LAS PREGUNTAS A ZUCKERBERG DEMOSTRARON QUE MUCHOS SENADORES NO TENÍAN FACEBOOK; CUANDO FORD CONSTRUYÓ UNA CÁMARA DE TORTURA

  • Las preguntas a Mark Zuckerberg durante las 48 horas en Capitol Hill, dejaron en claro que muchos senadores no tienen cuenta en la red social y que relativamente pocos de ellos entienden el negocio de Facebook, demostrando una falta de conocimiento técnico. Después de dos días de interrogatorios por parte del Congreso sobre el uso indebido de datos de Facebook, y posiblemente la manipulación de las elecciones presidenciales de 2016 en Estados Unidos hacia Donald Trump, los analistas coinciden en la opinión de que Mark Zuckerberg tuvo una ligera ventaja. El consenso general fue que el Congreso debería haber hecho preguntas más difíciles en lugar de consultas básicas sobre el funcionamiento de Facebook. Esa falta de comprensión, como explicó Vox, hará que la regulación del gigante tecnológico sea mucho más difícil para el Congreso.
  • El 25 de marzo de 1976, un día después del golpe militar, un director de la principal planta de producción de Ford Motor Company convocó a los representantes sindicales a una reunión. Guillermo Gallaraga, director de relaciones laborales, junto con un oficial militar, leyeron una declaración oficial en la que pedían a los trabajadores que olvidaran cualquier demanda sindical. Gallarago agregó: “Todos los problemas han terminado, Ford Motor Company en Argentina se ha convertido en un objetivo y una prioridad de los militares”. Tomás Quintana, un abogado que ahora representa a los familiares de los trabajadores, describió la escena que se desarrolló en las próximas semanas en el piso de la fábrica Ford: “La mayoría fueron secuestrados mientras estaban en la línea de producción. Fueron llevados a punta de pistola y obligados a caminar ante los demás trabajadores para que pudieran ver lo que les sucedía a sus representantes sindicales. Esto creó un ambiente de terror en el lugar de trabajo que evitó cualquier demanda sobre salarios, condiciones de trabajo, sobre cualquier cosa “. Cuando un trabajador era secuestrado, Ford enviaba inmediatamente un aviso por su “falta de comparecencia” en el trabajo. Después de más de cuarenta años, se acerca el enjuiciamiento de algunos de los funcionarios responsables de la compañía. Es la primera vez en la historia de Argentina que los directores de una compañía multinacional serán juzgados por crímenes de lesa humanidad. Dos directores de empresas, Pedro Müller y Francisco Sibilla, así como el ex general Santiago Riveros, están acusados ​​del secuestro y la tortura de veinticuatro trabajadores. Francisco Sibilla, director de seguridad de la compañía, participó activamente en al menos una de las sesiones de tortura, sugiriendo preguntas a los interrogadores. Pedro Muller fue director de fabricación y segundo al mando en la jerarquía corporativa de la planta Ford. El presidente de la compañía y el director de relaciones laborales también fueron acusados, pero murieron antes de que el caso pudiera avanzar. La historia de la colaboración activa de Ford con la dictadura es clara. Organizaron un centro de interrogatorio militar en propiedades de la planta. Proporcionaron a los oficiales militares tarjetas de identificación de sus empleados y ayudaron al gobierno militar a elaborar listas de activistas sindicales y de la izquierda.

BREAKING ACTUALIZA LUNES Y JUEVES.

About Author

Julián es el editor de BREAKING.

1 comentario

  1. Hoy es casi imposible escapar a la vigilancia: desde el simple registro del documento nacional de identidad hasta la sencilla creación de un e-mail, prácticamente nada escapa al escrutiño silencioso de las agencias de inteligencia de todo el mundo, las policías locales, las compañías de seguridad, y hasta los medios de comunicación, a través de la contratación muy conveniente de especialistas, pueden acceder a información privada o clasificada de las personas y del Estado cada vez que la necesita.
    Internet, Google, facebook, twitter, whatsapp y otras redes de información y comunicación son plataformas digitales útiles tanto para establecer relaciones con cualquier persona que tenga alguna de estas cuentas como para el abuso de dichas compañías y de otros grupos corporativos, y así internet se está transformando cada vez más en una plataforma de la desaparicíon, digital, de las personas. Desde los gobiernos totalitarios nazi, soviético de Stalin y Musollini, la dictadura de Franco en España, el final de la revolución cultural china entre 1969-1976, los autoritarismos latinoamericanos en los años 50, 60 y 70, los neoliberalismos de los años 90, los gobiernos conservadores en los EE. UU. de Nickson, Reagan, los Bush y Trump, y el retorno de las derechas a nivel gloval desde el 2014, venimos asistiendo a lo que, en términos teóricos podríamos denominar como desfantasiocracia (fantasia = aparición en griego, cratos = poder en griego), es decir a una política nacional e internacional de la desaparición masiva, ya sea matando y encarcelando terroristas, supuestos o culpables en Guantánamo, las invaciones y bombardeos a Siria, Iraq o los exterminios masivos de palestinos por el Estado de Israel, y aquí las detenciones arvitrarias de dirigentes políticos y sociales, el encarcelamiento injusto sin pruebas suficientes de Milagro Sala y de Lula Da Silva. Y desde la hegemonía de las redes sociales desde el 2010 aproximadamente, de modo en que quien no participe de los debates en internet es como si no existiera, y quienes si están en internet pueden ser manipulados, sus datos utilizados con fines ilegales e ilegítimos, y después de matar y desaparecer físicamente a alguien, en el futuro próximo será posible su efectiva desaparición total mediante un click, borrando al usuario de los servidores y las páginas web, quedando su existencia comprobada sólo por un registro secundario en los bajos fondos de la red. Hoy no es sólo el biopoder, como decía Foucault, sino también el psicopoder, como afirma Byung-Chul Han, el que domina a los sujetos y a las comunidades, y según creo hoy nos encaminamos más que a un retorno de los mecanismos totalitarios y autoritarios del siglo XX en las democracias del siglo XXI solamente, sino además a una política que persigue más el sueño de la desaparición total que el de la dominación total de regímenes como el nazi o el stalinista, sobre todo sujeto que se vuelva usuario de internet. SI ya ahora los sectores vulnerables de la sociedad se han vuelto superpluos en el mundo de los medios de comunicación hegemónicos, ahora sólo falta que desaparezcan, primero de las redes sociales como facebook y, finalmente, de los espacios públicos reales de la acción política; cosa ésta que ya ocurrió durante el menemismo cuando se convirtió a la categoría del desempleado en la del desocupado, y tanto ayer como hoy se considera, desde el gobierno, a los jubilados, trabajadores, docentes y empobrecidos de la miseria, como sectores invisibles; si en sus usos y abusos del poder los gobernantes y sus elites -Maquiavelo los llama los príncipes y los grandes- han retornado al uso del poder soverano, disciplinario y de control de la gobernabilidad -Foucault, Butler- de los siglos XV y XVI, con eso que dice La Boetie de que los reyes podían dominar a sus súbditos sin la necesidad de ser vistos, y de ese modo los pueblos culpaban de sus miserias a los ministros y consejeros del rey pero no al mismo rey, hoy también corre el mismo peligro de desaparición el mismo cuerpo del pueblo con sus ciudadanos. Porque mientras Maquiavelo, en El Príncipe, aconseja que el gobernante debe ser temido pero no odiado, y que si tiene que elegir entre contar con los grandes o con su pueblo es mejor contar antes con el pueblo, porque si los grandes no lo apoyan el gobernante puede ser derrocado, pero si el pueblo lo abandona, el gobernante está perdido y tanto el pueblo como los grandes pueden precipitar su ruina y su muerte; dice: “Lo peor que un príncipe puede esperar de un pueblo que no lo ame es el ser abandonado por él; de los nobles, si los tiene por enemigos, no sólo debe temer que lo abandonen, sino que se rebelen contra él” (Maquiavelo, El Príncipe, pp.30-31); en cambio Han Fey Zi, en sus Escritos sobre el despotismo, dice: “Donde se consiguen logros, el gobernante toma el crédito por su valía; donde se producen errores, los ministros son imputados responsables por la culpa, por lo tanto, el nombre del gobernante nunca sufre.” (Han Fey-Zi, 5, p.29).

Leave A Reply