[PODCAST] ENTREVISTA CON PATRICIO ELEISEGUI: GLIFOSATO, CORPORACIONES Y CÁNCER

Patricio Eleisegui es periodista y escritor, autor del libro Envenenados una bomba química nos extermina en silencio que habla de un flagelo que sucede principalmente en los pueblos en los cuales se utiliza este tipo de pesticidas que enferman a poblaciones enteras porque nada escapa a lo que es el glifosato y sus residuos.

Guillermo Collini: En este libro te has basado no sólo en investigación sino en muchísimos relatos en primera persona, contanos cómo fue y cómo es este proceso que mata realmente a sus poblaciones.

Patricio Eleisegui:  Fue un trabajo de poco más de dos años en donde uno de mis objetivos fue el de interpretar y desmontar el modelo de producción agrícola vigente basado en Argentina en transgénicos y la aplicación a mansalva de agrotóxicos. Todo esto desde lo más básico que es entender de qué hablamos cuando hablamos de soja transgénica, glifosato, y demás productos y cómo eso ha tenido una incidencia tanto en lo económico como en lo sanitario. Sobre todo poner énfasis en esto último porque el nivel de complicación sanitaria que ha generado en nuestros pueblos es dramático y la intención del libro fue exponerlo desde el primer momento.

GC: En este sentido uno de los relatos es el de Fabián Tomasi quien falleció este fin de semana y quien formó parte de tu libro a modo de testimonio y ejemplo vivo.

PE: Fabián Tomasi fue la última historia a la que arribo cuando el proceso del libro estaba prácticamente cerrado y al mismo tiempo interiormente sentía que faltaba una historia que represente un fuerte símbolo y que aglutine lo que ha sido la introducción de la soja transgénica, su expansión como monocultivo y los efectos en nuestras poblaciones. Tomasi era un empleado de una compañía que se dedicaba a aplicaciones de los pesticidas. Una persona que en su propio cuerpo mostraba la evidencia de la contaminación con los agrotóxicos, él mismo se transformó en una suerte de paria para el pueblo porque Basavilbaso donde vivía en la provincia de Entre Ríos es un pueblo con un nucleo ferroviario importante desarticulado en medio de los noventa y después en un proceso de extinción prácticamente apareció la soja. El pueblo un poco se recupera económicamente pero tenía un lado B y tiene que ver con los trabajadores que justamente se ocupaban de la aplicación de la siembra y que siguen siendo los afectados directos del modelo.

Santiago O’Donnell: Como mucha gente he admirado las icónicas fotos que sacó Pablo Piovano de Fabián y de otras víctimas de los agrotóxicos, en las que seguramente vos  has trabajado. Esa muestra de fotos después dieron la vuelta al mundo y ganaron premios internacionales. Y también tuve la oportunidad de trabajar mucho con Andrés Carrasco que es el investigador del Conicet y a raíz de lo que apareció en Wikileaks sobre su trabajo con el glifosato, ver el poder de los grandes lobbys internacionales especialmente de la empresa Monsanto que es la que produce este producto y cómo en otros países lo que está estrictamente regulado acá salvo algunas ordenanzas locales o alguna ley provincial prácticamente no hay controles. Quería preguntarte por un lado en qué están todas las iniciativas que empezó a Carrasco y que fueron un poco dejadas de lado, para poder poner controles más estrictos sobre este veneno. Y cómo se lucha contra intereses tan poderosos.

PE: Recuerdo tu trabajo, el capítulo de Monsanto que siempre ha hecho sus movidas a través de la Embajada estadounidense, a tono con la Embajada y a veces bajo presión directa sobre la Embajada. Pasó a principios del macrismo con el lanzamiento de una nueva soja donde ellos exigieron que se cayera el acuerdo para la exportación de limones si no había en la Argentina una ley que bancara la salida de la nueva soja que les permitiría cobrar un copyright, realmente una locura. El trabajo de Andrés Carrasco no se perdió en absoluto sino que sigue siendo la referencia obligada en términos científicos. Al mismo tiempo generó una suerte de camada de científicos, de médicos comprometidos que han profundizado esos trabajos y eso ha sido el sostén de quienes investigamos estos temas. Por cierto, me viene a la cabeza Damián Marino de la Universidad de La Plata y el Conicet que tiene un equipo que se ocupa justamente de medir estos temas. Ellos son en su mayoría ingenieros químicos y han constatado la presencia del glifosato en el Paraná en el centro de Entre Ríos como uno de los lugares más contaminados del planeta, entre otros, ellos aportan permanentemente en combinación con cátedras como medicina de la Universidad de Rosario donde también hacen campamentos sanitarios y tratan de seguir un poco lo que está ocurriendo con la matriz sanitaria de los pueblos fumigados.

SO: Me refería a las iniciativas políticas, la presión que había generado en su momento Carrasco, no veo que se haya avanzado mucho en eso.

PE: Lo que tenemos son ordenanzas en las ciudades. Eso sí se ha establecido, la última es la de Santa Fe y cerramos diciembre del año pasado con Rosario con prohibición de uso de glifosato y comercialización dentro del tejido urbano. Ha pasado en Concordia, en Gualeguaychú, Paraná, eso se ha multiplicado, este año ha sido muy prolífico en ese sentido. Lo que no tenemos son marcos provinciales y por supuesto estamos muy lejos de una ley nacional. Muy por el contrario hace algo más de un mes en un anuncio en Agroindustria un bloque integrado por Ambiente, Salud, Ciencia y Agroindustria específicamente, expusieron ante los medios que van a avanzar con contenidos para generar una ley de pesticida de uso de agroquímicos que establece la ruptura de lo que se ha conseguido hasta ahora que son las distancias mínimas de aplicación, del veto a algunos productos. Bueno básicamente la posición oficial es la de romper con todo eso y liberar todavía más la fumigaciones.

GC:  Al realizar este tipo de investigación seguramente te codeaste con toda tipo de gente afectada por este sistema de producción. A simple vista con Fabián se podían notar los efectos pero imagino que habrás vivido muchas historias parecidas.

PE: Sí claro, es muy complicado establecer una nómina porque cada caso es muy fuerte y específico. El caso de Fabián Tomasi también tuvo mucha relevancia porque Fabián fue una persona un divulgador de su problema, de la problemática en general de las fumigaciones, es una persona muy lúcida , muy inteligente y con una enorme capacidad para transmitir su conocimiento y también sus sentimientos. Pero al mismo tiempo hay casos dramáticos como recuerdo ahora la de una maestra jubilada en las inmediaciones de Gualeguaychú en la escuela Bartolito Mitre, fue el primer caso al que llego con Envenenados y fue fumigada su escuela con los chicos en el patio jugando. Por supuesto una fumigación aérea terrible. Ella me contaba que la bandera estaba izada, no había manera de que el piloto no hubiese visto que estaban los chicos ahí afuera. De esto hará seis o siete años, hoy ella tiene agroquímicos en sangre, está con un tratamiento porque su salud ha desmejorado mucho. Ese es un caso bastante grave. Recuerdo el caso de Alexa Estévez, una chica de algo más de 20 años de América en la provincia de Buenos Aires, porque  estos casos están distribuidos en todas las zonas productivas agrícolas de Argentina y en su caso, en un periodo que estaba embarazada en uno de los meses de gestación recibe un shock de veneno cuando pasa por el lugar donde habían fumigado en la entrada de una suerte de planta de silos allá en América. Y eso le genera malformaciones al bebé que nace después y muere a los dos días con un cuadro de malformaciones terribles. De hecho yo tuve que pedirle que por favor viera el capítulo para ver qué podía contar de lo que le había pasado. Realmente son muchísimos casos de malformaciones, de abortos espontáneos, por supuesto que de cáncer que es algo muy común en estos pueblos y lamentablemente podríamos haber seguido actualizando el libro porque esto está siempre en ascenso.

SO: Para el que no entiende nada, de repente agarra tu libro, ve algunas fotos, se entera que está toda esta gente envenenándose, estamos hablando de un agrotóxico que se usa para un nuevo estilo de siembra que es la siembra directa, que se ha usado de manera muy controlada en Estados Unidos y que sin embargo en otras partes del mundo como en la frontera entre Colombia y Ecuador, han hecho estragos cuando se quiso fumigar con este veneno las plantas de coca en la población civil. Podés explicar un poco cuál es la problemática porque tenemos por un lado un producto que está aprobado, de venta libre y demás y por otro lado, estos estragos que hacen en la Argentina específicamente.

PE: El glifosato es el herbicida estrella del modelo sojero. Argentina tenía un uso previo al desembarco de la soja transgénica del 96. Pero la realidad es que en tanto esa semilla funciona con este herbicida, lo que uno hace es sembrar la soja y echar este herbicida, todo lo que no es es esa soja se muere y lo que brota justamente es el cultivo, esto sería a grandes rasgos el paquete en ese momento. Era un santo remedio, era muy sencillo hacer agricultura.

SO: Justamente lo que tenés ahora es que no necesitás ni arar la tierra directamente le echás el glifosato y le echás la semilla, con lo cual se ahorra y se facilita muchísimo la producción.

PE: Lo que ha pasado es que la naturaleza, que es algo que obviamente las multinacionales se han ocupado de ocultar, genera resistencia. En estos últimos años tenemos más de una veintena de malezas, que es la categoría de lo que no es cultivo para el agricultor, que resisten al glifosato entonces eso ha derivado en el uso de otros productos que en combinación con el glifosato terminan generando una torta todavía mucho más atractiva para las compañías que fabrican el glifosato y el resto de los productos. Es un producto de los años 70, se empezó a utilizar en EEUU, Argentina hace una introducción y después en los 90 explota el uso aquí. Hoy nosotros tenemos uno de los índices más altos de utilización del glifosato por cantidad de habitantes.

La realidad es que desde su entrada en el mercado, el glifosato ha estado marcado por la controversia por las sospechas de manipulación de los estudios en Estados Unidos, y este año se dio la primera condena penal a Monsanto que deberá abonar casi 300 millones de dólares por un jardinero que logró llevar el caso a la justicia y se comprobó que había contraído cáncer justamente por el componente del glifosato del herbicida Roundup. Desde esa condena hasta ahora tenemos alrededor de 8000 demandas que la Justicia ha dado lugar. Por supuesto hay quienes aseguran que esto ocurre ahora porque Monsanto es una empresa perteneciente a Bayer que es alemana y no mientras estuvo bajo bandera estadounidense. La realidad es que el glifosato como bien decías, ha generado desastres en Colombia, en la frontera con Ecuador y nosotros tenemos muchísimos antecedentes acá.

SO: También los controles en Estados Unidos, por ejemplo, a qué distancia de una población se puede usar el glifosato y demás, sempre fueron mucho más severos que acá en la Argentina.

PE: Acá en Argentina hemos tenido el caso de ministros como (Lino) Barañao que ha dicho que el glifosato es tirar agua con sal. Esto lo lo ha declarado públicamente.

SO: Y esto lo dijo un científico, no solo de un burócrata de un ministerio sino un tipo con una carrera científica.

PE: Exactamente. El nivel de desparpajo del Ministerio de Ciencia a la hora de justificar este modelo es escalofriante, negando por completo la incidencia del uso de productos cerca de las poblaciones, poniendo en tela de juicio los casos como el de Fabián Tomasi, alegando que las situaciones sanitarias que se dan tienen que ver con otras variables, con otras cuestiones. Recuerdo a Alejandro Mentaberry que es el número dos del Ministerio de Ciencia diciendo que la problemática de las malformaciones tiene que ver con que hay un elevado índice de incesto, problemas de consanguinidad, realmente cosas tremendas, para justificar este uso que ha generado casos como el de Fabián Tomasi y como el de muchos otros que lamentablemente seguirán ampliándose en el tiempo.

GC: Tuviste aprietes en el lapso en lo que fue la investigación o quizás en lo que fue la intención de la difusión de tu libro.

PE: La verdad es que cuando salió la primera edición de Envenenados hubo un lío con una distribuidora, con Galerna, que en ese momento tenía entre sus dueños un puntero político vinculado al gobierno anterior y en ese momento hubo una decisión de sacar muchos libros de la Editorial que eran muy críticos con la gestión anterior. Le pasó a Envenenados pero también a otros, recuerdo un libro sobre la agitación de las escuelas secundarias del conurbano bonaerense. Esa fue una situación muy dramática. Después logré hacerme con los derechos y sacarlo por otra editorial fuera de esa circulación de Galerna. Después la realidad es que no ha habido grandes presiones fuera de los comentarios que uno recibe en las redes sociales.

SO: A los periodistas nos preguntan eso de los aprietes y es mucho más fácil ningunearnos, ignorar el laburo, que mandarnos a un matón como en las películas.

PE: No digo que no pase pero en Argentina a mi por lo pronto no me ha pasado eso. He presentado Envenenados en México y he tenido como un poco más de miedo, por ejemplo. Hablando con colegas en México, les pregunté cómo no han hecho un libro como Envenenados acá, cuál es el problema. El maíz, me dicen. Y dónde está la zona maicera? Es la zona del cártel de Sinaloa. No hay manera. Tuvimos alguna vez inconvenientes con la policía en Entre Ríos, cuando estábamos haciendo un trabajo para la TV italiania que se puede ver en YouTube, nos interceptaron los policias en dos o tres lugares, entraron al hotel que estábamos alojados nosotros y revisaron nuestras cosas, esto fue en la ciudad de San Salvador. Así que han ocurrido cuestiones pero no del tenor de la amenaza o de tener miedo de tener algún peligro en la vida.

About Author

Santiago O'Donnell es el director general de Medio Extremo. Es editor jefe de internacionales en Página 12. Y autor de tres libros: ArgenLeaks, Politileaks y Derechos Humanos® La historia del CELS. Antes de MX, trabajó en Los Angeles Times, The Washington Post y La Nación. Escribile a contacto@medioextremo.com

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