ARGENPAPERS: BURZACO

Aquella mañana del 27 de mayo de 2015, cuando estalló el nuevo escándalo de corrupción en el opaco mundo del fútbol, el empresario Alejandro Burzaco desayunaba en la planta baja de un lujoso hotel en Zurich, adonde había viajado para participar de un evento convocado por las autoridades de la FIFA. El CEO de Torneos madrugó y pudo ver a los agentes de civil de la policía suiza que colaboraban con las autoridades estadounidenses ingresando en el edificio dispuestos a detener a un grupo de empresarios y directivos de la organización. En su mayoría, a los acusados los arrestaron en sus habitaciones, pero a él, que miraba la escena desde el lobby, no pudieron agarrarlo. Los oficiales no lo reconocieron y se escapó. Pasaron trece días hasta que el fugitivo argentino se entregó en Bolzano, una localidad en el norte de Italia, acompañado por sus abogados. Al poderoso empresario y hermano del secretario de Seguridad del gobierno de Mauricio Macri lo extraditaron a los Estados Unidos. Burzaco se declaró culpable, accedió a colaborar y, tras pagar una fianza de 20 millones de dólares, fue remitido a un arresto domiciliario en Nueva York hasta que le fue concedida la libertad condicional a la espera del juicio. En el interín, vendió sus acciones en Torneos y Competencias, mientras que la compañía, por su parte, admitió su papel en la conspiración internacional y acordó pagar una multa de 112,8 millones de dólares.

Burzaco y Torneos no sólo fueron acusados de organizar el esquema de sobornos pagados a funcionarios de FIFA y de Conmebol para obtener los derechos televisivos de distintas ediciones de la Copa América. La denuncia contra ambos se extendió a otras competiciones, como los contratos para transmitir la Copa del Mundo en 2018, 2022 y 2030, los amistosos de la Selección Argentina y varias Copa Libertadores. Los investigadores sostienen que Torneos recurrió a distintas herramientas para facilitar y ocultar los pagos anuales de sobornos. El uso de intermediarios, la creación de compañías alrededor del mundo que no figuran en los balances oficiales, cambistas y dinero en efectivo fueron algunas de las estrategias desplegadas por la empresa argentina. Para ocultar esas maniobras contó con la colaboración de Mossack Fonseca. El entramado offshore montado para TyC era tan complejo que los panameños armaron un diagrama para no perderse entre las sociedades de Holanda, Islas Caimán, la Argentina, Chipre, los Estados Unidos, Islas Vírgenes Británicas, Panamá y Brasil, con las que administraba los derechos televisivos de las competencias. Los Panama Papers ofrecen además una serie de contratos firmados por Torneos durante la segunda década del siglo XXI, que revela la opacidad de las operaciones.*

Un caso detallado con precisión entre los archivos filtrados es el de los contratos firmados para la transmisión de la Copa Libertadores en todo Brasil durante dieciocho años. Los documentos identificados en la base de datos revelan que la holandesa Torneos & Traffic Sports Marketing BV le vendió a la brasileña Globo los derechos para la transmisión de la Copa Libertadores en Brasil por 16,1 millones de dólares anuales entre 2005 y 2022, lo que representa un total de 290 millones de dólares. Cada año, indican los registros de Mossack Fonseca, los pagos se cancelaban en cinco cuotas depositadas en la cuenta 0020081375 del ING Bank de Amsterdam a nombre de T&T.

Los archivos de los mayoristas panameños muestran que T&T había adquirido los derechos para las temporadas 2014 a 2018 de la homónima T&T Sports Marketing ubicada en las Islas Caimán, a la que debía pagarle 2,5 millones de dólares anuales. Sin embargo, en lugar de abonar de manera directa, la holandesa asumía como propias una serie de “obligaciones” de la firma caribeña, repartiendo los fondos con Valente Corporation de Panamá, Sport Promoções e Empreendimentos Artísticos e Esportivos de Brasil. En el reparto de los fondos generados por la operación con Globo, el documento sostiene que T&T pretende cancelar dos contratos de servicios y consultoría referidos a temporadas anteriores. El más relevante era un acuerdo para la provisión de servicios de planificación, desarrollo y supervisión de las transmisiones con la firma Arco Business & Development de las Islas Vírgenes por un total de 12,5 millones de dólares. Más humilde era una deuda con la panameña Valente, que ascendía a 800.000 dólares anuales. Esa offshore era controlada por José Margulies, empresario argentino nacionalizado brasileño, a quien T&T subcontrataba de manera habitual. El socio de Burzaco es señalado en la acusación del Departamento de Justicia de los Estados Unidos como uno de los facilitadores en el pago de los sobornos a los dirigentes de la Conmebol.

La operación dejaba a la firma holandesa con una ganancia neta de 340.000 dólares que era transferida al Henlets Group de Uruguay, cuyo accionista controlante es Medak Holdings Limited de Chipre, que a su vez tenía participación en T&T. Aunque colaboraba y acompañaba las operaciones, Mossack Fonseca estaba preocupado por la reticencia de la red de empresas a cumplir con los controles internos. En 2013, cuando se realizaron aquellas operaciones, la empresa donde Burzaco era el CEO, Torneos y Competencias S.A., controlaba el 100% de TyC Internacional de Holanda y el 50% de T&T Sports Marketing de Caimán, que a su vez eran accionistas en Torneos and Traffic Sports Marketing BV de los Países Bajos. Decididos a minimizar su exposición cuando estalló el FIFAgate, los panameños buscaron desligarse de algunas de las empresas vinculadas con los implicados: “Se ha identificado un riesgo alto y una relación entre el escándalo de la FIFA, las actividades de la sociedad Medak Holdings Limited de Chipre, la sociedad Torneos & Competencias y el señor Alejandro Burzaco. Como consecuencia de lo anterior, nuestra oficina debe suspender el servicio de director y secretario de la compañía de Chipre para lo cual hemos iniciado los trámites necesarios en aquella jurisdicción”.

ASUNCION, PARAGUAY: Nelson Gutierres, Nestor Benitez, Nicolas Delfino, Julio Grondona (C) y Marcos Teixeira, 15 de Septiembre de 1999. (Photo credit NORBERTO DUARTE/AFP/Getty Images)

Cuando se conocieron los Panama Papers, el equipo de La Nación investigó los acuerdos firmados por T&T de Islas Caimán para comprarle los derechos de transmisión de la Copa Libertadores a la Conmebol. Los periodistas identificaron tres contratos; el primero se firmó el 22 de agosto de 2003 por las ediciones de la Copa Libertadores en el período 2004-2010; en una segunda etapa, el acuerdo se extendió luego a 2014, y por último se volvió a renovar de manera anticipada hasta 2018. Ese último contrato había sido firmado por los argentinos Julio Humberto Grondona y Eduardo Deluca, ambos en nombre del Comité Ejecutivo de la Conmebol, y por el presidente de la entidad, el paraguayo Nicolás Leoz. El texto exigía confidencialidad sobre la relación comercial, incluso después de concluido. La afinidad entre T&T y la Confederación también se evidenció cuando obtuvo la prioridad en cada renovación. Incluso, en el último contrato, la empresa pagó una prima adicional de 4 millones de dólares. Los documentos firmados por la Conmebol que figuran en los Panama Papers le garantizaban a T&T la posibilidad de reclamar que los equipos presentaran en sus alineaciones un mínimo de siete jugadores titulares con quince partidos, al menos, en la primera división. La empresa, además, debía dar su consentimiento a lugares, fechas y horarios de los partidos. Entre el millar de documentos de Mossack Fonseca referidos a esas operaciones, hay además contratos de cesión de derechos para distintos eventos firmados, por ejemplo, con la cadena Caracol en Colombia y con ESPN en Brasil.

(*): El CEO de TyC era accionista de la empresa en la que también participaban DirecTV y la familia Nofal. En los Panama Papers, el empresario Esteban Nofal, uno de los miembros de esa familia, está vinculado con dos financieras panameñas llamadas CFS Advisors Panamá y Aconcagua Asset Management Inc. Ambas fueron creadas en 2008.

EXTRACTO EXCLUSIVO DE ARGENPAPERS, EL ULTIMO LIBRO DE SANTIAGO O’DONNELL Y TOMAS LUKIN. 

About Author

Santiago O'Donnell es el director general de Medio Extremo. Es editor jefe de internacionales en Página 12. Y autor de tres libros: ArgenLeaks, Politileaks y Derechos Humanos® La historia del CELS. Antes de MX, trabajó en Los Angeles Times, The Washington Post y La Nación. Escribile a contacto@medioextremo.com

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