CRECE LA VIOLENCIA CONTRA LAS PERSONAS QUE PROTEGEN LA TIERRA DE LOS AGRONEGOCIOS

2017 fue el año donde más muertes de activistas que intentan proteger la tierra de los agronegocios, según un nuevo informe de la organización internacional no gubernamental Global Witness .

Un hombre llamado Hernán Bedoya murió luego de recibir 14 disparos de un grupo armado en Colombia. Alrededor de 200 personas se vieron obligadas a huir de su pueblo en Filipinas después de que el ejército asesinara a ocho personas que protestaban por la expansión de una plantación de café. En la República Democrática del Congo, 12 guardaparques fueron asesinados, y casi todas sus muertes se vincularon a un grupo conocido por la caza furtiva ilegal y la minería.

Un total de 207 personas murieron en 2017, lo que se traduce aproximadamente en cuatro personas a la semana. Y ese número es “con certeza una subestimación considerable”, según el informe, a causa de “muchos desafíos en la identificación y en la denuncia de homicidios”. Casi el 60% de las víctimas conocidas en 2017 procedían de América Latina. Las regiones con el mayor número de estas muertes fueron Brasil, Filipinas, Colombia, México, la República Democrática del Congo y la India, todas los nombrados sufrieron al menos 11 asesinatos relacionados con la protección de tierras en 2017.

La agronegocios , o agricultura industrial, es básicamente la agricultura a gran escala, la fabricación y distribución de alimentos, utilizando tecnología avanzada. Los investigadores también tuvieron problemas con el amplio uso de pesticidas de los agronegocios, que se sabe que son perjudiciales para la salud y el medio ambiente.

Y como señaló el informe de Global Witness, las personas que protestan contra la deforestación o la contaminación del agua están siendo asesinadas por pandillas, gobiernos, cazadores furtivos y otras personas cuyas billeteras podrían beneficiarse de los agronegocios.

Algunos de los productos comúnmente buscados que acrecientan dicha violencia son el aceite de palma, el café, los combustibles fósiles, los minerales y la madera. Estos materiales a veces se recolectan ilegalmente y grupos privados militarizados intimidan a quienes protestan. Otras veces, el gobierno es responsable de los ataques violentos.

Cincuenta y siete personas murieron en Brasil y 48 fueron asesinadas en Filipinas, lo que los convierte en atípicos notables. Global Witness llamó a los “defensores de la tierra y del medio ambiente” asesinados, como “cualquiera que tome medidas pacíficas, voluntaria o profesionalmente, para proteger los derechos ambientales o de la tierra, son personas normales que bien pueden no definirse a sí mismas como ‘defensoras'”, decía el informe. “Algunos son líderes indígenas o campesinos que viven en montañas remotas o bosques aislados, que protegen sus tierras ancestrales y sus medios de vida tradicionales de proyectos mineros, agronegocios a gran escala, represas hidroeléctricas y hoteles de lujo”.

En 2016, la misma organización registró solo seis asesinatos menos a  defensores de la tierra y del medio ambiente. Ese año y el 2015, registraban también los más altos índices.

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Julián es el editor de BREAKING.

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