Un misil en mi placard

 

 

Día a día crece el misterio. Alguien disparó el misil que derribó al avión de Malaysia Airlines el jueves pasado en eleste de Ucrania matando a 280 pasajeros y 15 tripulantes, en su mayoría holandeses y australianos. ¿Pero quién?

Estados Unidos, Europa y el gobierno de Ucrania acusan a los rebeldes ucranianos de hablerlo hecho con la ayuda de Rusia, que habría provisto el misil y el entrenamiento necesario. Rusia y los rebeldes ucranianos acusan a las fuerzas armadas del gobierno de Kiev.

Son versiones completamente opuestas en una cuestión que no permite medias verdades. Alguien tiene un misil y 295 muertos en su placard y miente para no ser descubierto. En principio no hay por qué creerle a ninguno de los dos bandos porque todos mienten y hacen operaciones de inteligencia y no se trata de elegir al bando que a uno le cae más simpático. También es importante no descartar del todo a ninguna hipótesis, ya que todo es posible en este mundo loco.

Pero hechas esas salvedades, si nos basamos en los acontecimientos que no están en disputa y lo que parecería indicar el sentido común, a uno le queda claro que los rebeldes ucranianos son los principales sospechosos y que lo más probable es que hayan confundido al avión comercial derribado con un avión militar de transporte ucraniano.

Entre los hechos relevantes que no están en disputa está que el avión fue derribado sobrevolando territorio rebelde. Otro hecho que nadie disputa es que los rebeldes ucranianos no tienen fuerza aérea. Otro, que los bombardeos de la fuerza aérea ucraniana cumplían un rol decisivo en el desarrollo del conflicto armado, especialmente en las últimas semanas, cuando el gobierno recuperó buena parte del territorio que habían ocupado los rebeldes, incluyendo su bastión en la ciudad de Slaviansk, hace 20 días.

Entonces se abren dos posibilidades: que el derribo fue accidental o que fue a propósito.

Si fue a propósito, estamos hablando de un acto de terrorismo. De ser así, descartaría que se haya cometido bajo órdenes o con la aprobación del presidente ruso Putin o del presidente ucraniano Porochenko. Ambos jefes de estado padecen las tácticas terroristas de los grupos separatistas en sus respectivos países y sólo por eso tienen sobradas razones para no hacer lo mismo que vienen combatiendo y denunciando.

En el caso de Porochenko es público y notorio que desde que llegó a la presidencia ha intentado un acercamiento con Moscú para superar las tensiones generadas por el inminente ingreso de Ucrania a la Unión Europea. Además de presidente, Porochenko es uno de los empresarios más prósperos de su país y como tal tiene claro que para ser viable Ucrania necesita tanto a la energía rusa como a  los mercados europeos . Por eso resulta inverosímil la versión que echaron a rodar funcionarios rusos citados en off por agencias de su país diciendo que podría haberse tratado de un intento de derribo de un avión de Putin que había pasado por la zona poco tiempo antes del derribo del avión de Malaysia Airlines. Porochenko no tiene perfil de terrorista ni ve a Putin como un enemigo, más allá del apoyo que Rusia le da a los rebledes, y mnás allá de que los rebeldes pelean por ser parte de Rusia.

Tampoco tiene razones Putin, hoy convertido en un referente de la política mundial, de dar la orden de derribar un avión lleno de pasajeros, exponiéndose al aislamiento internacional en el mejor momento de su influencia y poder, poder que lo tiene como protagonista ineludible en los grandes conflictos globales que se dirimen hoy. Putin podrá ser criticado por muchas cosas y su gobierno tendrá un pésimo registro de volaciones a los derechos humanos y civiles en su país, pero es un político curtido y probado que ha ganado muchas elecciones. Gobierna desde hace largos años un país que ha sufrido quizá los atentados terroristas más sangrientos y letales de las últimas décadas a manos de los yihadistas chechenos.  No parece inclinado a cometer un suicidio político a esta altura de su carrera, como sería derribar el avión de Malaysia Airlines. .

Por eso, si no fue un accidente, en fin, ningún acto terrorista sigue una lógica, pero lo menos ilógico sería que lo haya disparado un jefe militar de los rebeldes prorrusos. No sólo porque controlaban el territorio de dónde habría salido el misil, sino porque estaban más cerca de una situación límite que los otros actores del conflicto. Acorralados por la presión internacional, superados por los aviones ucranianos,con el doble juego ruso de apoyarlos en secreto mientras en público apoyan las gestiones de paz.  Por ahí los rebeldes  sintieron que Moscú empezaba a abandonarlos. Que el tiempo se les acababa y necesitaban generar una una gran conmoción. Algo fuerte para sentarse a negociar.

Sin embargo, no existen antecedentes de grupos terroristas separatistas que le disparen a aviones comerciales para llamar la atención hacia su causa. En cambio sí existen varios antecedentes de derribos accidentales o por error en zonas conflictivas, aunque hasta ahora el autor_Estados Unidos, Rusia y Norcorea, por caso- siempre había reconocido su responsabilidad.

Si fue un accidente, otra vez uno tendería a descartar a Rusia y Ucrania. Rusia sería especialmente cuidadoso de evitar blancos civiles  al involucrarse en el conflicto ucraniano. Ucrania lo acusó hace tres días de derribarle dos aviones caza, disparando desde el otro lado de la frontera. Antes no había semejantes denuncias. Al mismo tiempo Estados Unidos presentó anteayer fotos satelitales que mostrarían a los rusos entrenando a los rebeldes en Rostok en el uso de baterías antiaéreas pocos días antes del derribo del avión comercial. Las dos noticias parecen indicar que los rusos le quitaron las baterías antiaéreas a los rebeldes después del derribo del avión de Malasyia Airlines, y ahora decidieron proveer cierta cobertura antiaérea desde el otro lado de la frontera. Es muy dificil imaginarse que Rusia vaya a lanzar por error un misil  hacia un país extranjero, y que ese misil impacte en un vuelo de aerolínea cubriendo su ruta habitual a altura y velocidad crucero.

Que el error haya sido de Ucrania tampoco tiene mucho sentido. ¿A quién pudieron dispararle si los rebeldes no tienen aviones? Si fue desde el aire, es muy difícil creer que un piloto entrenado para manejar un avión militar se le va a escapar el tiro. Esto es, un tiro que impactó en un avión comercial que viajaba a 10,000 de altura de oeste a este, o sea, no venía de la zona del conflicto, sino que iba hacia ella desde el lado europeo, el lado que apoya a los ucranianos. Si fue un misil tierra-aire disparado desde territorio controlado por el ejército ucraniano cerca del sitio donde cayó el avión, otra vez: ¿como se puede confundir un avión enemigo con un avión comercial que viene desde Europa, especialmente cuando los enemigos no tienen aviones? Repito que nada es imposible, pero suena muy raro.

En cambio los rebeldes recién entrenados por los rusos tendrían suficiente impericia y motivación para dispararle a un avión que viene desde territorio enemigo y que puede parecerse a otros aviones militares de transporte,como el que los mismos rebeldes habían derribado dos semanas atrás. No parece tan descabellado.

Entonces, ¿por qué mentirían los rusos? Si bien no llegan a decir abiertamente que fueron los ucranianos, lo dan a entender.¿Por qué? Y, porque le habrían dado el misil a los rebeldes y los siguen apoyando en su causa independentista. Los rusos no deben querer que eso rebeldes sean enjuiciados y tengan que hablar de los arreglos militares que tienen con ellos. Los rusos no reconocen que le dan armas a los rebeldes y dicen que están a favor de la paz, justamente para no asumir como propias las acciones de los independentistas. Pero si armaron a los rebeldes, como parece ser el caso, tendrían una cuota importante de responsabilidad en lo sucedido.

Y los ucranianos, ¿por qué ocultan información? Porque ocurrió en su espacio aéreo, porque no tuvieron el recaudo de desviar el vuelo para alejarlo de la zona del conflicto armado, como corresponde. Y porque al igual que los rebeldes y los rusos seguramente cometieron una y mil chanchadas que aun no conocemos, porque ninguna guerra es prolija, son muchos los muertos y hay un montaña de dinero en juego, amén de grandes intereses geoestratégicos a nivel mundial. Ucrania también tiene su cuota de responsabilidad por lo sucedido.

 Y los rebeldes, si lo hicieron, ¿por qué no confiesan? Tal vez, porque no tienen espaldas para aguantar las consecuencias y porque tienen demasiados mártires propios que sienten que deben vengar. Si es así, a la derrota militar se sumará una fuerte derrota política por haber negado la realidad persiguiendo su utopía, y cargarían con la responsabilidad principal por la tragedia de haber derribado un avión comercial de países que nada que ver, lleno de vidas inocentes.

 

Habrá que esperar. Hay una investigación internacional en marcha y por lo menos los holandeses, los australianos y los malayos van a querer respuestas. Quedan cajas negras por abrir, escombros por ensamblar y testimonios por recabar. La verdad saldrá a la luz o ganará la propaganda.

 

 

Publicado el 26 de julio de 2014.

 

 

About Author

Santiago O'Donnell es el director general de Medio Extremo. Es editor jefe de internacionales en Página 12. Y autor de tres libros: ArgenLeaks, Politileaks y Derechos Humanos® La historia del CELS. Antes de MX, trabajó en Los Angeles Times, The Washington Post y La Nación. Escribile a contacto@medioextremo.com

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