com

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