Día del investigador científico

Por Luis Cappozzo – Investigador CONICET, Comunicador de la Ciencia.

Hoy 10 de abril, se conmemora el Día del Investigador Científico y del Trabajador Científico, sin embargo, como resultado de las políticas del gobierno, la comunidad científica no tiene nada para celebrar. Sólo acompañar el reclamo con nuestra presencia en la explanada del Polo Científico y Tecnológico, dónde funciona el Sistema de Ciencia y Técnica Nacional. No es un reclamo caprichoso. Construir políticas científicas como una Política de Estado no se hace en un par de años de benevolencia con la ciencia por parte del Estado, es una construcción que demora (demoró) más de una década. Como siempre, destruir lleva menos tiempo que construir.

La alianza gobernante  habla maravillas de la ciencia, había prometido llevar el presupuesto del sector al 1,5 % del PBI, y pese a que el domingo pasado el ex­-Ministro, hoy Secretario manifestó en una entrevista no saber con exactitud a cuanto asciende en el sector ese porcentaje, tod@s en la comunidad científica sabemos la realidad. Como manifestó hace pocos días Alberto Kornblihtt (que aún sigue esperando su nombramiento en el Directorio del CONICET, votado por la amplia mayoría el año pasado), el porcentaje de PBI destinado a Ciencia y Técnica “Es del 0,256%, lo sabemos con una precisión de tres decimales”. Este porcentaje se encuentra en valores cercanos al peor momento del sistema científico y tecnológico durante el menemismo, épocas en las que la Carrera del Investigador Científico estaba cerrada y se rebanó una generación entera de jóvenes que tuvieron que emigrar. En temas de Ciencia y Técnica las discusiones están ausentes de la mesa de los responsables del sector, lo único que declaran a los medios es que no tienen alternativa, cuando en realidad, la alternativa es resistir al recorte bestial o perecer en el intento. Pero a estas alturas, ni siquiera el ejército de trolls del gobierno ataca en este tema, sólo algunos fanáticos cuyos argumentos en las redes se descartan por falaces o ridículos. A estas alturas tiene sentido recordar las palabras de Bernardo Houssay, Premio Nobel de Fisiología y Medicina 1947, quien decía que “Los países ricos lo son porque dedican dinero al desarrollo científico-tecnológico, y los países pobres lo siguen siendo porque no lo hacen. La ciencia no es cara, cara es la ignorancia”. Bernardo Houssay fue también quien fundó el CONICET en 1958, como su primer Presidente, y consiguió que por un decreto ley que se ordene la creación del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) con la misión de “promover, coordinar, y orientar las investigaciones en el campo de las ciencias puras y aplicadas”.

Preguntarse por qué desfinanciar el Sistema Científico Tecnológico es un objetivo estratégico de la alianza gobernante, por qué primarizar la economía a niveles básicos sin incluir valor agregado, por qué políticas extractivas de recursos importantes como el litio, hidrocarburos, minerales, pesca, agro, etc. no incluyen a científicos en las decisiones del gobierno son interrogantes que en todos y cada uno de ellos no pueden disociarse de las políticas económicas en curso, que incluyen no solo la primarización de la economía sino además que le brinden enormes ganancias a los bancos privados en detrimento de la banca pública, a las empresas energéticas en detrimento de usuarios, a los financistas de Wall Street en detrimento de la Ciencia y Técnica, la Salud Pública, el Trabajo digno y el desarrollo nacional.

Por otro lado, entre las frases célebres del Premio Nobel Bernardo Houssay encontramos la idea de que la Ciencia es Universal, no tiene patria, y la suma del avance científico es benéfico para la Humanidad toda, sin embargo, los científicos que siempre participamos en iniciativas internacionales, sí tenemos patria. Esa pertenecía a un colectivo nacional hace que para todo científico de bien, duela en el alma emigrar o regresar y retroceder como ocurrió en los últimos tres años y medio de mala praxis. Houssay decía: “La ciencia no tiene patria pero el hombre de ciencia sí la tiene”.

Roberto Salvarezza, Dora Barrancos (investigadores) y la filósofa Judith Butler.

Compartir la protesta, y sacar fotos para Medio Extremo, permitió a este cronista improvisado notar la presencia de la Dra. Dora Barrancos (Miembro del Directorio del CONICET) junto a la Filósofa Judith Butler (en Buenos Aires por estos días); el Dr. Alberto Kornblihtt – mencionado más arriba -; Roberto Salvarezza, ex Presidente del CONICET, hoy Diputado de Unidad Ciudadana por la Provincia de Buenos Aires; Juan Pablo Paz (Profesor de la FCEyN, UBA e Investigador de CONICET); Juan Carlos Reboreda (Decano de la FCEyN, UBA);  Julia Strada (Dra en Economía, Investigadora y quién con claridad nos explica economía todos los días desde los medios); Carolina Vera (Profesora de FCEyN, UBA, Investigadora CONICET y Vice Chair del IPCC);  Luis Baraldo (Vicedecano de la FCEyN, UBA). ¿Qué tienen todos ellos en común? Como decíamos, todos ellos trabajan PARA el Estado con el objeto de que sus investigaciones en áreas diversas impacten en una mejor calidad de vida de toda la sociedad.

Recientemente, el CONICET dejó afuera del sistema a más de 2100 (ingresaron solo el 17,3 % de los postulantes) investigadores formados y a miles de becarios. En la Figura 1 realizada por Jorge Aliaga (Investigador de CONICET, Ex Decano de la FCEyN, UBA, se observa que los ingresos no aumentan como afirman desde el gobierno, sino todo lo contrario. Mientras que el gobierno recorta y destroza el sistema científico argentino, y pese a todo, el CONICET en 2019 quedó ubicado en el puesto 21 de entre 1391 instituciones estatales de investigación científica en todo el mundo, por encima de la NASA[1]. En medio de esta absurda contradicción en la que los científicos argentinos continúan destacándose en el mundo, el gobierno decide seguir vaciando de fondos, y lo que es peor, forzando a recursos humanos altamente calificados a otras tierras.

Luego de la jornada de protesta en el Polo Científico, Roberto Salvarezza respondió a un programa de radio ante la pregunta de qué haría en el futuro si fuera Secretario de CyT, a lo que respondió: “En primer lugar quisiéramos restaurar el ministerio, porque tiene un gran valor simbólico, y les daría un mensaje a la comunidad científica y a los jóvenes para que no se vayan. Daría un aumento de emergencia, luego aumentar los subsidios de investigación, hoy no se puede investigar. No sólo los salarios son malos, sino que no hay subsidios para investigar, varios de los institutos no pueden funcionar.”[2]

En un artículo reciente publicado en Filo.News[3] el Investigador Principal de CONICET Fernando Stefani describe la falta de perspectiva del gobierno: “El Estado, a través de las Universidades y el CONICET, destina recursos a formar científicos y tecnólogos, profesionales altamente especializados en distintas ramas del conocimiento que al término de su larga formación no encuentran trabajo, no tienen un rol en nuestra sociedad y en nuestra economía. Esto ocurre porque el programa del actual  gobierno no incluye en su núcleo el dominio de ninguna tecnología propia. En su paradigma, la ciencia es un bien cultural, y la tecnología se compra en el extranjero, donde se genera y avanza”.

Hoy, como tantas otras veces, el gran ausente fue el gremio de UPCN, que negocia un miserable 3 % de incremento salarial cuando la inflación supera los 11 puntos en el primer trimestre. Lo bueno es que ya nadie del gobierno habla de segundos semestres; la trampa ahora está en hablar de un segundo período, que resultaría nefasto para la mayoría de la ciudadanía y mortal para el Sistema de Ciencia y Técnica.

Alberto Kornblihtt contó públicamente hace poco[4] (aunque parece que fue hace un siglo) una anécdota ocurrida el año pasado durante la visita a nuestro país de Michael Rosbash, genetista Premio Nobel de Medicina 2017, que luego de ofrecer una conferencia en la FCEyN-UBA fue entrevistado por los asistentes y un estudiante le preguntó acerca de su opinión sobre lo que ocurría en Argentina, y dijo que “apoyar a la ciencia para un gobierno implica un gasto muy pequeño de dinero, si no lo hace, es por razones que no son económicas”.

Quizás las diferencias entre los que integramos el sistema científico y tecnológico nacional y los contratistas del Estado, bancos privados, financistas internacionales, abogados y demases se concentran en que nuestro colectivo trabaja y vive PARA el Estado – que somos tod@s – y somos auditados cada dos años por pares, comités internacionales, etc., mientras que ellos viven Del Estado, pese a que en sus discursos hablan mal de los organismos estatales, haciéndote creer que el déficit cero es la meca cuando en realidad es el ingreso al infierno.

[1] https://www.scimagoir.com/rankings.php?sector=Government

[2] https://realpolitik.com.ar/nota/36757/roberto-salvarezza–lo-que-estan-haciendo-baranao-y-macri-con-esto-es-expulsar-cientificos/

[3] https://www.filo.news/ciencia/Por-que-Argentina-deberia-invertir-en-ciencia-20190410-0018.html

[4] https://www.youtube.com/watch?time_continue=439&v=z2uY9oKzatw

 

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Director: Santiago O´Donnell. contacto@medioextremo.com

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