Donald Trump, violación, censura y después

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Algún tiempo atrás, un periodista texano con nombre de actor de cine, Harry Hurt III, futuro colaborador asiduo del diario The New York Times, escribió una biografía de Donald Trump, “El magnate perdido”, que pasó sin pena ni gloria. No es que el libro fuera ilegible o no tuviera revelaciones interesantes, pero había salido en un mal momento, en 1993, cuando la figura de Trump estaba en declive. El ex Golden Boy del real estate de Manhattan había entrado en bancarrota dos años atrás por algunos malos negocios con bonos basura, y se había divorciado escandalosamente de Ivana y vuelto a casar con Marla; después de eso el público estadounidense parecía haber perdido el interés. Faltaban más cinco años para que volviera al ruedo con sus famosas Trump Towers, más de diez años para que arrancara el reality show que lo consagrara como celebridad, “El Aprendiz”, y más de veinte años para que se lanzara a la presidencia de Estados Unidos.

El libro contenía, mejor dicho contiene, al menos una primicia, llamativa entonces pero mucho más hoy, a dos días de las elecciones, cuando evidencias y testimonios de maltrato de Trump a distintas mujeres podrían restarle votos cruciales en una votación impredecible.

En concreto, Hurt obtuvo y su libro cita una copia del testimonio bajo juramento de Ivana Trump en el juicio por divorcio de 1990. En ese testimonio Ivana jura que Trump la violó. Jura que ocurrió una noche cuando Trump volvió a su casa después de una operación de “remoción de cuero cabelludo” para taparse la bochita. Según el testimonio de Ivana, Trump le dijo que el procedimiento estético le dolía mucho y la culpó porque ella le había recomendado el cirujano plástico. Entonces, juró Ivana, en un ataque de furia, Trump se le tiró encima y la violó. Según sigue el testimonio de Ivana, cuando pudo se escapó y se encerró en otro cuarto del departamento y se pasó la noche llorando. A la mañana siguiente Trump le preguntó, burlonamente amenazante, “¿te dolió?”

Cuando salió el libro de Hurt, el editor W.W. Norton, presionado por los abogados de Trump, incluyó con cada copia una hoja suelta con una especie de desmentida sin desmentir de Ivana, quien había cobrado 14 millones de dólares en efectivo en el divorcio y había firmado estrictas cláusulas de privacidad. Dijo que no había sido violada “en un sentido criminal o literal,” sino que “como mujer me había sentido violada.”

Por un tiempo la cosa quedó ahí. En 2009 Hurt se retiró del periodismo y se fue a vivir a los Hamptons, una especie de Punta del Este para los neoyorquinos. Enseña distintas materias en universidades y secundarias. Dice que le pagan mejor y que lo tratan mejor que en cualquier redacción o sitio de noticias. Desde allí, mientras viajaba en auto a su casa, hizo un alto en el camino y contestó por teléfono algunas preguntas de este cronista.

¿Qué piensa de la candidatura de Trump? “Él es hábil y sus chances de ser presidente aumentaron por unas revelaciones del FBI (sobre Hillary Clinton) que se hicieron de manera completamente inapropiada. Si Trump fuera electo sería un día de vergüenza nacional, porque Estados Unidos fue fundado en la idea de que todos los hombres y mujeres fueron creados iguales. Él ha insultado a mexicanos, a discapacitados, a los padres musulmanes de un héroe de guerra. Es vergonzoso”

Cuando Trump empezó a arrasar en la primaria republicana, Hurt pidió a los editores que reimprimieran el libro. La editorial declinó, “por razones de negocios,” le dijeron. “No creí la explicación y después me enteré que el nuevo abogado de Norton había decidido que el libro era demasiado peligroso. Pero en la primera edición, los anteriores abogados de la editorial habían revisado el libro de punta a punta y no habían tenido una sola objeción, todo está perfectamente documentado”.

Mientras espera cerrar un trato con otra editorial, Hurt puso en venta una publicación electrónica de su texto en Kindle. Cuando un periodista del sito Daily Beast empezó a hacer preguntas sobre la violación, Richard Cohen, un abogado de Trump, le dijo “si escribís una nota sobre Trump que incluya la palabra ‘violación´ te voy a arruinar la vida…te voy a seguir por todos este maldito planeta,” escribió la periodista Jane Mayer en un artículo de la revista The New Yorker. Al mismo tiempo la campaña de Trump sacó un comunicado de Ivana diciendo que la historia de su violación “no tenía mérito” y que ella y Trump habían criado a tres hijos juntos y que “estaban eligiendo sus dormitorios en la Casa Blanca.” Pero no negó que había acusado a Trump de violarla. Trump, por su parte, tuiteó que Hurt era un “tonto tontín” que había escrito “un libro fracasado.”

Hurt dice que no le constan las presiones al cronista del Daily Beast, pero confirma otro dato del artículo. Dice que sí, que la cadena CNN lo había invitado cuatro veces para ser entrevistado y las cuatro veces lo habían desinvitado, hasta que apareció el famoso video en que Tump cuenta cómo las mujeres “se dejan tocar las conchas” por los famosos y entonces CNN lo invitó por quinta vez y por fin, hace quince días, Harry Hurt III pudo contar lo que sabe a una audiencia masiva.

Hurt dice que no se siente censurado, pero sí reconoce que Trump ha generado un clima que invita a la autocensura. “No creo que sea una censura explícita, es que su retórica ha creado un ambiente de miedo e intimidación que lleva a la autocensura en los medios y las editoriales. El no necesita levantar un dedo.”

Con respecto a lo que pasó hace ya 23 años, Hurt no duda en afirmar que sigue creyendo que Trump violó a Ivana y nada de lo que ha pasado desde entonces lo ha hecho cambiar de opinión. “Eso es lo que ella dijo bajo juramento y lo tomo como una buena evidencia. Claro que no estuve allí y sólo ellos pueden saber lo que pasó, pero Ivana nunca negó lo que dijo ni se retractó y yo le creo.”

¿Y cómo se siente ahora Hurt, después de haber aportado información valiosa que puede llevar a una eventual derrota de Trump? “Si ese fuera el caso me sentiría bien, podría adjudicarme un pedacito del triunfo, si alguien leyó mi libro y después dijo ‘de ninguna manera lo voto’ pero debo reconocer que en todo caso él se lo hizo a sí mismo. La única manera que Trump puede perder es si los votantes terminan de ver cómo es él realmente. La única persona que puede parar a Trump es Trump.”

 

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About Author

Santiago O'Donnell es el director general de Medio Extremo. Es editor jefe de internacionales en Página 12. Y autor de tres libros: ArgenLeaks, Politileaks y Derechos Humanos® La historia del CELS. Antes de MX, trabajó en Los Angeles Times, The Washington Post y La Nación. Escribile a contacto@medioextremo.com

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