GERMÁN DE LOS SANTOS: ‘El narcotráfico funciona en base a las complicidades’

_ ¿Cómo era tu vida antes de Los Monos, ya venías investigado sobre narcotráfico, venis del periodismo policial o fue hace poco la inmersión en ese campo de investigación?

Empecé a trabajar en el diario El Ciudadano de Rosario en 1998, cuando faltaban unos meses para que saliera a la calle. Había muchos periodistas jóvenes y pasábamos más tiempo que lo aconsejable en la redacción. Pero aprendí mucho. Tuve una experiencia extraña en el 2001 en el diario que fue ir a Pakistán y Afganistán durante la invasión de Estados Unidos tras el atentado a las Torres Gemelas. Al diario lo había comprado el entonces presidente de Newell’s Eduardo J. López, un mafioso que murió este año, y quería relanzar el diario. Entonces viajé solo, con mi inexperiencia, desconocimiento y cagazo a cuestas, a una guerra que nadie me dió muchas coordenadas de cómo cubrir. Estuve un mes y medio y fue una experiencia increíble. Me dediqué a escribir crónicas e historias de gente que me cruzaba. Recorrí de punta a punta Pakistán y después entré caminando con dos colegas a Afganistán por la zona tribal de Landi Kotel. Cuando volví, dos días después, estalló primero Rosario, donde la policía mató a siete pibes. En 2007 comencé a trabajar para el diario Crítica en Rosario, y ahí empezamos al año siguiente a investigar algunas tramas vinculadas a los barras y al narcotráfico, en el barrio Municipal, donde 10 años después se gestó una disputa sangrienta entre las generaciones siguientes. Fueron los primeros acercamientos al mundo narcocriminal, con historias que no eran sólo policial, sino que atravesaban otras temáticas, como lo político, lo económico y social. Por eso era necesario contar esas historias con una mirada más amplia que lo policial. Había tiros, muerte, drogas, pero también un barrio dominado por una barrabrava que tuvo poder durante 14 años. Ese poder sólo se puede sostener tanto tiempo con complicidades.

_ Yendo hacia el futuro, ¿qué perspectivas le ves al libro, la ves como una historia de libro o quizás pueda también vivir en otros formatos como una serie o un podcast?

Trabajamos con Hernán Lascano más de tres años en la producción y escritura del libro Los Monos y me parece que el resultado final, que fue el libro, cumplió el objetivo que era contar una historia que tenía a esta banda como protagonista, pero que a través de su génesis y funcionamiento también reflejábamos la forma de operar en los barrios del narcotráfico, con el miedo y las complicidades como principales aliados de un negocio que es millonario. Seguí trabajando otros temas y me parece que el libro ya cumplió. Yo dejé atrás la historia. No quiero estar ni enceguecido por esa trama. Hay que seguir con el trabajo y encontrar nuevos temas.

_ Después de esto, te sentís incapaz de imaginar una crónica o un relato que no sea una denuncia y que tome abiertamente partido dentro de la realidad y pueda influir en ella y cambiarla usando las formas tradicionales de periodismo?

Ahora estoy embarcado en varios proyectos, y uno de ellos es el de tratar de explicar el avance del narcotráfico en la política. Cómo el narcotráfico se mete por las grietas y las debilidades del Estado, a nivel general, porque es una fuente de financiamiento, en algunos casos, de la política. El caso de Sergio Varisco, el intendente de Cambiemos de Paraná, es paradigmático. La justicia comprobó que no solo firmó un acuerdo con el narco Tavis Celis, quien financió su candidatura sino que también lo proveía de cocaína para distribuir en los barrios. Es un tema interesante también ver cómo en el territorio, en los barrios, se mezcla en una fuerte tensión el antiguo puntero que ahora es narco, el político que arregla por entrar al terreno y la policía que vive de todos. En ese mismo barrio hay resistencia de gente que no tranza, que se rebela, y muchas veces paga con su vida. El narcotráfico funciona en base a las complicidades.

_ Gran parte de la vida moderna parece estar basada en minimizar la ambigüedad y la incertidumbre. ¿Alguna vez te cuestionaste lo que estabas haciendo en ese entonces?

Siempre cuestiono mi trabajo. Si uno no tiene mirada crítica se transforma en un hipócrita. En la mayoría de los casos pienso que el trabajo del periodista es una porquería, que es superficial, y que lo que se publica termina en la basura muy rápidamente. A veces pienso también, que por suerte va rápido a la basura. A pesar de que soy responsable con mi trabajo, pienso que los trabajos buenos, con los que uno queda conforme, son pocos, excepciones. El periodista superhéroe por suerte está en extinción.

_ Theodor Adorno escribió que “no cabe la vida justa en la vida falsa”. En cuanto al estilo de vida de los narcos, crees que se puede llevar una buena vida en medio de una mala vida

Trato de no dar lecciones morales, sino hacer periodismo. Cada uno vive como quiere y puede.

_ ¿Qué es más importante para tu trabajo, en el proceso de investigación, la idea o la ejecución? 

Son importantes las dos cosas. El proyecto para avanzar en una investigación o el inicio de una historia es necesario, sobre todo cuando son trabajos largos. Si no hay una organización es complejo de manejar. Ver dónde están los focos, quiénes pueden ser las fuentes, los documentos que hay que buscar y los lugares que hay que recorrer. Hay veces que en el periodismo hay demasiado croquis y después ese plan ideal queda en un anotador. Creo que todo tiene que tener cierto equilibro, y debe ser viable. Me siento muy cómodo en el terreno, donde hay que contar una historia. Es imprescindible conocer a las fuentes personalmente, oler qué pasa, mirar alrededor y sentir lo que está pasando. Hemos olvidado o dejado de lado estas cuestiones vitales del periodismo. El año pasado fui a Salvador Mazza, en Salta, a contar la historia de los campos de un narco que se llama Delfín Castedo, y estuvo hasta 2016 prófugo. Fue uno de los abastecedores de cocaína de la Argentina. Maneja un campo del lado argentino de unas 20.000 hectáreas y del otro lado de la frontera, en Bolivia, su hermana tiene 30.000 hectáreas. Era necesario ir a ese lugar, donde no habían ido ninguno de los investigadores que persiguieron a Castedo para tomar dimensión de que este hombre era el dueño de la frontera. Castedo le cortaba los caminos a los campesinos de la zona para que sólo pasaran sus camionetas con cocaína. Se puede contar esa historia, pero estar ahí, hablar con la gente que sufrió en carne propia esto, como la familia Ledesma, que le mataron a una hija Liliana, es imprescindible.

_ En cuanto al trabajo de investigacion para sumergirte desde el rol de cronista en la vida de una mafia, existen algunas fórmulas o pasos para seguir y no morir en el intento? 

La recomendación es que nunca hay que creer que uno es amigo de los mafiosos ni de ninguna fuente. Primero porque el mafioso nunca va a ser amigo tuyo. Sólo quiere usarte para algo, como ocurre con un político. Para mí eso nunca hay que perderlo de vista porque en este submundo es común que el periodista se vea seducido por las anécdotas e historias. Creo que nunca hay que perder de vista que el anecdotario narco es superficial.  En el fondo hay muerte y mierda.

_ El periodismo de policiales es una marca de este país. Qué pensás del momento actual que vive, y cuales son tus referentes?

Como los diarios en papel están en una etapa de desaparición también los están ciertos rótulos, entre ellos, el de cronista o periodista policial. No así las noticias policiales que son las que alimentan sobre todo los noticieros de la TV. Un periodista y escritor que admiro mucho y que es oriundo de Rosario es Osvaldo Aguirre, que fue jefe de la sección policiales de La Capital durante mucho tiempo. Escribió muy buenos libros de ficción y periodísticos sobre el género.

_ Elegir 5 enlaces relevantes para vos de estos dias en internet. Pueden ser noticias, un video, un hilo de Twitter, etc, lo que te parezca.

01 Trabajo que hicimos con Gabriel Di Nicola. Fue una serie de notas que comenzó hace más de dos años: LINK 1LINK 2LINK 3.

02 Sobre lo que conté de Delfín Castedo: LINK

03 Una de las mejores crónicas que leí este año. De Evangelina Himitian: LINK

04 Otro trabajo recomendable para ver es el que hizo el colega Guido Bilbao sobre Panamá: LINK

05  Trabajo enorme que hizo el periodista colombiano Hugo Mario Cárdenas, con el que trabajo actualmente en un proyecto: LINK

[Germán de los Santos es periodista. Nació en Santa Fe en 1972. Estudió en la Facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional de Rosario y en TEA. Es docente de la cátedra de Periodismo de Investigación en la Universidad de Concepción del Uruguay (UCU). Se desempeña actualmente como corresponsal en Rosario de los diarios La Nación y El Litoral. En 2017 publica junto a Hernán Lascano el libro “Los Monos. Historia de la familia narco que transformó a Rosario en un infierno”, editado por Sudamericana]

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About Author

Julián es periodista. Vive en Buenos Aires.

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