ADVIERTEN POR SITUACIÓN ALARMANTE DE 30.000 PACIENTES CON DIÁLISIS EN PLENA PANDEMIA

La Asociación Regional de Diálisis y Trasplantes Renales de la Capital Federal y Provincia de Buenos Aires (ARD), la cual nuclea a 100 establecimientos privados, informó sobre un corte total de servicios de sus prestadores.

En la Argentina se estima que hay 30.000 pacientes con insuficiencia renal crónica que reciben tratamiento de diálisis trisemanal, en los 500 centros de diálisis en todo el país y que emplean en forma directa a unos 10.000 trabajadores de la salud.

Los pacientes que reciben ese tratamiento corren un serio riesgo de vida, al cortarse la cadena de pagos, lo cual obliga a la interrupción del servicio de diálisis, sentenciando inevitablemente a quienes sufren insuficiencia renal.

Esta situación de extrema gravedad, ha sido elevada y planteada ante el ministro de Salud de la Nación Ginés González García y ante el propio presidente de la Nación Alberto Fernández.

El servicio de diálisis conlleva no solamente el tratamiento sino el suministro de medicamentos específicos, exámenes de laboratorio y hasta el traslado de los pacientes desde y hasta los centros de diálisis.

En un comunicado de prensa del día 1 de abril, la Confederación de Asociaciones de Diálisis de la República Argentina, la Asociación Regional de Diálisis y Trasplante Renales de Capital Federal y Provincia de Buenos Aires y la Cámara de Productos y Servicios de Terapia Renal, hizo llegar el reclamo y la urgencia del mismo al Gobierno Nacional.

«El arribo de la crisis de COVID-19 nos encuentra en una situación de absoluto desfinanciamiento producto de la abultada deuda que principalmente el Programa INCLUIR SALUD tiene con todos los prestadores, en algunos casos llegando a 12 meses de prestación, que se suma a los extensos plazos de pago de otros financiadores” resume la carta que el sector de la Salud Renal representado por la Confederación de Asociaciones de Diálisis de la República Argentina, la Asociación Regional de Diálisis y Trasplante Renales de Capital Federal y Provincia de Buenos Aires y la Cámara de Productos y Servicios de Terapia Renal, hicieran llegar a las autoridades», señalan.

Y agregan: «Durante más de 18 meses advertimos a las autoridades sobre la degradación que sufre nuestro sector como consecuencia de la falta de pagos y el abrumador retraso en el valor de las prestaciones. La situación actual es desesperante y abarca a la totalidad del país, con un impacto preponderante en la Provincia de Buenos Aires en donde se nuclea el 45 % de los pacientes que concurren a tratamiento dialítico, pero también se ven severamente afectadas otras provincias del norte del país, regiones por demás vulnerables. Esta crisis sanitaria nos encuentra al límite de nuestra capacidad, con deudas de todo tipo, derivadas de las causas mencionadas y podrían poner en riesgo el cumplimiento de las recomendaciones y hasta la prestación del servicio y por lo tanto amenazan al conjunto de pacientes y personal sanitario. Se suma a esto el atraso de los valores, que unilateralmente fijan algunos financiadores y hacen que la prestación, la cual ya era difícil de sostener, se haga insostenible en la situación actual de emergencia por la pandemia COVID 19.

Medio Extremo habló con el presidente de la Asociación Regional de Diálisis y Trasplantes Renales de CABA y Provincia de Buenos Aires, Alfredo Casaliba.

 

Cerca de lo imposible

La deuda total en el país es de $700 millones. La cantidad de pacientes está cerca de 5400 a nivel nacional y en la provincia de Buenos Aires es de dos mil y pico, el 37 por ciento de la cantidad de pacientes de Incluir Salud. Eso con IS, que es la deuda principal que tenemos todavía sin cobrar y que nos ha dejado en una situación, a la enorme mayoría de centros de la Provincia de Buenos Aires y por toda la cantidad de pacientes que hay, muy complicada.

En el contexto de la pandemia y con todas las medidas nuevas que hay que tomar, de carácter muy estricto, que implican el uso de materiales que no se utilizan de manera cotidiana, en gran número, y que han variado su precio de una manera escandalosa, por decir uno: barbijos, que salían entre $4 y $8, ahora valen $70 más IVA. Hay mucho más que barbijos que comprar y que reponer cotidianamente. En este contexto el cumplimiento de las medidas, que hasta ahora se están cumpliendo, en algún momento a corto plazo va a ser imposible. Entonces ¿cómo vamos a hacer? ¿Cómo vamos a seguir prestando?

21 menos

El programa Incluir salud dependió, desde que lo pasaron de Nación a Provincia (y a las distintas provincias) para que lo gestionara IOMA, de la Secretaría General de la Presidencia. No recuerdo el nombre de quien estaba a cargo en la gestión anterior, ahora es (Julio) Vitobello. Les escribimos a ambos en diferentes oportunidades. Además hablamos con la gestiones de IOMA previa, con esta gestión; hablamos con IS de Nación y Provincia (de Buenos Aires). En Provincia en esta gestión nos dicen “No nos giraron la plata” y en Nación nos dicen “Sí giramos la plata” y nos muestran lo que giraron, pero en Provincia o no lo recibieron o lo usaron para otros destinos. No lo sé, no puedo abrir ningún juicio en ese sentido, pero hemos hablado absolutamente con todos. Hemos mandado notas al Presidente, y al Gobernador en varias oportunidades. No dejamos a nadie por poner al tanto de la situación y reclamar el pago de la deuda.

Además hemos hecho un recurso de amparo ante la Corte Suprema, en diciembre. Yo personalmente le escribí una carta al Papa, porque tuvo una reunión en noviembre en el Vaticano con los financiadores dela salud, y él hablaba de que había que cuidar, acompañar y estar con el enfermo. Y decía algo así como que la medicina debía ser bioética. Nunca tuve respuesta. O sea, esfuerzos en el sentido de tratar de que la situación se revirtiera, creo que no faltó ninguno. Resultados faltaron.

Te doy un dato más que está en el registro de diálisis que se publicó en el sitio de INCUCAI. Lo último que se publicó. Según el crecimiento demográfico de la población, se esperaba que del año 2008 al 2018 hubieran 49 centros de diálisis más, pero hay 21 menos. Esto da la pauta de lo que ocurre en el país. Los centros de diálisis se cierran, se favorece que los que quedan tengan más pacientes, pero a la vez se dificulta el acceso de los pacientes al tratamiento. Y ahora, en estas condiciones, los centros con más pacientes son los que más problemas tienen, porque tienen mucho más gastos y no están recibiendo la paga correspondiente.

Chocar de frente

El no recibir diálisis implica el deterioro rápido del estado clínico del paciente, del estado de salud que tenga, con un riesgo cierto de muerte. Además antes de que esto ocurra, si no se puede cumplir con las medidas de barrera para impedir el contagio, va a haber contagio en la población de diálisis y en el personal sanitario, que es escaso y altamente entrenado. Si no se actúa rápidamente y se impide, vamos a tener muchísimos problemas porque, como pasa en otros países, la capacidad instalada va a estar sobre pasada, no va a haber quien lo atienda. Se va a reducir el personal de manera importante y con todos los riesgos reales y graves que eso supone. Ese sería un panorama muy feo, que no debiera ocurrir.

Tengo tantas cosas escritas sobre esto. En algunas de las cosas que presenté, yo dije que si no lográbamos poner las cosas en su lugar íbamos a chocar de frente, y estamos yendo en ese sentido. En el peor de los sentidos posibles. Todavía podemos hacer algo, porque el esfuerzo que está haciendo la gente es enorme. Imagínate que tenemos pacientes de diez, doce, quince años. Es un esfuerzo enorme que hacemos por mantenerlos y seguir adelante, pero esto no puede ser eterno. Las autoridades tienen que poner el foco acá y resolverlo. Quisiera poder dar un mensaje esperanzador, pero si no nos ayudan no puedo decir nada.

 

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Director: Santiago O´Donnell. contacto@medioextremo.com

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