ENTREVISTA CON NICOLÁS SCHWEIGMANN SOBRE EL AVANCE DEL DENGUE EN EL PAÍS: EL NEGOCIO DE LOS INSECTICIDAS Y LA AUSENCIA DE EDUCACIÓN AMBIENTAL

Hay una plaga oculta que azota parte de la Argentina y que tiene una fuerte presencia en la ciudad de Buenos Aires, con números que superan en infectados a los atacados por el coronavirus y que no figura en los titulares catástrofe de los medios ni se convierte en Alerta de los canales de noticias.

 

Nicolás Schweigmann, es investigador del Conicet y director del Grupo de Estudio de Mosquitos de la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y le confiesa con cierta ironía a Medio Extremo que le encantaría quedarse sin trabajo, “aunque en realidad eso nunca me va a pasar. Yo vengo de investigaciones con hematófagos, trabajé 10 años con vinchucas y en realidad uno no se queda sin trabajo, porque si se pudiera avanzar con cosas básicas, nos podríamos meter con temas más complejos”.

Para ubicarse en el amplio universo que ocupa sus investigaciones desde hace más de dos décadas, Schweigmann cuenta que “de las más de 200 especies de mosquitos que hay en nuestro país, Aedes aegyptis es una de ellas y es la más peligrosa de todas. Pero no es de Argentina, es de origen africano y con la venta de esclavos llegó a todos los continentes, hace unos 500 años. Llegó con los toneles de agua transmitiendo la fiebre amarilla y cuando se instaló en las distintas ciudades cambió el hábitat, que originalmente en Etiopía era arbóreo y cuando llega al resto de los continentes utiliza algo parecido a los huecos de los árboles que son los recipientes”.

¿Su hábitat natural es la urbe o fue corrido de otros lugares?

Nosotros estamos demostrando que en los ambientes naturales es complicado que exista. Por ejemplo, si voy a Costanera Sur (en la ciudad de Buenos Aires), y hay recipientes tirados entre los yuyos ahí no está el Aedes aegyptis. Por lo cual, nosotros pensamos además que en lugares silvestres, los propios depredadores naturales lo tienen a raya al mosquito. Y eso tiene que ver con factores comportamentales. Un depredador ataca a presas que se mueven mucho y las larvas del Aedes se mueven muchísimo, cuando otras especies de mosquitos se “hacen los muertitos”. A un gato le tirás un ovillo de lana y automáticamente se le dispara un reflejo. Algo parecido pasa con cualquier depredador, que si ve una cosa que se mueve eso lo atrae y se lo come. Por eso el Aedes no puede criarse en zanjas o en lagunas, por lo tanto está en ambientes domésticos donde no hay tantos depredadores naturales. Esa es una de las hipótesis, por las cuáles Aedes aegyptis está tan bien domiciliado.

Es muy claro el enfoque ambiental y preventivo.¿Es tan lineal la relación entre disminución de presupuestos en salud y el aumento de los casos?

Mi interpretación es que no está bien dirigida la inversión en Salud hacia lo preventivo. Los hospitales, por ejemplo, están hechos para cuando vos estás destruido, cuando ya tenés un problema grave. La prevención pasa por otro lado y en general es mucho más económica que la atención del enfermo

¿Cómo funciona el negocio y la acción de los lobbys empresarios en este tema?

Por supuesto que en este tema hay negocio y se ve en cuanta publicidad hay relacionada con eso, o cuanto mensaje del paradigma químico hay metido en la información. Como en  el coronavirus, donde está apuntando toda la inversión, en lograr algún medicamento, alguna vacuna.

Uno podría pensar que en el mensaje es por salud, pero en general la cuestión pasa por el negocio. En el caso del dengue, están buscando la vacuna o la solución mágica que va a resolverlo todo. En esas soluciones, pasaron por distintos tipos de insecticidas, hasta después vinieron con mosquitos genéticamente modificados. En general todos los negocios atentan contra la prevención, que pasa por el conocimiento. Claramente uno se podría preguntar por qué no se enseña el ciclo del mosquito en la escuela. Si en la formación de una persona eso no existe, uno después termina recibiendo el discurso del mosquito como enemigo, que hay que combatirlo. Como ocurre con el coronavirus, que hay que combatir algo que no vemos, que no sabemos dónde está, entonces se hacen cosas por las dudas, que en realidad no sirven para nada.

Está muy presente el paradigma bélico.

Dos ejemplos; uno es la propaganda de Raid, donde una mujer frente a la intrusión de dos ejemplares de mosquito pone a sus hijos atrás de ella para protegerlos, agarra un arma de tecnología de punta que es un aerosol y les tira, los combate, los fumiga y los mosquitos explotan como si fueran parte de una guerra. Y a nivel del Estado hemos tenido, desde la primera década de los 2000, una fundación que aún existe, cuyo director logró convencer a muchísimos municipios de fumigar en los parques y mostrar eso como una imagen para la prevención del dengue, esos típicos hombres vestidos de blanco con una mochila. Eso queda en el imaginario de la población sobre prevención. Hasta hace muy poco la gente no creía que el Aedes aegyptis estuviera en la ciudad de Buenos Aires y nosotros lo tenemos detectado desde el año 1996.

Pero sin embargo se logró imponer ese sistema y ahí participó mucho una empresa nacional, que uno de los laboratorios más poderosos de la Argentina que es Chemotécnica (NDR: del Grupo Insud de Hugo Sigman), y una fundación llamada Mundo Sano. Ellos fueron partícipes activos en todo eso y el que era director de la fundación, después pasó a ser el que controlaba vectores en el Ministerio de Salud de la Nación y ahora está promovido a la Organización Panamericana de la Salud. La Fundación Mundo Sano también estuvo asociada a Johnson & Johnson Argentina (Raid), para promocionar la campaña Chau Mosquito, que es una ventana por el cual ellos promocionan los repelentes, los insecticidas. Regalan sus productos entre la población y después hacen su negocio.

En definitiva, es algo más imple de lo que parece.

Algo que tendría que ser muy sencillo, con educación ambiental en la sociedad, que lo que hay que hacer es eliminar recipientes con agua, tan fácil como eso, aplicar esto en la educación escolar, para que todo el mundo sea consciente, se complica con toda la industria de los químicos, que te meten tecnología de punta, cosas complicadas y en realidad lo que hay que hacer es eliminar los recipientes con agua: o sea tan básico y tan zonzo como eso.

 

Entrevista por Pablo Mercau.

 

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