A la espera de la expropiación del Bauen

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Después de más de diez años y varios intentos, el 26 de noviembre pasado, se aprobó la media sanción en Diputados de la ley de expropiación del hotel Bauen, que daría la posibilidad de ser gestionado por sus trabajadores. La iniciativa tuvo el apoyo de legisladores del FpV, Victoria Donda (Libres del Sur) y Carlos Heller (Partido Solidario), también autor del texto de la ley; entre otros. Los grandes ausentes fueron Cambiemos y gran parte de la UCR. Mientras el panorama para la sanción definitiva es más difícil, la cooperativa sigue haciendo lo que mejor sabe: trabajar. 

 

El hotel fue abierto en 1978 en tiempos del mundial de fútbol, por el Grupo Iurcovich (sospechado de varios manejos fraudulentos, no sólo con el Bauen), con préstamos del Estado que nunca fueron saldados. Después de una venta nunca concretada y la crisis de 2001, finalmente presentó la quiebra. Tras el cierre,  los trabajadores tomaron las instalaciones y comenzaron desde cero su puesta en funcionamiento, a pesar de la batalla legal y varios intentos de desalojo.

Al ingresar, se puede ver un edificio que tuvo su época de esplendor, como si fuera un viaje en el tiempo de unos 30 años. Hay historia en sus paredes, en sus pisos, en la madera de la que está hecho el sector de la recepción. También mucho trabajo a pulmón que lo mantiene a flote dignamente. El contraste lo da los colores vivos del bar Utopía, que nos devuelve al presente. Un presente lleno de certezas en la voluntad de trabajar de quienes forman parte de la cooperativa, sólo opacadas por las incertidumbres de las cuestiones legales.

Federico Tonarelli es vicepresidente de la Cooperativa B.A.U.E.N y recibió a Medio Extremo para hablar de la situación actual del hotel.

 

¿Qué pasó después de la media sanción en Diputados? 

-Se intentó tratar en el senado antes del cambio de Gobierno del 10 de diciembre, pero no hubo quórum en la sesión. Por distintas cuestiones en nuestro ámbito laboral, después de eso no pudimos dedicarle mucho tiempo para intentar seguir impulsando el tratamiento.

-¿Cómo fue pasar de ese momento de emoción y alivio en el que se aprobó la media sanción a volver a un nuevo compás de espera para que se trate en Senadores?

-Tuvimos sensaciones ambiguas… El tratamiento se dio justo en esa sesión donde se trataron 90 leyes y lo vivimos con mucha expectativa. Por un lado festejamos lo que fue la media sanción en Diputados, pero por otro lado nos mantuvimos laburando, como hicimos siempre. Todavía tenemos plazo para que el proyecto no pierda estado parlamentario.

-¿Qué esperanzas o expectativas tienen, hoy, de que se apruebe en Senadores?

-Este cuadro es más complicado. Por un lado, si bien el kirchnerismo acompañó, no impulsó. En cambio el macrismo es un gobierno claramente de derecha. Nosotros representamos el extremo de lo que ellos aborrecen. “los trabajadores que se adueñan de la empresa”. Siempre tuvieron una política de hostigamiento desde la Ciudad. En el caso de que tengamos la posibilidad de que la ley de expropiación se apruebe, no sería de extrañar que el macrismo la vetara.

-¿Con su situación legal actual, se les hace difícil acceder al financiamiento?

-La cooperativa tiene un patrimonio menor, que depende de los ingresos del hotel. Al no tener la propiedad del edificio no es tan fácil acceder al crédito. Sí tuvimos la posibilidad de acceder a créditos subsidiados por el gobierno, con los que hemos hecho algunos arreglos.

-Teniendo en cuenta que el Diputado Carlos Heller, actual Presidente del Banco Credicoop, fue uno de los impulsores de la ley ¿ayudó al acceso al crédito?

Hoy operamos con el banco y si bien nos da acceso a créditos a tasas más bajas, también se rige bajo las normativas del Banco Central, por lo que tampoco es tan fácil.

 

 

-¿Hace cuánto que formas parte de la cooperativa? 

-Yo entré en 2004, un año y medio después de que comenzara la recuperación por parte de los trabajadores. Yo venía del movimiento de cooperativas, de IMPA, otra empresa recuperada, y del Movimiento Nacional de Empresas Recuperadas (hoy FACTA).

-¿Cómo se encontraba el hotel, al momento de que los trabajadores se hicieran cargo?

-Y, muy mal. No tenía servicios, no tenía sábanas, se habían llevado televisores y maquinarias para el funcionamiento. Con mucho esfuerzo se llevó adelante y, en ese entonces, se hizo la apertura del bar interno del hotel dándole salida a la calle para el público en general.

-¿Cuántos trabajadores comenzaron con la cooperativa y cuántos hay en la actualidad? 

-En ese momento eran unos 30 trabajadores los que se hicieron cargo, cuando yo llegué había pasado a 100. A diferencia de otras empresas recuperadas, después de la devaluación con Duhalde,  hizo que Buenos Aires sea una plaza hotelera más económica y eso llevó a que se generaran más puestos de trabajo, en el hotel. En el mejor momento llegamos a ser alrededor de 160. Hoy somos unos 90.

– ¿Qué cantidad de habitaciones tiene y cuántas están hoy en funcionamiento?

– El hotel tiene unas 240 habitaciones, de las cuales tenemos habilitadas unas 120 y estamos tratando de reabrir más. En su época de esplendor, cuando era cinco estrellas, funcionaba una disco y la piscina. Hoy por las tarifas que tenemos y los servicios que brindamos, somos un tres estrellas.

 

 

– ¿Tuviste la posibilidad de conocer a la familia Iurcovich?

– Sí, muchas veces en el juzgado. Se presentan como los pobres tipos a los que los malvados trabajadores le quitaron el hotel. Siempre trataron de mostrarse como que no quisieron joder a nadie, pero la verdad es que jodieron a todos. Con Hugo (hijo y heredero del fallecido dueño del grupo empresario, Marcelo Iurcovich), estuve también en un debate en el programa de Rolando Graña.

– Después de tanto tiempo de formar parte del B.A.U.E.N ¿qué podés decir que te dio y te quitó?

– Yo vengo del movimiento de cooperativas, esta es una experiencia muy rica para mí. Acá el asociado es el que trabaja.  La cuestión está en ponerte de acuerdo con otros cien. Si ya es difícil ponerte de acuerdo con cinco, imagínate con cien. Por otro lado, te quita mucho tiempo en lo personal. Tenés permanentemente la responsabilidad y abruma. Algunas tal vez son pavadas, pero lo vas sintiendo. No es como una fábrica que trabaja determinadas horas. Acá se trabaja 24 horas y los 365 días del año.

 

 

Todas las imágenes fueron tomadas por Guillermo Collini.

 

Para más Info: Otra Forma De Negocios Cinco Estrellas y El Padre, El Hijo Y Un Espíritu Non Sancto

 

 

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Es periodista del staff de Medio Extremo. Cubre noticias de política y sociedad, principalmente de la Ciudad de Buenos Aires. Podés escribirle a: contacto@medioextremo.com

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