Reflexiones de un médico

De: Javier Pagnussat 
Señor Director
Me pregunto si los días como hoy se recuerdan. Probablemente no. ¿Hay un día para las oportunidades perdidas? ¿Cuántos días como hoy habría que recordar? Hoy la sociedad argentina a través de sus representantes en el congreso decidió mirar hacia otro lado, decidió barrer la mugre debajo de la alfombra. Decidió “salvar las dos vidas” lo que paradójicamente significa no salvar ninguna. Más allá de la discutible idea de comparar la vida de un embrión de 12 semanas con los sueños, anhelos, amores y tristezas de una mujer en edad fértil. Es tan simple que no admite ninguna réplica. Decir no lo hagas, decir eso está mal, criminalizarlo y hasta penalizarlo con la cárcel no va a detener la realidad. Y eso es un hecho. El aborto existe por más que miren a otro lado. Existió, existe y existirá. Y hoy mientras algunos festejan haber salvado dos vidas, quizá en este momento mientras escribo este intento banal de superar mi frustración, haya alguna chica, quizá menor de edad y con pocos recursos que está viendo un test de embarazo positivo y siente como su mundo se derrumba. Y va a tomar una decisión. Será una de las más difíciles que le toque y quizá la más triste, pero la va a tomar. Es probable que el pibe se borre, siguiendo el ejemplo de sus representantes en el congreso y se haga el desentendido. Entonces buscará en internet o preguntará a sus amigas. Intentará juntar una plata que nunca tuvo para pagar el negocio oscuro del farmacéutico, si tiene suerte, o recurrirá a un sótano sombrío o se meterá algo por consejo de alguno. Porque la sociedad, a través de sus representantes le dijo que eso que va a hacer está mal. No intentó comprenderla, no intentó contenerla, no intentó ayudarla. Solo juzgarla. Y va a sangrar. Porque no hay otra forma de hacerlo. Y se va a asustar y va a temblar y va a tener frio y miedo y se va a sentir sola. Más sola que nunca. Porque su país la dejo sola. Su país a través de sus representantes la dejo sola. Y si tiene suerte la sangre va a parar y solo va a quedar en un triste recuerdo. Pero en algunos casos el sangrado no para. Y si tiene luces y se anima va a ir a una urgencia y muerta de miedo va a mentir. Y quizá sea maltratada o ninguneada y hasta criminalizada. Pero quizá no consulte. Por vergüenza o por temor. O consulte tarde. Y su vida terminará por apagarse ese día por sangrado o los días posteriores por una infección. Esa vida con todos sus proyectos, sus alegrías, sus amigos, su sonrisa, su carpeta del colegio, su osito de peluche, sus zapatillas gastadas. Su vida. Y sus padres llorarán encima de un cuerpo frio. Y una parte de la sociedad argentina se irá a dormir tranquila, creyendo hipócritamente que ha salvado dos vidas.

About Author

Miguel es abogado, fue durante veinte años Prosecretario del diario La Nación a cargo de la sección de Cartas de Lectores. También fue fundador y editor del newsletter CANAL.E, que se distribuía por mail, de lunes a viernes, durante mas de diez años.

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