Silenciosamente el gobierno continúa destruyendo a la ciencia y la tecnología

Corría el año 2015, cuando el ahora presidente prometía duplicar el presupuesto en Ciencia y Tecnología, mientras elogiaba a “Nuestros científicos e investigadores reconocidos mundialmente”. Hoy lejos de esa promesa, nos encontramos con un Ministerio rebajado a Secretaría, con instituciones como el CONICET al borde del default y sus becarios con salarios por debajo de la línea de la pobreza; con investigadores sin fondos para investigar y laboratorios que no pueden cubrir servicios tan elementales como internet; con un proyecto satelital suspendido y el desarrollo nuclear prácticamente paralizado.

Protestas de becarios frente al CONICET

En cuanto al desarrollo científico y tecnológico la gestión de Cambiemos, no sólo no cumplió con su promesa (como con tantas otras) sino que, se encargó de ir poniendo a la comunidad científica en jaque.

Tal es el caso del CONICET, que la semana pasada fue escenario de reclamos por actualización salarial (o estipendios)  de becarios que perciben no más de $23 mil pesos y que no se ajustó automáticamente al mísero 10%  otorgado a los trabajadores del estado en paritarias para enero y febrero, ya que de hecho no gozan de los mismos derechos que estos (no cobran aguinaldo, entre otras cosas), sino que “están sujetos a la discrecionalidad del directorio para cualquier tipo de actualización”, según nos contaba Juán Manuel, becario y profesor de la UBA.

JCP  (Jóvenes Científicos Precarizados) y ATE- CONICET se reunieron con las autoridades, que les prometieron que ese porcentaje (en dos cuotas mensuales), recién les sería acreditado en el mes de marzo y abril. Pero la exigencia de los primeros sigue siendo que sea retroactivo al mes de enero, para no seguir perdiendo más ante la inflación. Razón por la cual, sólo se retiraron con la promesa de que esto será evaluado en la mesa directiva el 26 de este mes y junto a esto también la jerarquización de su salario, tomando como parámetro el de los becarios de la UBA que alcanza alrededor de $28 mil pesos.

Recordemos que en 2016, gracias a la lucha de sus trabajadores se logró frenar el avance del gobierno para despedir  (alegando que eran ñoquis) a 500 de estos becarios.

En diciembre pasado, cinco directores del organismo en una carta pública, alertaron sobre los salarios de sus trabajadores, ampliamente superados por la inflación; los estipendios de sus becarios, muchas veces situados por debajo de la linea de la pobreza y por “una seria disminución, incluso nominal, de los fondos para funcionamiento, inversión y financiación de proyectos”, alegando que “De no mediar una ampliación presupuestaria, es de esperar que continúe mermando la capacidad de investigación científica y tecnológica, la razón del ser del Conicet”.

Además indicaron que la mayoría de las Unidades Ejecutoras, sólo recibieron el 40% o menos del presupuesto prometido para todo el año 2018.

MX se contactó con el Dr. Luís Cappozzo, investigador independiente del CONICET,  y al ser consultado por la crisis del sector, declaró que:

“La política de este gobierno fue, desde el primer día ir reduciendo significativamente el presupuesto del CONICET. Esto se replicó en otros organismos de CyT descentralizados como el INTI, INTA, INIDEP, CNEA entre otros. Esto lleva a una nueva antesala de una masiva fuga de cerebros. Es un suicidio hacer lo que se hizo, sumado a la degradación del Ministerio a Secretaria. Los becarios, que resultan esenciales para el sistema CyT por su  juventud, capacidad, y cuadros de reemplazo son los màs perjudicados a través de la reducción del número de becas anuales, lo  mismo con las becas postdoctorales y los ingresos a la Carrera del Investigador”.

¿Cuánto está ganando hoy en promedio un investigador del CONICET?

“En promedio, un Investigador Independiente de CONICET (varía un poco por región y antigüedad), ronda los 45 mil pesos. Considerando que ya se trata de un investigador formado, con línea propia, en general jefe de grupo, y con más de 25 años de trabajo detrás. Es una burla.

¿Cómo es la situación actual en el laboratorio en el que dirigís?

Mi laboratorio, al igual que todos los que funcionan en el país tuvieron una reducción importante, se trabaja con materiales e insumos previos. Los que están subsidiados, reciben cuotas de hace dos años y las estimaciones siempre son en dólares, con lo cual nunca se llega a completar. En el laboratorio pasamos a ser menos personas. Es una situación compleja, y remontar el desastre llevará mucho tiempo y esfuerzo.

¿Tuvieron también que cancelar proyectos?

Los proyectos no se cancelan, se ejecutan como se puede, devaluados. Muchos logramos apoyo de organismos extranjeros, en nuestro caso, pudimos realizar trabajo de campo en el sur por un apoyo económico obtenido por un tesista doctoral al concursar en apoyos de  National Geographic. Pero muchas áreas de la ciencia (nosotros somos biólogos marinos) se encuentran paralizadas, por el  costo de los insumos en dólares, la perdida de personal calificado, o la falta de infraestructura adecuada, incluso muchos ponemos dinero del  propio bolsillo para no bajar las persianas.

Además de la ya conocida cancelación del proyecto ARSAT-3, ¿tenés conocimiento de proyectos de gran envergadura que se hayan cancelado en las áreas de C y T?

Hay muchos proyectos cancelados: Atucha3, el reactor nuclear de INVAP, la crisis enorme y falta de respuesta ante brotes epidémicos como  el reciente de hantavirus, las vacunas gratuitas, etc.

Por otro lado, Arsat 2, que funciona de maravilla fue cedido a empresas privadas y está siendo explotado por empresas no argentinas. 

Arsat e Invap

En marzo de 2016 de la mano del  presidente de Arsat, el abogado Rodrigo de Loredo, yerno de Oscar Aguad, en ese entonces ministro de Comunicaciones, el gobierno anunciaba la suspensión del proyecto del Arsat 3, hasta que pueda autofinanciarse con la venta de la capacidad de los dos satélites anteriores.

Aunque teniendo en cuenta que hasta 2017 una gran parte de los servicios brindados por los Arsat  I y II fue vendida, el gobierno nacional también autorizó a una decena de satélites extranjeros a ocupar el espacio orbital de la Argentina, dejando de este modo ingresar a empresas que compiten directamente con la de capitales nacionales.

Sin embargo la venta de la capacidad de los satélites fabricados por Invap tampoco logró que se lleve adelante el desarrollo del tercero. Teniendo en cuenta que la excusa era la negativa de utilizar fondos públicos para dicha tarea.

En julio de 2017, en una entrevista con Radio Seis de Bariloche, el presidente anunciaba una posible asociación con la estadounidense Huges para la construcción del Arsat 3 y remataba con un «Les digo a los muchachos de Invap que no se preocupen, van a seguir trabajando, y estamos buscando cómo potenciar mejor su trabajo.»

Lo cierto es que hasta el día de la fecha no hubo mayores precisiones en cuanto al sistema satelital argentino, tampoco los “muchachos de Invap” parece que tengan razones para estar tranquilos, ya que el proyecto del tercer satélite geoestacionario argentino sigue suspendido y, según distintos portales periodísticos, el proyecto Arsat, lejos de ser parcialmente privatizado, fue cedido a una empresa extranjera.

Hace unos días, distintos medios informaban que el gobierno nacional tuvo que pagar por un satélite europeo de 20 años de antigüedad (siendo 15 el promedio de vida útil), siete millones de euros, para no perder la posición orbital concedida por la UIT. Recordemos que ese lugar tendría que haber sido ocupado por el satélite argentino, que estaba previsto ser lanzado al espacio en septiembre de este año

En julio de 2018 mientras visitaba las instalaciones de la firma estatal INVAP, Mauricio Macri declaraba que  “Los contratos que tenía la Nación con Invap eran de la época de la magia y la plata no está”. De esta manera confirmaba la cancelación de los contratos del Estado ya firmados con la empresa.

Días después de estas declaraciones, el gobernador de Río Negro se trasladó a Buenos Aires para reunirse con el jefe de gabinete Marcos Peña, quien luego informó que se había logrado avanzar en un cronograma de pagos y con la prosecusión de 15 proyectos estipulados. Pero del Arsat 3 no hubo mención alguna.

El programa nuclear y el ocaso de la Planta Industrial de Agua Pesada (PIAP)

La PIAP, situada en Arroyito, provincia de Neuquén, es la planta de agua pesada más grande del mundo. Su producción, de altísima calidad, se utiliza para moderar y refrigerar los reactores nucleares que utilizan el uranio natural como combustible. Es un actor fundamental en el desarrollo atómico argentino, ya que las tres centrales nucleares nacionales funcionan con este tipo de agua, como también así los reactores de investigación que fabrica y exporta Invap.

Modelo a escala de la planta, expuesta por los trabajadores en una protesta frente al Congreso.

El plan estratégico de PIAP se basaba en seguir produciendo para las centrales nucleares ya en funcionamiento, además de producir para Atucha III, proyecto que el gobierno nacional optó por desactivar.

Durante el kirchnerismo se firmaron acuerdos con China para financiar esta cuarta central con tecnología en su mayoría nacional, que funcionaría con agua pesada, y una quinta con tecnología china que utilizaría agua liviana. Pero la gestión macrista desestimó la primera y, aunque aún tienen disputas internas entre Hacienda y Energía por el tema costo beneficio, se vio más inclinada a la construcción de esta última. De todos modos, aún hoy no hay certezas.

En una entrevista, Norma Boero, expresidenta de la CNEA, manifestaba que “El problema es que es una planta muy cara, consume mucha energía. Pero sería un desastre cerrarla porque implica romper todo el ciclo nuclear, se la necesita para seguir siendo una potencia en este campo».

En diálogo con MX, Pablo Sosa trabajador y delegado de ATE-PIAP, nos cuenta cómo es el sombrío presente de una planta de la que todavía se puede esperar mucho más.

Hace casi dos años que la planta dejó de producir ¿Cómo es la situación de la PIAP?

Estamos sin producir desde el 27 de mayo de 2017. Teníamos un horizonte de producción de 16 años, esto porque se iba a desarrollar la cuarta central nuclear tipo candú con agua pesada, de la que manejamos todo el ciclo de combustible. Un contrato que estaba listo y el proyecto terminado, pero con el cambio de gobierno, primero dijeron que querían revisar el contrato, hasta que en abril del año pasado nos dijeron que no se iba a construir, y que sí se iba a construir una central de agua liviana, con tecnología que nosotros desconocemos, y con toda mano de obra china”. No sólo la construcción sino también la operación.

 Había que producir 600 toneladas  para la cuarta central y otras 400 toneladas de stock para las ya existentes, Al caerse la construcción de la cuarta,  lo que propusimos es que se fabriquen estas 400 que van a ser necesarias para toda la vida útil de nuestras centrales, que son más 30 años, y que sirven para reponer el agua que se va perdiendo durante los mantenimientos. La provincia podría financiar esta producción ya que Nucleoeléctrica Argentina (la operadora de las centrales) las va a necesitar para que nuestras centrales puedan seguir operativas.

Estas 400 toneladas necesarias para el abastecimiento, ahora sería el mejor momento para producirlas, porque si se reconvierte la planta a productora de fertilizantes, después es muy difícil, casi imposible, poder hacer algún tipo de producción dual.

Hay un proyecto para reconvertir a la PIAP en una planta de producción de fertilizantes.

Sí, en el año 1998 se realizaron los estudios de factibilidad técnica y económica. Cuando estaba todo listo, se terminó haciendo en Bahía blanca. Ahora que estaba sonando fuerte la construcción de la planta en Neuquén, YPF decidió ampliar su planta en Bahía.

Para nosotros sería buenísimo, si bien somos conscientes que no hace falta más de 50 personas para operarla, pero las unidades de la PIAP en servicio tendrían que seguir siendo operadas. 

Con la venta de lo último que teníamos de agua pesada 22,7 toneladas, vamos a poder sobrevivir hasta marzo de este año cobrando nuestro sueldo. De ahí la planta pasaría a un estado de conservación para esta reconversión. 

¿Por qué hay que conservar la planta? Porque es una planta química y hay unidades que no se pueden dejar fuera de servicio y hay que mantenerlas tanto en operación como en mantenimiento. Es lo que debería hacerse por si en un futuro se volviera a reflotar el plan nuclear, bajo la ley 25566, que hoy no se está cumpliendo, y volviésemos a producir agua pesada, como si se planeara reconvertir a planta de fertilizantes, es necesario que estas unidades estén en condiciones.

Al igual que en la década menemista, cuando se desarticularon proyectos en el área militar, como los misiles condor I y II y se asintió ante cada pedido de las potencias para no continuar con el desarrollo de nuestras industrias, esto hoy se replica con el gobierno actual. Siendo que, no sólo no se muestra interesado en la  ciencia y la técnica (las pruebas son más que elocuentes) sino que cede o cercena los resultados obtenidos. Tanto el CONICET, como Arsat y la PIAP que forma parte del plan de nuclear,  están siendo desarticulados.

Ante estos casos expuestos, no resulta para nada curioso que la gira presidencial por Asia, presente como un gran logro que la Argentina tenga nuevos mercados para vender limones y carne,  pues esto deja en claro que la industria y el desarrollo no son la prioridad.

 

Fotos: Guillermo Collini

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Es periodista del staff de Medio Extremo. Cubre noticias de política y sociedad, principalmente de la Ciudad de Buenos Aires. Podés escribirle a: contacto@medioextremo.com

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