[PODCAST] BOLSONARO REPRESENTA UN DESAFÍO NO SOLO AL ESTADO DEMOCRÁTICO SINO TAMBIÉN AL ESTADO LAICO

Brasil empezó una era de dictaduras militares en 1964 que después se contagió a casi toda la región. Esperemos que ahora no inicie una ola racista, xenófoba, homofóbica, fascista. Es un país muy importante en la región con mucha influencia en la Argentina.

Para recapitular, habíamos llegado a un punto donde el hijo del Bolsonaro dice que a la Corte Suprema la cierra con un cabo y un soldado. El mismo Bolsonaro dijo “a estos rojos los vamos a meter presos y a echar del país”. Y de repente empieza a crecer Haddad, que alejado de Lula y de Dilma se empieza a mostrar por todo el país con un cuadro joven como es Manuela Dávila que por ahí hasta le aportaba simpatía. También la imagen de él con su hija en brazos yendo por todo el país. De algún modo desacartonando su imagen de tecnócrata. Al mismo tiempo se produce una especie de reflujo en los medios por la campaña de Fake News que venía realizando Bolsonaro, diciendo tantas barbaridades, vinculando a a Haddad con las peores prácticas de pedofilia, pornografía infantil, prácticamente diciendo que le van a robar a los hijos y los van a mandar a reeducar a escuelas comunistas.

En el medio de ese vértigo, una investigación admirable de una periodista de Folha de S.Paulo mostrando toda las Fake News y todas las mentiras de la campaña de Bolsonaro, vino una delegación de la OEA, de la Organización de Estados Americanos, presidida por Laura Chinchilla la expresidenta de Costa Rica, se hizo una presentación donde se demostró que había más de 140 periodistas  que habían sido amenazados en la campaña sobre todo por esa especie de milicia de patotas de Bolsonaro. Entonces a partir de todo eso se empieza a acercar mucho Haddad en las encuestas, seis puntos según las 2 encuestadoras más importantes de Brasil que son Ibope y Datafolha, y otras que más voluntaristas si queremos como Vox Populi pagada por la central de trabajadores que llegó a dar un empate técnico.

A partir de ahí cambia el discurso Bolsonaro, de repente empieza a ser este gran demócrata, de decir que lo iba a meter preso a Haddad a decir que lo respeta y demás, empieza a bajar el tono, que va a respetar la Constitución, las libertades, que va a dejar que la gente que piensa distinto se exprese, de pronto nace un socialdemócrata o un liberal moderado. Esto por supuesto dura tres o cuatro días pero alcanza para afianzar la victoria que yo sinceramente creo que nunca estuvo en duda. Pero bueno, no es lo mismo un empate técnico a ganar por diez puntos, me parece que tiene un mandato muy fuerte. El ya dijo que no va a ir por la reelección, veremos si es verdad pero evidentemente me parece que va a estar muy apurado en realizar las reformas neoliberales que pretende. Bolsonaro por cómo se viene presentando ahora no es tanto un Trump sino un Duterte, no es Brasil primero ni cuidar la industria ni cuidar el trabajo sino mucho más globalizador y quiere alinearse con Estados Unidos y quiere liberalizar todo, su discurso de aceptación ya empezó a hablar de que quiere un Estado más chico no un Estado más eficiente y un estado mejor sino un Estado más chico. Más Brasil y menos Brasilia era su frase.

Y también una cosa que a mí realmente me puso un poco los pelos de punta es que después de estos cuatro o cinco días de paz y amor, ya en su aceptación se encuentra con un ex candidato a senador y donde ya dice una serie de barbaridades del tipo vamos a terminar con todos los zurdos del país y además él mismo empieza una especie de invocación, o sea hay una cosa muy medieval de tratar de meter la Iglesia en el Estado y de jurar por los pastores y de juntarse con ellos  y también obviamente con la colectividad israelí a través de sus miembros más conservadores también. O sea como un desafío no solo al Estado democrático sino también al Estado laico. Entonces todo eso por supuesto permite volver el reloj atrás y permite realizar todo tipo de barbaridades que se realizaban en la época en que los Estados eran religiosos y  también la época en que eran autocráticos y demás.

No creo que la gran mayoría por lo menos de la clase política brasilera o Argentina sea racista. Creo que hay muy pocas excepciones y que deben ser marcadas y señaladas y es el caso de este señor Bolsonaro que acaba de asumir la presidencia del país más poderoso y más influyente de Sudamérica. Es cierto, sin ningún tipo de apoyo en el Congreso, creo que tiene un par de docenas de diputados en una Cámara que no llega ni al 10 por ciento. Y lo mismo con los senadores no llegan ni al 15 por ciento de los senadores del país. Un país hiperpresidencialista, recordemos cuando Néstor ganó con el 30 por ciento y no tenía prácticamente ningún apoyo en el Congreso.

BOLSONARO – MACRI – LATINOAMERICA

Me parece que todo lo que haga Macri ahora se va a ver mucho más moderado teniendo a Bolsonaro cubriéndole el ala derecha; él por ejemplo ya dijo en su discurso inaugural que le interesan mucho los pactos bilaterales con lo cual es una manera de poner en duda el futuro del Mercosur, que hoy en día está prácticamente muerto. Así que estamos en un momento de muy poca integración regional de muy poco colaboración en la región. La llegada de López Obrador al gobierno en México daba cierta esperanza de un renacimiento de un proyecto latinoamericanista pero evidentemente todo esto queda trunco con Bolsonaro y si ahora vemos el llamado ABC (Argentina, Brasil y Chile) en el Cono Sur están todos en manos del gobierno de derecha liberal. Con sus matices.

Creo que Piñera si bien tiene un plan económico parecido al de Macri y de Bolsonaro, por lo menos en temas como los derechos humanos o las intervenciones en Venezuela es claramente mucho más cauteloso que Bolsonaro en principio y que Macri sobre todo desde que cambió el canciller y salió Malcorra que era más de mantener la neutralidad y la Unidad Regional. Intervenir en Venezuela e inclusive militarmente sería un desastre enorme para la región más allá de que creo que el desliz autoritario del chavismo a partir de los últimos tiempos de Chávez y sobre todo del gobierno de Maduro, es indudable que el partido y que el país ha implosionado, que hay una tremenda crisis humanitaria que debe ser tratada por los países de la región con solidaridad, que el gobierno de Maduro hoy en día no pasa el test de una democracia.

Pero eso no significa que haya que salir salvajemente a echarle fuego con intervenciones de tipo militar o inclusive con declaraciones que fomenten golpes de Estado ni regresiones que no le hacen bien a nadie.

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Santiago O'Donnell es el director general de Medio Extremo. Es editor jefe de internacionales en Página 12. Y autor de tres libros: ArgenLeaks, Politileaks y Derechos Humanos® La historia del CELS. Antes de MX, trabajó en Los Angeles Times, The Washington Post y La Nación. Escribile a contacto@medioextremo.com

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