CANNABIS MEDICINAL: entre una mejora en la calidad de vida y el riesgo de la cárcel

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Valeria Salech es miembro fundadora de Mamá cultiva Argentina, un desprendimiento de la organización chilena con el mismo nombre, formada por madres de chicos que en su mayoría padecen de epilepsia refractaria, (un tipo de epilepsia degenerativa, que no responde a los distintos fármacos), además de otras patologías.

Luego de padecer el fracaso de la medicina tradicional y ver cómo el excesivo suministro de drogas, no sólo no ayudaba a reducir las convulsiones sino que contribuían al deterioro psicomotriz de sus hijos, además de convertirlos en adictos y muchas veces violentos, en su desesperación intentaron una alternativa demonizada por la sociedad: el cannabis medicinal. 

¿Cómo te enteraste del uso del cannabis medicinal?

Era un 15 de diciembre de 2014, estaba esperando el 124 y me acuerdo de haber visto en el kiosco de diarios la revista THC en la que hablaba de Mamá cultiva Chile. Yo ya tenía algún conocimiento y en base a esto empecé a averiguar e investigar lo del cannabis medicinal. Me fui haciendo autodidacta.

¿Cómo fue que nació la idea de mamá cultiva argentina?

Un año después, diciembre de 2015 me quedé sin la medicación de Emiliano, por el tema de la burocracia y los papeleos; encima cuando llego a la farmacia estaba cerrada. Tuve una discusión con mi marido… fue un día terrible. Después de que se me pasó el enojo, me acordé de que teníamos un conocido que cultivaba cannabis para tratarse por HIV y ese mismo día le dije a mi marido que lo contacte. Después de haberlo probado, recuerdo haberme arrepentido tanto por no haberlo hecho antes… Emiliano nunca miraba la tele, y de repente lo vi mirando la Pantera rosa. Pasó de estar en un estado así –nos ejemplifica un estado casi catatónico-, a agarrar esto y decir “tomá, mamá”. A raíz de esto la cabeza me empezó a funcionar a mil, pensé en formar un colectivo para transmutar lo de pensar que es una droga a que se considere como una  fitoterapia. Para mí, decir “cannabis medicinal” es redundar.

¿A Paulina Bobadilla, fundadora de Mamá cultica Chile, cuándo la conociste?

Por medio de la THC me puse en contacto con ella. Ella me contó que tenía un grupo de WhatssApp de madres de Argentina y me puso en contacto. Hoy somos como hermanas.

Entiendo que son muchas las patologías por las que son consultadas ¿cuáles son las más comunes?

Tenemos principalmente de epilepsia y de cáncer. Esta última es la que más bronca me da, porque no podés ayudar. Podés explicarles como  cultivar, pero la necesidad es ahora y el tiempo muchas veces es muy corto.

¿Cuántos mamás forman parte?

Somos unas 500 alrededor del país.

¿En qué provincia se da más la persecución policial?

La más complicada es Córdoba, porque se llevan las plantas, no las registran en actas, y ellas saben que la misma policía después las vende.

¿Hay profesionales que se hayan acercado para ayudarlas o asesorarlas?

El que yo le diga a la gente que se empodere, genera cierto rechazo en los profesionales. No hay muchos que estén de acuerdo con lo del cannabis medicinal. Son pocos los profesionales que están dispuestos a aprender de sus pacientes.

¿Y el Dr. Magdalena…?

Lo conocí en el Congreso, estaba exponiendo en la comisión de salud. Lo busqué, no lo conocía. Fue como encontrar al primer amor –cuenta sonriendo-. Cuando terminó, le pedí si podíamos hablar afuera, y así fue que empezó a trabajar con nosotras. -El Dr. Carlos Magdalena acompaña a Mamá Cultiva en distintas jornadas y exposiciones acerca del cannabis medicinal, a lo largo del país-.

En tus recorridos por el Congreso y después de tantas audiencias ¿qué Diputados podés decir que se muestran más propensos a apoyar la iniciativa?

La mayoría son mujeres: Diana Conti, Carolina Gailliard, Miriam Bregman, Arecelli Ferreyra, Victoria Donda.

¿Cómo fue la audiencia que tuvieron en el Ministerio de Seguridad?

Nos atendió un asesor del Ministerio, Enrique Thomas. Nos dijo que “nos quedáramos tranquilas, que el aceite se iba a importar” y yo le dije que era una cuestión de seguridad y del miedo a caer presas, además de nuestra necesidad de cultivar.  Nos respondió que a nosotras no nos toca nadie porque nos conocen, pero que “el Ministerio de Seguridad de ninguna forma va a permitir el autocultivo de cannabis medicinal, porque estamos en una lucha cuerpo a cuerpo contra el narcotráfico”. No podía creer lo que estaba escuchando. Yo estoy convencida del autocultivo, aparte es terapéutico el cuidado de la planta. Mi mamá es cardíaca y siempre consumió semillas de chía. Se enteró que en la farmacia te la venden en comprimidos y no quiere saber nada. A mí me pasa igual.

¿Cómo fue para vos, ese proceso interno a raíz de todo lo que pasaste con Emiliano? ¿Ese antes y después?

Nunca me habían preguntado eso… Fue un pedido al Universo y una respuesta concreta. Sé que puede sonar algo místico. Yo soy profesora de yoga, empecé a meditar, dejé de comer carne… Me encontré con las respuestas y todo se unió. En séptimo grado, nos pidieron que elijamos un delegado para mediar con las autoridades del colegio y gané yo por unanimidad. Además milité toda la vida. Todo eso, la delegada, más la profe de yoga hizo que naciera Mamá Cultiva.

 

 

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Es periodista del staff de Medio Extremo. Cubre noticias de política y sociedad, principalmente de la Ciudad de Buenos Aires. Podés escribirle a: contacto@medioextremo.com

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