Un concejal budista y peronista en la Patagonia

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El concejal Alejandro Marques está feliz, iluminado, acaban de realizar un festival artístico y conmemorativo que reunió una multitud de 500 puelenses el 24 de marzo. Es que efectivamente esa convocatoria para un aniversario del Golpe de 1976 es inédita en Lago Puelo, una localidad chubutense de más de diez mil habitantes que compone con otras rionegrinas como El Bolsón la paradisíaca región patagónica conocida como Comarca Andina. El edil Marques fue electo en 2015 integrando la lista del Frente para la Victoria para representar a los habitantes de Lago Puelo en el pequeño municipio cuyo Concejo Deliberante cuenta con apenas siete miembros.

Su mirada, del mismo color que el lago que da nombre al lugar, brilla todavía con la energía de esa reunión popular cuando la mañana del sábado 25 recibe a los participantes de una “Jornada de Meditación Zen”. Quizás una cosa no tenga que ver con la otra, o sí, Alejandro Marques además de psicólogo, docente y peronista de larga militancia también es un monje budista con tres décadas de práctica de meditación zen o “zazen”. Puede decirse en su caso, casi sin ironía, que los caminos de Buda así como los de Perón son insondables. El lugar elegido para el encuentro de meditación es un amplio y acogedor hostel enmarcado por un río y montañas. Un bosquecito de arrayanes, gallos y gallinas, conejos, una huerta orgánica, construcciones de madera y adobe y hasta un caballo blanco, completan la escena.

Sin embargo no todo transcurre apaciblemente en la edénica Comarca, poderosos intereses ensombrecen el panorama. Los conflictos históricos en relación a la legitimidad de la propiedad y soberanía de los territorios, las pujas en torno a las riquezas naturales, las cosmovisiones enfrentadas, los proyectos socioeconómicos y culturales en tensión componen también el espacio cotidiano. Entre las pocas noticias que llegan de la Comarca Andina, cobraron notoriedad el reciente conflicto en el Lof Cushamen y la salvaje represión a sus habitantes mapuches por parte de la policía chubutense y la Gendarmería Nacional en defensa de los intereses terratenientes del empresario italiano Luciano Benneton; el conflicto y movilización popular en relación al loteo ilegal en Mallín Ahogado en la vecina localidad de El Bolsón, la clausura de los accesos públicos a Lago Escondido y las sospechas de corrupción de políticos que involucran al multimillonario inglés Joe Lewis; los incendios forestales y la falta de políticas estatales efectivas para combatirlos; los proyectos mineros multinacionales que acechan en busca de las montañas y el agua, con la complicidad del poder político aunque la población de la Comarca haya sido clara y firme en su oposición.

¿Cómo sentiste la convocatoria del festival de ayer?

Fue excepcional, pudimos coordinar con organizaciones políticas y sociales en el territorio, romper el aislamiento al que nos somete su división limítrofe, recordemos que Lago Puelo es Chubut y El Bolsón es Rio Negro pero forman una unidad territorial y comunitaria. Hicimos por primera vez un 24 de marzo la Jornada Comarcal por la Memoria, la Verdad y la Justicia, que se desarrolló en El Hoyo por la mañana y mediodía, siguió en El Bolsón con una gran marcha y culminó al anochecer en Lago Puelo con un festival musical y un acto de cierre. En Puelo tocaron decenas de músicos y nos encontramos en un ambiente muy fraterno que duró hasta la medianoche. Podría decir que por la participación fue un momento inolvidable e histórico. Hay muchos motivos para unirnos y enfrentar lo que sucede y lo que se avecina.

Durante todo este verano hubo en El Bolsón un acampe popular por la tierra y el agua donde con tus compañeros hicieron una meditación, este año ya hubo dos marchas masivas en las que también participaste ¿cómo pensás que sigue el conflicto con los proyectos de Joe Lewis, habida cuenta del apoyo expreso que le brinda el presidente Macri?

En primer lugar creo que hace falta una decisión del Estado provincial y municipal promoviendo como mínimo la puesta en discusión sobre la soberanía territorial. Poniendo en discusión la independencia económica de ese Estado con esos actores privados que intentan hacer sus desarrollos de negocios en la zona, cuanto menos en virtud de más de 10.000 manifestantes que ya se han expresado, más una larga lucha de identidad popular que se ha planteado desde hace ya varios años sobre este tema. Me parece que no hay justificación para seguir avanzando con este tipo de proyectos, por lo menos desde la visión de un peronismo de la cordillera. Queda clarísimo que esto no. Y por el otro lado creo que para nosotros cuando hablamos desde lo social estamos pensando también en temas ambientales. No hay justicia social sin justicia ambiental, y viceversa. Las tensiones sobre la ocupación del territorio son muchas y variadas y en todo caso si hay que tomar decisiones en términos del uso del suelo y de los recursos, siempre primero en favor de los sectores populares. Luego, a partir de una definición y participación de la comunidad, a ver cuáles son los sectores empresarios que pueden llegar a ser útiles y que pueden facilitar algún tipo de acción, de inversión, de desarrollo comercial y hasta inmobiliario que sea factible ambientalmente y beneficioso para el conjunto de los sectores populares. Pero así como está planteado es un negocio de pocos para pocos, que refuerza cuestiones de exclusión y pone en peligro cuestiones ambientales que ya han sido totalmente descuidadas. Porque hasta aun si la comunidad de El Bolsón decidiera acompañar por la vía de su voto y de sus representantes, hay cuestiones que tienen que ver con la cuestión de las cuencas de los ríos que nosotros no estamos dispuestos a aceptar como pueblos vecinos hacia donde corren las aguas que vienen de allí, nuestra posición es clara en ese sentido. Justamente me tocó participar de uno de los proyectos declaración rechazando este proyecto inmobiliario en Mallín desde el Concejo Deliberante de Lago Puelo en función de este principio . Y lo presenté no sólo porque creía necesario, sino porque además tuve una fuertísima presión de la comunidad para definir el contenido en relación a las decisiones de las asambleas ambientales de vecinos de la región.
En relación al apoyo de Mauricio Macri a su amigo Joe Lewis creo que es coherente con lo que el presidente viene haciendo y diciendo, cada vez con menos disimulo. Para darte un ejemplo tragicómico del descalabro de proporciones: la deuda que Macri quiso perdonarse a sí mismo por el Correo Argentino equivale a mil años ¡mil años! del presupuesto comunal de Lago Puelo.

¿Por qué hacés la distinción sobre un peronismo de la cordillera?

Hay varios ejes para pensar la acción política en los territorios, una es la cuestión de la definición y la identidad. Yo creo que más allá de la existencia de diversos peronismos, nuestra base es el perronismo del 45 al 55 en sus trazos gruesos y lo que fue el kirchnerismo. Tomando eso como eje, como base, estamos como para empezar a plantearnos preguntas más profundas y buscar las respuestas más correctas. Pero los ejes de soberanía, independencia y justicia social, son centrales, innegociables. Eso una primera matriz de definición. Pero también tenés cuestiones geopolíticas. Definiciones de cada territorio, espacio físico, cultural y social, cada enclave humano tiene sus propias particularidades y sus propias características. Y esto es lo que también hay que interpretar. De modo tal que los conceptos centrales de la política nacional deben tener una traducción clara, concreta, efectiva, vivida y sentida por los sujetos de carne, hueso y sangre, reales. Nosotros acá en la provincia tenemos tres territorios, podría decir hasta casi cuatro, pero tres con claras identidades y definiciones. El territorio del Sur, que está vinculado con un proceso productivo central que lo atraviesa, un modelo que tiene que ver con la extracción de petróleo y luego de gas. La zona del valle inferior del Río Chubut con sus propias características y su propia historia, pero también con su fuerte acercamiento a lo que es el poder real de la burocracia política, con el 90 % de los funcionarios, el manejo de lo público en el Estado por una definición centralista termina estando en la zona de la costa. Esto pasa en casi toda la patagonia. Son las zonas portuarias las que terminan reproduciendo a escala menor el modelo centralista-unitario del gran puerto. Y después el territorio de la Cordillera con sus recursos naturales, con aguas, glaciares, bosques, cordillera, valles de una calidad increíble, microclimas, con una potencialidad casi infinita, pero justamente atravesado por una serie de conflictos, que tienen que ver con procesos migratorios, los primeros procesos migratorios de los pueblos originarios que no delimitaban entre el Pacífico y el Atlántico y se movían en un solo espacio, con toda una historia y luego los diferentes procesos migratorios de colonización que fueron ocupando el espacio y el territorio también con su cuestión imaginaria, sus propias lógicas. Es un espacio completamente multicultural, la cordillera es el territorio por excelencia donde lo multicultural se expresa en la provincia. Y esas cuestiones geopolíticas hay que interpretarlas, porque hacen a las definiciones. Tratar de buscar una traducción que tenga que ver con la situación objetiva del territorio en lo físico y subjetiva en cuanto a las tradiciones de esas multiculturas. Pensar como cordilleranos va más allá también de las cuestiones de una sola provincia, porque hubo una definición geopolítica en algún mometo de dividir las provincias según criterios que tal vez no eran los territoriales y culturales. Pensar un peronismo desde la cordillera. Asi como, haciendo la salvedad, Rodolfo Kusch propuso pensar la América, también puede decirse Abya Yala, desde nosotros, desde marcos interpretativos propios.

Como breve apartado biográfico podría decirse que Alejandro Marques, 55 años, cuatro hijos de dos familias, es originario de la clase media porteña. “Siguiendo a una novia” se anotó y estudió psicología durante la dictadura en la Universidad de Belgrano, que en ese momento “representaba un reducto de la libertad de cátedra frente al empobrecimiento de la intervención militar en la universidad pública”. La vuelta de la democracia lo ubicó militando en la Renovación Peronista. Hacia fines del gobierno alfonsinista, decepción de Semana Santa de 1987 e hiperinflación de por medio, decide migrar hacia nuevos horizontes no en el exterior sino en la Patagonia, se radica en Esquel y se dedica a la docencia. En medio de todo esto conoce a discípulos del maestro zen japonés Taisén Deshimaru y sigue en el dharma a uno de ellos: Stephanne Kosen Thibaut. En los noventa se enfrentó al menemismo desde la adhesión a lo que fueron el Grupo de los 8 y luego el Frente Grande, enrolado en ATECh y en la naciente CTA participó de la resistencia de docentes y estatales a las políticas neoliberales. Más tarde, post 2001, forma parte del Movimiento Evita, del que se vuelve un referente en la zona. Entre 2008 y 2012 vive en un monasterio zen en las sierras de Córdoba y es el “guardián del Templo Shobogenji”. La diversidad de sellos político-sindicales revela una búsqueda coherente de espacios de militancia. En lo religioso sigue desde hace treinta años la misma práctica y al mismo maestro. Hoy es concejal del Frente para la Victoria en Lago Puelo, donde se estableció en 2013.

 

NOTA COMPLETA EN Revista Underground.

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