[PANAMÁ PAPERS] Celulosa Argentina: Urtubey

Fundada en 1929, Celulosa Argentina cambió de manos en distintas oportunidades y se convirtió en 1990 en la primera de las firmas argentinas en ser adquirida por el Citibank. La compra se concretó cuando los estadounidenses cancelaron la acreencia de la empresa con el Banco Nacional de Desarrollo. Para eso, entregaron parte de los devaluados títulos de la deuda externa argentina que arrastraban desde la última dictadura, en lo que fue el puntapié inicial para su estrategia de compras de distintas empresas. Desde entonces, Celulosa quedó bajo control de lo que dos años después se convertiría en el Citigroup Equity Investments (CEI). Entre los diversificados intereses iniciales del fondo de inversiones figuraron Telefónica de Argentina, Altos Hornos Zapla, Transportadora Gas del Sur, Hotel Llao Llao y Frigorífico Rioplatense, entre otras compañías, pero su operatoria se concentró en telecomunicaciones, medios y servicio de televisión por cable. Con el paso de los años, las acciones del Citibank en el CEI se redujeron. En su lugar comenzó a crecer la participación de República Holdings del banquero-testaferro Raúl Moneta y, más adelante, ingresó el fondo norteamericano Hicks, Muse, Tate & Furst (HMT&F). Así fue que a fines del siglo pasado, cuando el país estaba al borde de entrar en crisis y mientras Moneta se hallaba prófugo luego de haber sido procesado por administración fraudulenta en la liquidación de los bancos República y Mendoza, los responsables de HMT&F quedaron al frente del CEI. Entre las distintas operaciones concretadas por esos años figura la transferencia del control de Celulosa Argentina a los uruguayos encabezados por los Calcagno Oribe que estaban al frente de la Fábrica Nacional de Papel.

Es en ese momento cuando Mossack Fonseca entra en acción. La oficina en Uruguay fue la encargada de montar la empresa Fanapel Investment Corp. en Bahamas, con la cual los nuevos propietarios del otro lado del Río de la Plata pasaron a figurar como dueños de la papelera argentina. Las detalladas comunicaciones internas, sin embargo, están concentradas entre 2006 y 2015. Durante los primeros dos años de ese período se registró un nuevo pase de manos. Un grupo empresario de capitales nacionales llamado Tapebicuá adquirió Celulosa Argentina y se convirtió en una de las industrias papeleras más grandes del país. Desde entonces, los accionistas mayoritarios controlan la empresa a través de una red de sociedades offshore que, además de Bahamas, recorre las Islas Caimán, España y Delaware. Los socios son tres: José Urtubey, Juan Manuel Collado y Douglas Lee Albrecht. El primero es dirigente de la Unión Industrial Argentina y hermano del gobernador de Salta. El segundo es un empresario y político salteño que fue candidato a gobernador por el partido de Mauricio Macri en las elecciones que lo llevaron a la Casa Rosada. O sea, el segundo accionista perdió con el hermano del primero aquella contienda electoral en 2015. El último es un empresario de origen estadounidense radicado en Argentina con intereses en distintas actividades.

A diferencia de otros casos recabados entre los Panama Papers, las offshore utilizadas por Urtubey, Collado y Albrecht para ejercitar sus derechos accionarios no son ningún secreto. La información está detallada en sus balances contables y prospectos de emisión de obligaciones negociables, uno de los instrumentos financieros utilizados por las empresas para financiarse en el mercado de capitales. Todos esos datos son públicos. La información disponible en la Comisión Nacional de Valores se condice con la documentación hallada en la megafiltración. Mossack Fonseca empezó a intermediar en el montaje de la estructura offshore de control de Celulosa Argentina antes del desembarco de los socios argentinos, pero se mantuvo activo y diligente a los pedidos del Grupo Tapebicuá y sus abogados en Uruguay, al menos, hasta marzo de 2015. En esos correos figuran actas para administrar las distintas firmas, copias de los pasaportes de los accionistas argentinos, contratos de créditos tomados por las subsidiarias offshore de las empresas y hasta un minucioso “árbol genealógico” de la compañía.

Las “sociedades holding” son aquellas cuyos activos están compuestos por acciones de otras empresas. Las estructuras utilizadas por el Grupo Tapebicuá y gran parte de las principales empresas argentinas ofrecen ventajas organizativas, financieras y, claro está, fiscales. El montaje de una cadena de distintas firmas donde una es dueña de la otra en España, Delaware y Caimán crea las condiciones para que los accionistas exploten las zonas grises de la legislación tributaria argentina, minimizando su carga impositiva. Las maniobras son legales.

Desde la compañía enfatizaron que toda la información no sólo está debidamente declarada sino que es de acceso público por tratarse de una empresa cotizante en la Bolsa de Comercio y, además, argumentaron que la estructura de control donde proliferan empresas offshore fue heredada de los propietarios uruguayos y los inversores extranjeros a quienes se asociaron para concretar la compra de la papelera en 2007. En ese primer momento de la operación, el banco suizo Credit Suisse y el fondo norteamericano HBK Investment ostentaban el 80% de Tapebicuá, mientras que el trío de inversores locales tenía el otro 20%. Una vez consolidada la operación, Urtubey, Collado y Albrecht aumentaron su participación y pasaron a controlar la firma. Desde entonces, los tres socios mayoritarios administran sus acciones a través de empresas extranjeras. Los salteños lo hacen a través de dos empresas uruguayas y el estadounidenseargentino controla su parte individualmente y a través de un
fideicomiso familiar. “No hay nada extraño. Las empresas están declaradas y se pagan los impuestos correspondientes”, reiteraron ante la consulta de los autores.

Texto publicado en el libro ARGENPAPERS (Sudamericana, 2017),  escrito por Santiago O’Donnell y Tomás Lukin. Las fotos no corresponden al libro.

About Author

Santiago O'Donnell es el director general de Medio Extremo. Es editor jefe de internacionales en Página 12. Y autor de cuatro libros: ArgenLeaks, Politileaks, Derechos Humanos® La historia del CELS y Argenpapers. Antes de MX, trabajó en Los Angeles Times, The Washington Post y La Nación. Escribile a contacto@medioextremo.com

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