Europa después de Grecia

Google+ Pinterest LinkedIn Tumblr +

 

Para entender mejor  el impacto en Europa del triunfo de la izquierda en Grecia consultamos al reconocido europeísta suizo Philippe C. Schmitter, profesor emérito del Instituto Universitario Europeo. Desde su casa en Florencia , donde vive hace más de veinte años, atiende el teléfono en italiano, saluda en español y contesta preguntas en inglés con un vozarrón alegre y enfático como el ho-ho-ho de Papa Noel .

“¿Estás listo? ¿Tienes para anotar?” pregunta y digo sí.

Entonces arranca diciendo que la elección en Grecia marca hito histórico, pero enseguida empieza a señalar algunos límites. Antes que nada, los límites del llamado efecto contagio en distintos países europeos, que tanta expectativa genera entre los simpatizantes del nuevo gobierno, tanto dentro como fuera de Grecia.

“Primero lo obvio: se trata de la primera victoria electoral de la izquierda-izquierda en Europa desde la segunda guerra mundial y tiene mucha influencia en el sur de Europa sobre todo en España con Podemos. Pero en Europa del norte el impacto es limitado.”

A continuación describe el también límitado del margen de acción con el que cuenta Syriza, la formación que conduce el primer ministro griego Alexis Tspiras, en cuanto a lo que puede hacer a nivel nacional.

“Hay que entender que no fue una victoria aplastante. Los partidos de centro obtuvieron más votos que Syriza. Lo que pasa es que el sistema electoral griego le otorga a la primera minoría 50 bancas más en la legislatura de lo que le corresponde por proporcionalidad (sobre un total de 300) para ayudar a formar gobierno (un sistema llamado de “proporcionalidad reforzada”) y aún así por muy pocos votos, no pudo formar gobierno propio y debió aliarse con un pequeño partido de la derecha nacionalista. El único tema que comparte Syriza con su aliado de la derecha es el rechazo a las medidas de austeridad y una renuencia cumplir con las obligaciones financieras que le impone la Unión Europea. Fuera de eso no comparten ningún objetivo político y cualquier iniciativa que quiera llevar adelante el gobierno, ya sea una reforma laboral o lo que sea, no va a poder hacerlo porque no tiene un acuerdo para hacerlo.” 

Sigue con las dificultades que Tsipras enfrenta a nivel internacional.

“¿Entonces que hace Tsipras? Sale de gira y empieza a visitar países donde simpatzan con su discurso antiausteridad como Francia e Italia, a España no viene porque gobierna un conservador como Rajoy, Pero no está claro hasta dónde está dispuesto a llegar. en pocas semanas enfrenta un fuerte vencimiento de deuda y se especula que llegará a algún tipo de acuerdo con los acreedores sin llegar a una restructuración completa, algo temporario. No por casualidad en cada parada Tsipra recuerda la paradoja que en 1953 varios países europeos incluyendo Grecia perdonaron a Alemania la mitad de su deuda. Aunque no diga que se trataba de un monto mucho menor, no deja de ser una paradoja.” 

Claro que a juzgar por el duelo de declaraciones entre Atenas y Bruselas, la otra opción, que Grecia abandone la Eurozona, también está latente. Pero dadas las características estructurales de le economía griega, a juicio de Schmitter, para Grecia ser un error catastrófico.

“Si, por otra parte la oferta de postergar pagos resulta insuficiente la crisis se profundizaría ya sea porque Grecia se retira de la Eurozona o la Eurozona echa a Grecia. En todo caso se haría una salida negociada para minimizar el costo todo lo que se pueda. Pero el problema es que Grecia no tiene una economía que se pueda describir como sensible a los cambios de precios (“price sensitive”). La economía griega depende en gran parte del turismo. También produce aceitunas y algunas cosas port el estilo pero su principal fuente de divisas es el turismo. Por lo tanto una devaluación de la moneda griega como producto de su salida del euro no tendría el efecto que podría tener en España o Italia, que tienen economías mucho más diversificadas. Entonces la devaluación no tendría el efecto compensatorio de generar empleo a traves de precios más baratos que hagan más competitivos a sus productos. Y el efecto negativo sería una corrida bancaria que ya empezó donde los griego acaudalados se corren al euro o a los lingotes de oro o invierten en bienes raíces en otros países vaciando de capital al sistema financiero. Esto, dicho sea de paso, tendría un efecto inmediato en Chipre, que depende del sistema bancario griego.”

El reciente acercamiento de Tsipras al gobierno ruso no sería la solución, dice Schmitter. Al día siguiente de su asunción, en un gesto cargado de simbolismo, el primer ministro griego recibió en audiencia a los embajadores de Rusia y China antes que a ningún otro representante extranjero. Dos días después de asumir, el nuevo representante de gobierno griego en la Comisión Europea declaró que se opondría en soledad a las sanciones europeas a Moscú por su intervención armada en Ucrania. Pero una semana después Atenas cambió de curso y votó en favor de las sanciones.

“En algún momento el gobierno griego habrá pensado que Rusia podría pagarle la deuda pero no va a pasar. Primero porque Rusia no tiene suficiente dinero por la crisis petrolera. Es cierto que Rusia rescató a Chipre pero la gran diferencia es que los depósitos en Chipre eran casi todos de magnates rusos que usaban a la isla como paraíso fiscal, entonces Rusia rescató su propio dinero. En Grecia la deuda es mucho más y la mayoría pertenece a los bancos alemanes. Creo que el gobierno griego se dio cuenta que depende de la buena voluntad de los países europeos y que estaba agotando esa buena voluntad con el tema de Ucrania y por eso se echó atrás cuando se dio cuenta que Rusia no lo va a ayudar.”

Mientras Grecia sufriría su salida de la Eurozona, la Eurozona podría beneficiarse con la salida de Grecia, sigue razonando el profesor

“Existe la teoría del efecto contagio de Grecia se sale de la Eurozona pero muchos expertos piensan que puede ser al revés. Si Grecia se convierte en un caos puede desalentar a los países que están pensando en salirse del euro.

Pero no dejaría de ser un divorcio riesgoso y potencialmente costoso. Si la economía griega se desploma Europa no podría permanecer indiferente sin que sus gobernantes paguen un costo político por mirar y no hacer nada. Para evitar ese escenario, a mediano plazo exisiten algunas alternativas para acomodar la nueva realidad, apunta Schmitter.

“Uno de los proyectos que se4 está discutiendo es el delas llamadas “dos velocidades” o “tres velocidades.” Esto es. flexibilizar a la Unión Europea para que existan distitnos niveles de obligaciones. Esto ya ocurre de hecho porque algunos países tienen moneda común y otros mantienen sus propias denominaciones.  Siguiendo ese camino, se podrían crear dos monedas euro con distinto valor, una para el norte de Europa y otra para el sur de Europa. Esto facilitaría una devaluación de la moneda en el sur de Europa que podría servir para iniciar una reactivación. Falta limar algunos detalles pèro podría funcionar. Un ,problema es que gran parte de la deuda la tienen los bancos alemanes y esos bancos perdería mucho dinero con la devaluación, Creo que están en condiciones de absorber la pérdida, pero no sé si están dispuestos. También, una reforma como esa requiere la firma de unuevo tratado europeo y en varios países de la unión, como Irlanda, Dinamarca y Holanda  es muy difícl ratificar tratados porque se requiere un voto popular (no alcanza con el voto del Congreso), y los votantes europeos tienen por costumbre rechazar tratados continentales. Cualquier referéndum corre el serioriesgo de ser rechazado.

Otra alternativa es que el Banco Central Europeo (BCE) absorba la totalidad de la deuda europea a través de la compra de bonos, cosa que ya está haciendo con parte de la deuda griega. El mecanismo, conocido como “expansión cuantitativa”, En sus distintas modalidades se ha utilizado recientemente en Reino Unidos Estados y Japón y hoy es eje de un gran debate financiero en Europa. Tiene la ventaja de que se podría hacer sin pasar por un proceso ratificatorio país por país sino que bastaría la voluntad política de la dirección BCE. Pero esta alternativa también enfrenta grandes obstáculos advierte el analista

“Una manera de no repudiar la deuda es transferirla en su totalidad a la Unión Europea. El BCE ya lo viene haciendo en Grecia pese a que va en contra de sus propias reglas internas. El BCE tiene un larga historia de torcer las reglas del juego sin terminar de romperlas y podría dar un paso más y comprar bonos en todos los países, con lo cual la tase de interés de la deuda caería en el sur de Europa por el mayor respaldo que tendrían esos préstamos, lo cual permitiría retomar el crecimiento enconómico. Pero para que esto pase los alemanes tienen que estar de acuerdo, porque son la fuerza principal  dentro de la Unión Europea. Y esta solución es extemadamente impopular en Alemania y uno debe preguntarse hasta qué punto un gobierno democrático puede adoptar una política tan alejada del deseo de sus representados. Entonces la opinión pública alemana sería un obstáculo, pero además hay otro problema. La República federal de Alemania tiene la Corte Suprema más poderosa y activa de toda Europa. Cada vez que la Unión Europea propone una reforma algún grupo hace un reclamo judicial que llega a la Corte Suprema, donde el resultado es impredecible. En otras palabras, la herramienta  de expansión cuantitativa es rehén no sólo de la opinión pública alemana, sino tambén de su Corte Suprema.”

Más allá de los desafíos a enfrentar y y los obstáculos a vencer, el triunfo de la izquierda en Grecai cambia la dinámica y empuja a Europa hacial el cambio. El keynesianismo de Obama funcionó, mal que le pese a los republicanos, dice Schmitter, mientras que la política de ajuste permanente mantiene a Europa estancada

“Algo van a tener que hacer,..y eso es todo lo que tengo para decir,” termina.

 

 

 

Publicado el 4 de febrero de 2015.

 

 

 

 

Share.

About Author

Santiago O'Donnell es el director general de Medio Extremo. Es editor jefe de internacionales en Página 12. Y autor de tres libros: ArgenLeaks, Politileaks y Derechos Humanos® La historia del CELS. Antes de MX, trabajó en Los Angeles Times, The Washington Post y La Nación. Escribile a contacto@medioextremo.com

Leave A Reply