Arena China

 

En el imaginario occidental que tenemos de China la urbanidad es central y quizás también su contraste en los campos con las zonas rurales. Poco se sabe de los desiertos.

En esta biopic del New York Times se muestra otra Chinatown, sumergida en uno de los desiertos más grandes del mundo llamado Tengger no muy lejos de las grandes mecas como Beijing donde las tormentas de arena arrastrada por el viento se han vuelto cada vez más frecuentes e intensas.

El cambio climático que tanto se pregona desde las ONG’s más fundamentalistas de la ecología tiene su correlato en esta investigación que revela una profundización de la aridez y desertificación de los suelos, acompañado por un crecimiento del desierto.

Mientras tanto, el Gobierno de China lanza subsidios a las familias para dedicarse a la agricultura en los bordes del Tengger que ya es arena pura, además de plantar árboles de forma serial. Sin embargo, la utilidad de estas políticas públicas es cuestionada por los científicos, y los desiertos se están expandiendo en regiones críticas, provocando conurbanos de arena. Del lado gubernamental, aseguran que el pastoreo excesivo está contribuyendo al crecimiento del desierto.

Casi el 20 por ciento de China es desierto, y la sequía en la región norte es cada vez peor. Una estimación reciente estima que China tiene 21.000 millas cuadradas más de desierto que el que existía en 1975, con un tamaño similar a Croacia. A medida que se expande el Tengger, se va fusionando con otros desiertos para formar un vasto mar de arena que podría llegar a ser inhabitable.

 

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Director: Santiago O´Donnell. contacto@medioextremo.com

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