Wikiefedrina

 

No pasó desapercibido en la embajada estadounidense el millonario tráfico de efedrina por el que fue procesado hace dos semanas José Granero, ex Secretario de lucha contra el narcotráfico del actual gobierno. Pero antes de que el embajador llegara a expresar su queja por las compras injustificadas de los laboratorios argentinos, el entonces Ministro de Justicia y Seguridad, Aníbal Fernández,  le aseguró que Argentina tomaría los pasos necesarios para solucionar el problema.

Según cables diplomáticos de Estados Unidos filtrados por Wikileaks, la embajada quedó satisfecha con las medidas que el gobierno argentino eventualmente adoptaría para desbaratar el incipiente negocio de la efedrina, que por entonces involucraba  a laboratorios locales con bandas narco mexicanas. Pero no dejó de señalar que el verdadero drama es que ese mismo gobierno no actuaba con la misma firmeza para frenar el negocio más lucrativo y tradicional de los narcos argentinos, esto es, el tráfico de cocaína.  O sea,  el transporte de la droga, el lavado de dinero que proviene del negocio y la fabricación de precursores químicos usados en la producción de la cocaína boliviana y peruana.

Los cables muestran que lejos de enfrentar juntos el problema de la cocaína, los encargados del tema dentro del gobierno emprendieron una guerra interna culpándose mutuamente por fallas en el sistema de controles. La interna siguió hasta que Granero fue procesado por haber fraguado e ignorado esos controles  para facilitar negocios con los narcos. Mientras, su rival interno, Aníbal Fernández, quedó en la mira de la embajada por presuntos vínculos con el narcotráfico.

2008 había sido el año de la efedrina en la Argentina. El 18 de julio descubrieron y desbarataron un laboratorio de efedrina manejado por un cártel mexicano en Ingeniero Maschwitz, conurbano bonaerense. El cinco de agosto Fernández, Granero y la entonces  ministra de Salud, Graciela Ocaña, anunciaron  en conferencia de prensa una resolución o decreto  ministerial conjunto que imponía severas restricciones  a la importación de efedrina y pseudoefedrina, ya sea pura o mezclada, en polvo o en forma de pastilla para el dolor de cabeza. Dos días más tarde ocurrió el triple crimen de empresarios farmacéuticos vinculados con el tráfico de efedrina. El 17 de septiembre entró en efecto el decreto ministerial. El 23 de noviembre detuvieron en Aeroparque al narco mexicano Mario Segovia, conocido como “el rey de la efedrina”, vinculado a laboratorio de Ingeniero Maschwitz, luego condenado a 12 años de prisión por 91 envíos ilegales de efedrina desde Argentina hacia México.

Ese año 2008 toneladas de efedrina y pseudoefedrina importada de China e India se triangularon en este país y partieron como contrabando hacia laboratorios clandestinos cerca de la frontera mexicana, donde se usó para cocinar metanfetamina o cranc, la droga de moda en el gigantesco mercado estadounidense. México había cerrado las importación de efedrina el año anterior y Argentina, con su importante industria farmacéutica, aparecía como una buena cobertura para traer grandes cantidades de efedrina desde Asia de manera más o menos legal, para luego mandarla a Mexico, fragmentada y disfrazada en encomiendas o algún container.

Según un cable diplomático del 31 de julio del 2008,  doce días después del descubrimiento del laboratorio  Fernández se reunió con el entonces embajador estadounidense Earl Anthony Wayne a pedido del ministro argentino, quien llegó a la reunión, el cable no dice dónde,  acompañado por la plana mayor de la Policía Federal, la Gendarmeria y la Prefectura. En esa reunión Fernández le aseguró al embajador que una nueva ley de drogas que por entonces él promovía solucionaría el problema de la efedrina.  Fernández eventualmente presentaría dicho proyecto de ley en marzo del 2012 en el Senado, donde aguarda tratamiento.

El ministro arrancó diciendo que hace falta mejorar mucho la legislación sobre drogas. El embajador hizo notar que los cárteles de droga mexicanos buscan activamente locaciones alternativas para producir efedrina como resultado de las duras leyes antiprecursores aprobadas recientemente en México. El ministro Fernández estuvo de acuerdo y enfatizó la importancia  de monitorear la producción de precursores químicos de principio a fin. Bajo el nuevo sistema de control, todos los importadores y productores de precursores químicos tendrían que aportar información actualizada de toda la cadena de producción…Esto incluiría el sistema de registro para cualquier importador o productor de efedrina, más castigos para los violadores de estas nuevas normas, con pérdida de sus licencias comerciales. También indicó que a él le gustaría que la nueva ley de drogas incluya fuertes penalidades y hasta penas de cárcel.

Dos meses después del triple crimen otro cable diplomático, esta vez fechado 31 de octubre del 2008, da cuenta de la disputa entre  Fernández y Granero por el control del registro de precursores químicos, que aún hoy permanece bajo la esfera de la Secretaria de lucha contra el narcotráfico, conocida como SEDRONAR.

El intento de Fernández de transferir el control sobre las importaciones de efedrina del SEDRONAR al INTI, una agencia nacional de controles técnicos sin experiencia en el área, había fracasado, pero Fernández había logrado insertar al Ministerio de Justicia en los proceso de control de precursores químicos.

En el mismo cable Granero justifica la escasa o nula efectividad de sus controles de los precursores químicos en general y la efedrina en particular.

El desafío de la efedrina—-Granero señaló que para SEDRONAR controlar a los precursores representaba un gran desafío, teniendo que compilar listas de miles de usuarios legítimos (incluso en el sector de combustibles). En cuanto a la efedrina, SEDRONAR tenía las manos atadas por una ley que no ofrecía razones válidas para rechazar solicitudes de negocios legítimos registrados, incluyendo farmacias, y esto había llevado a que Argentina sea explotada por traficantes que envían el producto a México o lo procesan en Argentina. Un decreto conjunto emitido el 17 de septiembre de 2008, emitido por los Ministerios de Justicia y Salud y SEDRONAR prohíbe que farmacias o individous importen efedrina, y permite que laboratorios la importen unicamente con la aprobación cruzada del SEDRONAR  y de la agencia de control del Ministerio de Salud, ANMAT.

Otro cable, fechado 9 de enero de 2009, marca un cierre del episodio de la efedrina al menos para la embajada. Pero desde el título mismo, el cable señala que no puede decirse lo mismo del tráfico de cocaina: “La burbuja de efedrina argentina del 2008 parece haberse pinchado, pero la cocaína sigue su ruta.” El cable empieza así:

 

Sumario: La entrada legal a la Argentina de efedrina destinada a usos ilícitos parece haber disminuido sustancialmente a fines de 2008 después de decretos del gobierno que imponen fuertes límites al comercio permitido de la sustancia química, aunque las fuerzas de seguridad siguen buscando ocho toneladas métricas de efedrina sobrante que permanecería en el país. El 4 de diciembre de 2008 el gobierno aprobó otro decreto para crear un comité de distintas agencias para regular la importación de efedrina y otras sustancias químicas. Un decreto de septiembre ya le había prohibido la importación a farmacias y otros vendedores. Las fuerzas de seguridad argentinas siguen investigando el tráfico de efedrina y un caso relacionado, el triple crimen de principios de agosto del 2008, con el Ministro de Justicia y el jefe de la Secretaría de lucha contra el narcotráfico, acusándose mutuamente por el aumento de efedrina el año pasado. Funcionarios argentinos expresaron preocupación por la aparición de nuevas rutas de tráfico de cocaína desde Bolivia y Paraguay hacia el norte de Argentina.

Según el cable, en un nuevo encuentro con el embajador Wayne, Fernández responsabilizó a Granero por mantener el control del registro de la producción e importación de efedrina y demás precursores bajo la esfera del SEDRONAR,cuando la Secretaría  claramente no cuenta con los recursos mínimos para llevar adelante semejante tarea.

El ministro Fernández sugirió que la Secretaría de lucha contra el narcotráfico (SEDRONAR) falló al no ejercer el control sobre las importaciones, en parte porque al ser una agencia del poder ejecutivo con recursos limitados, era incapaz de ejercer dicho control.

A su vez, cerca de Granero le echaban la culpa a Fernández:

Funcionarios del SEDRONAR  han argumentado previamente que el Ministro Fernández se había demorado en aprobar los decretos que le dio la autoridad de rechazar importaciones peligrosas. Antes de los decretos, dijeron, sólo podían aprobar pedidos de importación de negocios legítimos, más allá de si la importación de efedrina tenía sentido o no.

En el comentario final del cable del 9 de enero del 2009,  Wayne da por superado el episodio de la efedrina. Pero a renglón seguido marca que el  problema del tráfico de cocaína en la Argentina continúa.

A diferencia de otras burbujas que se pincharon en 2008, la demanda de efedrina por supuesto sigue estando. Sin embargo, al ajustar los requisitos de importación, Argentina parece haber hecho lo suficiente como para prevenir la emergencia de una ruta de tráfico a largo plazo para la efedrina. Enfrentar el continuo tráfico de cocaína a través del país no será tan simple.

La burbuja de la efedrina se había pinchado, pero la interna en el gobierno recién empezaba.

Antes y después del episodio de la efedrina Fernández se despachó con duras criticas  hacia Gabriel  Abboud, entonces subsecretario y mano derecha de Granero en el SEDRONAR, delante de funcionarios de la embajada estadounidense. El 18 de julio pasado Abboud quedó procesado junto a Granero y a un tercer funcionario de la Secretaría, Julio De Orue,  por contrabando de efedrina.

Según un cable diplomático del 27 de junio del 2007, sin dar mayores explicaciones, Fernández dijo que Abboud era “una porquería.” En otro despacho diplomático, esta vez del 21 de mayo del 2009, Fernández aparece diciendo, otra vez sin explicar por qué, que Abboud es “nefasto”.

Granero, Abboud y De Orue  fueron procesados por ser presuntos “partícipes necesario del delito de haber introducido al país materias primas destinadas a la fabricación de estupefacientes” en un contrabando de 19.000 kilos de efedrina en el 2006. Según  el auto procesamiento de la jueza federal María Servini de Cubría, la investigación judicial pudo acreditar que existieron llamadas entre funcionarios del SEDRONAR   y las compañías farmacéuticas que importaban la efedrina para venderla a los cárteles mexicanos, en coincidencia con la fecha de los pedidos de permiso de importación o la entrega de los certificados. Según la investigación, esos llamados eran seguidos por comunicaciones con teléfonos de la Presidencia de la Nación, Jefatura de Gabinete, la Casa Militar y el PAMI.

De los 47.625 kilos de efedrina importados por empresas farmacéuticas entre 2004 y 2008 con autorización de la SEDRONAR. 40.972,195 kilos fueron desviados al narcotráfico, señaló la jueza Servini. El resto fue utilizado para la fabricación de medicamentos legales. O sea, de las 47 toneladas que entraron al país, 40 se la llevaron los narcos,

 Si bien fueron Granero y Abboud quienes terminaron procesados, por entonces era Aníbal Fernández quien despertaba las sospechas de la embajada.  En julio del 2009 Fernández fue ascendido a Jefe de Gabinete por la presidenta Cristina Kirchner. Un cable diplomático del 10 de setiembre de ese año presenta sus antecedentes más importantes a juicio de la embajada.Pero más que un currículum, el cable se asemeja a un prontuario.

Como muchos políticos argentinos está plagado de rumores de corrupción, incluyendo vínculos con el narcotráfico, de acuerdo con informes no verificados de la prensa y agencias de inteligencia. Además está sospechado de dirigir equipos de inteligencia que monitorean en forma clandestina los emails de los oponentes políticos del gobierno, según otros informes de inteligencia, y ha sido vinculado con los esfuerzos del gobierno de CFK de asegurarse votos de manera ilegal en las provincias de Córdoba y Buenos Aires de cara a las elecciones de mitad de término en junio. A pesar de las variadas y persistentes acusaciones de corrupción lanzadas en su contra, no hay pruebas duras. 

 Al final, el cable frimado por el entonces Encargado de Negocios, Tom Kelly,  aconseja no confiar demasiado en Fernández.

Al mismo tiempo hay suficientes rumores sobre Fernández–aún en esta sociedad chismosa y conspirativa–que convendría ejercitar cierta cautela a la hora de interactuar con él.

 

Dos años y medio después de haber asumido Fernández dejó la Jefatura de Gabinete para asumir como senador nacional el 10 de diciembre del 2012. Tres días antes  Granero había sido desplazado de la SEDRONAR para asumir un puesto en el directorio de la empresa estatal ENARSA, cargo al que renunció al día siguiente de ser procesado, hace doce días.  Cuando Granero se fue de la SEDRONAR, Abboud fue transferido al Ministerio de Seguridad, donde trabajó como analista de inteligencia hasta el día siguiente a su procesamiento. El 18 de julio pasado el ministerio anunció que había sido apartado de su cargo.Y esta historia no terminó.

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Santiago O'Donnell es el director general de Medio Extremo. Es editor jefe de internacionales en Página 12. Y autor de tres libros: ArgenLeaks, Politileaks y Derechos Humanos® La historia del CELS. Antes de MX, trabajó en Los Angeles Times, The Washington Post y La Nación. Escribile a contacto@medioextremo.com

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