Miguel Canale es abogado, fue durante veinte años Prosecretario del diario La Nación a cargo de la sección de Cartas de Lectores. También fue fundador y editor del newsletter CANAL.E, que se distribuía por mail, de lunes a viernes, durante mas de diez años.

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La niña

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Si los próceres, los jóvenes oficiales y los soldados rasos que dieron sus vidas por nuestra patria en la batalla de Suipacha vivieran, habrían visto cómo su niña inteligente, linda y educada tuvo una infancia feliz, optimista y llena de futuro gracias a su sacrificio. Pero también la habrían visto crecer y salir con un novio golpeador, otro jugador, otro celoso, otro vago, otro mentiroso, otro mujeriego, alternando siempre con el peronismo que le endulza las orejas con su desprecio por los enemigos y sus promesas de justicia, pero que una y otra vez resulta lo peor de todos los anteriores juntos.

Los inmigrantes que se dejaron la piel para progresar en ésta rica tierra, también verían con tristeza profunda cómo la Argentina es rehén del círculo vicioso entre peronismo y antiperonismo, anulándose y haciendo trampas, tanto cuando gobiernan como cuando son oposición. El juego sucio ya es la norma, y ni ellos se atreven a negarlo. Lo sabe el mundo y lo sabemos nosotros. Justicia, política, periodismo, empresariado y sindicalismo arreglan y desarreglan entre ellos con total impunidad, porque ninguna responsabilidad es necesaria. Sus ingresos están garantizados. Toda esa fiesta se paga con el esfuerzo de la parte productiva del país y/o del endeudamiento externo. Fácil. Sin riesgos. Beneficios asegurados. Costos derivados al próximo. Si ser millonario sin actividad económica conocida fuera delito, y los jueces tuvieran un mínimo de vergüenza, éste sería otro país. Faro del mundo. Productor de alimento. Fábrica de deportistas intelectuales y artistas. Anfitrión para eventos, turistas e inmigrantes buscando una vida mejor. Pero aquí pagan los que producen, y cobran los que no. Y el asaltante es la víctima. Y el que logra progresar es un oligarca. Y las cartas están marcadas y las opciones se reducen a unirte a la fiesta, o a pagarla rechinando los dientes. Y la niña ya no es tan bonita. Y la niña ya no cree. Y la niña se refugia en sus recuerdos y aleja a cualquier buen candidato porque ya no siente. Ya no se quiere a sí misma.

El dólar, los espías, los bolsos con plata enterrados, la inseguridad, las operaciones, la corrupción o las muertes sin aclarar son las acaloradas discusiones en el salón que ya no es suyo. Ganaron ellos. Los que, disfrazados de rivales políticos, se turnaron para robarle su belleza y su juventud. Fuman beben y comen de su despensa porque ya ni piden permiso. No hay vergüenza. Sus propiedades en Miami o en Uruguay no abochornan. Sus gatos caros les dan ese prestigio que comparten con la farándula. A niveles municipales provinciales y nacional pueden exhibir sus propiedades y fiestas abiertamente, porque a una porción decisiva de los votantes eso les gusta. Lo admiran. Lo vuelven a votar una y otra vez. Hasta que no dé un paso al frente un verdadero héroe, dispuesto a sacrificarlo todo por la nación y no por su secta política, todo seguirá siendo pan y circo.

Marcelo Amaral Correa, Madrid, España.

Testigo del Apocalipsis

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Sr. Director:

Mientras el mundo se paraliza, los moderados vemos cómo los ácidos extremos se radicalizan, y el discurso intolerante, incendiario y estigmatizante, gana prime time en tertulias televisivas y titulares en los diarios. Sal en las heridas a niveles barriales, nacionales e internacionales. En países musulmanes, cada vez más jóvenes adhieren al yihadismo o a las doctrinas de crímenes de honor familiar, fogoneados por imanes irresponsables, y la amarga frustración de la pobreza perenne. Mientras la decadente juventud occidental, cae en modas absurdas y hasta contradictorias en sí mismas, desprestigiando a la familia, al respeto y al fruto del esfuerzo. Qué podrían tener que ver una joven educada en Buenos Aires, vegana pero abortista, con un jovencito dispuesto a morir por Allah en el Líbano. Que ambos fueron presas fáciles de las propagandas que les tocó en suerte. Y que los dos claman por sus derechos a decidir quién vive y quién no. Y finalmente, que los dos tienen claros y estridentes referentes sociales, que saben muy bien cómo movilizarlos.

Los que vamos del trabajo a casa, y sólo desearíamos más tiempo para acompañar el crecimiento de nuestros hijos, aunque seamos una inmensa mayoría no tenemos mártires, o líderes inflamados que nos convoquen. Ni tiempo, ni energía o disposición ética para tirar palos y piedras, o mostrar nuestro descontento quemando contenedores. No tenemos más referencia, que la lucidez de distinguir lo que está bien de lo que está mal según nuestros padres, si es que hicieron un buen trabajo. No tenemos banderas, color de pañuelo ni movimiento que reivindique la normalidad pacífica. Miramos con pena por TV cómo los ¨ismos¨ se insultan y antagonizan adrede, como si todas las correcciones que las sociedades nos deben a todos se hubieran vuelto exigencias impostergables. La música y las artes plásticas también reflejan una desfiguración total, y la vulgaridad consigue pasar por ¨excentricidad¨ en la industria del entretenimiento, justo ahora que es súper masiva. En Irán te pueden colgar en la plaza sólo por ser gay, y en Canadá le reconocen a un hombre de cincuenta años, casado y con siete hijos, que es una niña de seis. Y le dan un dni. En ambos países te hostigarán por no pensar así. A los moderados sólo nos queda refugiarnos en los libros, que nos repiten como si fuera un secreto milenario, que los sabios están llenos de dudas y los necios, llenos de certezas.

Marcelo Amaral Correa

Que la vida vuelva a florecer

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Señor Director:

Escribimos a Medio Extremo porque nos encontramos en una situación de emergencia y necesitamos que se conozca. Somos viveristas y floricultores de zona norte de la provincia de Buenos Aires, en Escobar. Acá hay cientos y cientos de productores, nuestra ciudad es la Capital Nacional de la Flor.

Estamos pasando un muy mal momento, sin recibir ayuda de ningún organismo público. Fuimos al Municipio de Escobar y no recibimos respuesta para salir de esta crisis. Hemos golpeado muchas puertas y no nos escuchan, lo único que nos dicen es que cambiemos de rubro, pero eso es muy difícil para nosotros de un día para el otro y sin ningún tipo de ayuda. Nuestras familias no están preparadas para hacer el cambio de rubro en este contexto tan duro e incierto.

Para que entiendan cómo nos afectó esta “nueva normalidad”: nuestro sector trabaja fuerte de agosto a octubre, como una temporada de 3 meses, después se vende muy poco hasta diciembre, luego llegan las vacaciones y a mitad de febrero se empieza a mover de nuevo el mercado.

Pero justo en marzo llegó el coronavirus y ya vamos más de 3 meses sin ingresos en nuestras casas. Esta pandemia nos arruinó todo.

Todos los compañeros que trabajan con plantas ornamentales tuvieron que tirar el 70/80% de su producción, y el resto del 30/20% se está por tirar. Estas plantas son temporarias, no pueden esperar, así que lo que no se vende se tiene que tirar.

Los viveristas en Escobar la estamos pasando muy mal. Cuando comenzó la cuarentena, no tuvimos espacios donde comercializar y no venían los compradores a llevarse mercadería. No tenemos ingresos y hay que pagar los alquileres, también a los semilleros que quedamos endeudados al comprar los plantines, es una situación muy difícil económicamente para nuestras familias humildes.

Floricultores cortan la mayor parte de la producción de flores en la cuarentena.

La pérdida económica supera los $40.000 mensuales por familia, y encima hemos quedado por fuera de todo beneficio. Además, en este contexto, nadie compra plantas ni flores, la gente sólo compra para comer y las cosas esenciales.

Creemos imperiosa la implementación de créditos para reactivar a nuestro sector y un subsidio compensatorio que pueda cubrir las necesidades básicas durante el tiempo que la provincia de Buenos Aires mantenga el estado de emergencia sanitaria por el Covid-19.

Deseamos con todo nuestro corazón que luego de esta pandemia la vida nos vuelva a florecer. Porque todas y todos nos merecemos una primavera llena de colores después de tiempos tan grises.

Omar Nelson Taboada Apaza y Edgar Martínez, delegados de la Unión de Trabajadores de la Tierra (UTT) en Escobar, Buenos Aires.

Asociación civil Viveristas Zona Norte “Flor de Primavera”.

Imagen portada: Productora de la UTT entrega flores en un Verdurazo en Plaza de Mayo.

Cuando todo esto pase

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Sr. Director:

Desde el momento en que éste documento se publique, mi vida estará en peligro.

Cuando todo esto pase, la reactivación económica, podrá ser una renovada caricatura de aquella conocida pesadilla que cavó la grieta entre ricos y pobres, si la enfrentamos con el viejo sistema del capitalismo depredador, o será una oportunidad única para adaptarnos todos a un nuevo paradigma que abarque a todos.

Estamos ante la oportunidad histórica humana, de evolucionar hacia una economía real, sustentable, limpia y justa. No habrá otra ventana más clara y amplia, para quebrar la inercia suicida que nos trajo hasta éste punto horrible de nuestra evolución. En éste convulsionado siglo veinte, el comunismo perdedor sólo produjo pobreza, y el capitalismo triunfalista depredación. Y para colmo, su rivalidad nos empujó a todos a una carrera armamentística infinita, y el día del juicio final, no está más que a un botón rojo de distancia. Para todos.

La tecnología ya está aquí. Sólo los mezquinos intereses de una porción ínfima de la población mundial, ha impedido que evolucionemos como especie. Los gobiernos terminaron siendo la fuerza de choque de los lobbies energéticos, tecnológicos, armamentísticos y bancarios. Lo que pagamos de luz y de petróleo y de impuestos, mantiene a una clase millonaria que sólo nos escucha un poco cada cuatro años. Las elecciones perpetúan o cambian los equipos para el mismo campeonato, y todos sabemos quiénes ganan y quiénes pierden siempre. Como en las corridas de toros.

La buena noticia, es que hoy, conocemos los recursos, sabemos medir sus eficiencias y la contaminación que generan sus producciones. Conocemos las necesidades y tenemos las redes de comunicación para alcanzar los puntos más lejanos del planeta. Hemos llenado el cielo de aviones, la tierra de carreteras y rieles, y el mar de rutas. Podemos administrar con conciencia, responsabilidad y eficiencia. Podemos erradicar enfermedades mortales curables, y podemos aumentar la investigación para las que aún no podemos curar. Podemos robotizar los servicios y la producción de bienes, y planear las poblaciones para no hacinarnos. Podemos determinar una línea de mínimos y una de máximos para la acumulación de riquezas que nos beneficie a todos, respetando incluso la autonomía de los que más se exigen a sí mismos, y la de los que no.

Los gobiernos, presionados por las sociedades, pueden bajar los impuestos de maneras dramáticas y aún así brindar salud, energía, educación e infraestructuras sólo con dejar de robar. Y los ciudadanos podemos vigilar que esto se cumpla gracias a la tecnología, los plebiscitos y las consultas municipales.

Habría que dejar de mantener todas las estructuras nacionales y provinciales, y con ése ahorro fortalecer organizaciones municipales y comarcales, que jueguen con casi las mismas reglas, y una administración internacional minimalista de control.

Esto no solo nos evitará un gasto astronómico e innecesario, sino que acabará con las obsoletas guerras.

La mala noticia, es que se opondrán con fiereza los poderosos, los líderes religiosos, los banqueros, los políticos, sus asesores y los comerciantes dueños de los jugosos monopolios que se han sabido acumular a la sombra de ésta falacia de la guerra entre oriente y occidente. Como si a alguno de los que leen esto le hubieran repartido algo de esa torta.

El coronavirus y la tecnología nos dan, a un precio justo, la llave para hacer realidad el sueño de Carl Marx y de Adam Smith juntos, como si fueran amigos y hubieran podido estar de acuerdo en mucho. El de Mandela, Lennon, Marley y la Madre Teresa también. Se lo debemos a las próximas generaciones inocentes. Se lo debemos al planeta.

Marcelo E. Amaral Correa

Madrid, España.

Liberación de Assange

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Señor Director:
Me dirijo a usted con relación a la campaña nacional pidiendo por la liberación de Julián Assange, que pretende empalmar con la que se está llevando adelante en distintas partes del mundo. El objetivo de la campaña es tratar de llegar a distintas personalidades del arte, de la cultura y del periodismo, como así también a dirigentes de todo el arco político.
Soy profesor del partido de la Matanza, licenciado en Ciencia Política, investigo temas relacionados con la última dictadura militar (Políticas de la Memoria). Pero el caso de Julian Assange me parece de tal importancia que sobrepasa el nombre propio.
Se trata de la libertad de expresión mundial, del terrorismo de la CIA y del Pentágono, de la democracia y de las libertados individuales.
Recurro a usted porque sé que viene siguiendo el caso, y he leído la nota que le han hecho.
Muchísimas gracias por su atención.
Jorge Luis Arredondo
La Matanza (Bs.As.)

Carta de lectores

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Héroe civil siglo XXI

Señor director de Medio Extremo:
Soy Martín Almada, Premio RLA 2002 y le escribo como parte del grupo en defensa el Héroe Civil de nuestro siglo; Julián Assange, reclamando su libertad.
Como estrategia de sensibilidad internacional queremos promover la campaña para que Assange reciba el PREMIO MUNDIAL DE LA LIBERTAD DE PRENSA el próximo 3 de mayo con los auspicios de su organización Democracy Now, y quizás también de la Federación Latinoamericana de Periodistas (FELAP)
Copio la información que encontré al respecto. «Cada año, el 3 de mayo es una fecha en la que se celebran los principios fundamentales de la libertad de prensa. Esta fecha brinda la oportunidad de evaluar la libertad de prensa a nivel mundial, de defender los medios de comunicación de los ataques sobre su independencia, así como también de rendir homenaje a los periodistas que han perdido sus vidas en el desempeño de su función.»
El Día Mundial de la Libertad de Prensa fue proclamado por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1993, en cumplimiento de de una recomendación aprobada en la 26 reunión de la Conferencia General de la UNESCO en 1991; en respuesta a un llamamiento de los periodistas africanos que en 1991 elaboraron la histórica Declaración de Windhoek sobre el pluralismo y la independencia de los medios de comunicación.
La libertad de prensa y la libertad de expresión constituyen el núcleo del mandato de la UNESCO, que considera que «estas libertades permiten el entendimiento mutuo para constituir una paz sostenible».
Finalmente, le informo que a fines de 2019 hemos propuesto a la Directora General de la UNESCO, en mi condición de Consultor de la UNESCO para América Latina (Paris 1979-1989), el nombramiento de Assange como Embajador de Buena Voluntad.
Debido al muy valioso trabajo que usted realiza desde hace largo tiempo y que ha sido galardonado también con RLA 2008, estimo que su acompañamiento será muy significativo para esta propuesta que puede contribuir a la libertad de Assange y a su salud, al parecer en estado de mucha preocupación.
Le saludo a usted y a su equipo con un cordial abrazo latinoamericano.
Martín Almada
Asunción
Paraguay

Análisis sesgado

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Tu análisis es tan sesgado ideológicamente que no te permite ver la realidad de Venezuela, es increíble. Te desafío a que vaya primero a entrevistar al menos 100 inmigrantes venezolanos en la Argentina y luego vayas a Venezuela a hacer lo mismo con los pobladores comunes de la calle a ver qué opinan. O por ahí te parece que a Venezuela le conviene mas que intervenga Rusia como ya lo esta haciendo hace tiempo, o China?

Maria Blasco Funes

La industria de la información

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Quiero referirme al artículo El Morbo Que Denuncia del 19 de Julio del 2018, por el Sr. Santiago O’Donnell.

Hoy ya no es un secreto ni sorprende, que la industria de la información tenga tanto en común con la del entretenimiento. Las presentaciones de los informativos televisivos, con su música y edición estilo película de acción, los contenidos que deciden publicar, los que ignoran, los titulares, el tamaño de la imagen en papel o internet, todo responde a cuidadosos parámetros que el marketing indica para determinados targets, sin que la ética o la humanidad sean factores influyentes. Pareciera que en éstos tiempos ni la compasión ni el amor escapan a la ley de oferta y demanda. Si un medio se abstiene de publicar una imagen es sólo porque estudió y comprendió, que su clientela no lo aprobaría. Están especializados en jugar con nuestra indignación, llegando incluso a inventar conflictos cuando no los hay para mantener el consumo, pero sin pasarse de la raya en ciertos casos.

Y esto seguirá siendo así, hasta que no cambiemos nuestro objetivo de la realización personal por uno de bienestar humano, para mal, y como en casi todo, en algunos casos también para bien.

Marcelo Amaral Correa
marceloamaral33@gmail.com

Legalización del cannabis en Canadá

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De: maria belen perez lucero
Enviado: lunes, 22 de octubre 6:54 p. m.
Asunto: Legalización del cannabis en Canadá

Sr.Director
He leído el artículo sobre la legalización del cannabis en Canadá y me ha resultado muy interesante.Desde dos puntos de vista: el de la salud pública,y la comercializacion global de la misma.No hay ya dudas de los beneficios que tan noble producto trae a las vidas de cientos de personas,ya sea en cualquiera de sus presentaciones.Por otra parte,desde el punto de vista de la comercializacion ha sido, para mí asombroso el universo de intereses creados alrededor del cannabis.Como han surgido diversas empresas y compañías alrededor del mundo interesadas en utilizarlo en sus distintos usos.Destaco la excelente calidad de la nota, como así también su contenido,que se cotize en bolsa,impensado hace un tiempo atrás.

Sin más lo Saluda atte Belén Lucero.

Reflexiones de un médico

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De: Javier Pagnussat 
Señor Director
Me pregunto si los días como hoy se recuerdan. Probablemente no. ¿Hay un día para las oportunidades perdidas? ¿Cuántos días como hoy habría que recordar? Hoy la sociedad argentina a través de sus representantes en el congreso decidió mirar hacia otro lado, decidió barrer la mugre debajo de la alfombra. Decidió “salvar las dos vidas” lo que paradójicamente significa no salvar ninguna. Más allá de la discutible idea de comparar la vida de un embrión de 12 semanas con los sueños, anhelos, amores y tristezas de una mujer en edad fértil. Es tan simple que no admite ninguna réplica. Decir no lo hagas, decir eso está mal, criminalizarlo y hasta penalizarlo con la cárcel no va a detener la realidad. Y eso es un hecho. El aborto existe por más que miren a otro lado. Existió, existe y existirá. Y hoy mientras algunos festejan haber salvado dos vidas, quizá en este momento mientras escribo este intento banal de superar mi frustración, haya alguna chica, quizá menor de edad y con pocos recursos que está viendo un test de embarazo positivo y siente como su mundo se derrumba. Y va a tomar una decisión. Será una de las más difíciles que le toque y quizá la más triste, pero la va a tomar. Es probable que el pibe se borre, siguiendo el ejemplo de sus representantes en el congreso y se haga el desentendido. Entonces buscará en internet o preguntará a sus amigas. Intentará juntar una plata que nunca tuvo para pagar el negocio oscuro del farmacéutico, si tiene suerte, o recurrirá a un sótano sombrío o se meterá algo por consejo de alguno. Porque la sociedad, a través de sus representantes le dijo que eso que va a hacer está mal. No intentó comprenderla, no intentó contenerla, no intentó ayudarla. Solo juzgarla. Y va a sangrar. Porque no hay otra forma de hacerlo. Y se va a asustar y va a temblar y va a tener frio y miedo y se va a sentir sola. Más sola que nunca. Porque su país la dejo sola. Su país a través de sus representantes la dejo sola. Y si tiene suerte la sangre va a parar y solo va a quedar en un triste recuerdo. Pero en algunos casos el sangrado no para. Y si tiene luces y se anima va a ir a una urgencia y muerta de miedo va a mentir. Y quizá sea maltratada o ninguneada y hasta criminalizada. Pero quizá no consulte. Por vergüenza o por temor. O consulte tarde. Y su vida terminará por apagarse ese día por sangrado o los días posteriores por una infección. Esa vida con todos sus proyectos, sus alegrías, sus amigos, su sonrisa, su carpeta del colegio, su osito de peluche, sus zapatillas gastadas. Su vida. Y sus padres llorarán encima de un cuerpo frio. Y una parte de la sociedad argentina se irá a dormir tranquila, creyendo hipócritamente que ha salvado dos vidas.

La vuelta del malón La vuelta del Malón  (Della Valle, Ángel)