Narcotráfico hoy

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Ahora que el narcotráfico está tan a la vista, tanto en las noticias policiales como en las caras perdidas de los pibes paqueros, no está mal hablar con Abel Reynoso. Debe ser uno de los especialistas argentinos que más sabe sobre combate del narcotràfico. Sabe ponerse en contacto en el momento oportuno. “Las cosas están cambiando,” alerta. “El pueblo finalmente se está cansando del manoseo y eso es bueno porque van a tener que hacer algo en serio. Ojalá sea el próximo gobierno.”

Al teléfono desde su oficina en Miami, cuenta que acaba de retirarse como director para el sur de Florida del Department Homeland Security, la agencia antiterrorista estadounidense con rango de ministerio que fue creada después del atentado del 11/9 del 2001. Suena entusiasta, atento, actualizado, dice que quiere colaborar, “dar una mano nomás, no estoy para un cargo.” En 1999, siendo un importante funcionario del gobierno estadounidense, había sido echado de la Argentina por revelar que el dinero del narcotráfico había perforado las más altas esferas del estado de este país.

Ahora, 15 años después, con la violencia narco instalada en la sociedad, Reynoso otra vez pide pista para enfrentar a las mafias. Dice que combatir narcos es muy parecido a combatir terroristas, pero que el narcotráfico es más dañino en nuestra región. “En América Latina el narcotráfico produce muchos más muertos en un mes que todos los atentados de los últimos diez años”, grafica.

Reynoso es nacido y criado en Lanús. Después de emigrar a Estados Unidos de joven empezó su carrera en la policía de Los Angeles, California, en 1979. Entre 1985 y el 2001 trabajó en la Drug Enforncement Agency (DEA), la principal agencia antinarcóticos estadounidense. Como agente encubierto protagonizó investigaciones de alto impacto, como la del asesinato del agente “Kiki” Camarena en México.En 1997 fue promovido a jefe de estación de la DEA en su Buenos Aires querido. No llegó a durar dos años en el puesto. Por entonces gobernaba Carlos Menem y el encargado de la embajada estadounidense era el diplomático y lobbyista Manuel Rocha, vinculado al narcolavador a Alfredo Yabrán a través del holding empresarial Exxel Group. Eran tiempos de relaciones carnales con el gobierno de Bill Clinton, tiempos de favores correspondidos.

 “Las opiniones de Reynoso son estrictamente sus opiniones personales, y no reflejan los puntos de vista de la DEA,” había declarado en Washington Terry Parham, vocero de la DEA, ante la consulta de periodistas argentinos, dos días antes de que Reynoso fuera removido de su puesto en la embajada y enviado de vuelta a Los Angeles.

¿Qué había dicho Reynoso? “Argentina es un país donde los lavadores de dinero son bienvenidos”. Argentina produce grandes cantidades de sustancias químicas que se usan para procesar droga.” Y “en la Argentina hay un tránsito muy importante la droga entra y sale como si nada”. Y “los narcos argentinos se jactan de nunca tocar la droga.” Dijo también que poderosos funcionarios del gobierno y la justicia protegían el negocio. Avisó que investigaba una red de lavado que involucraba a “grandes bancos” argentinos con escribanías de Uruguay e inmobiliarias en Chile. Mientras tanto, el informe “Narcotics Review” del año 2000 del Departamento de Estado estadounidense decía que el gobierno de Menem “se opone activamente” al tráfico de drogas y que Argentina “no es un país de gran producción, ni un país de gran tránsito.”

Ahora Reynoso mide mucho más sus palabras, pero no cambia de mensaje. El narcotráfico no se puede eliminar ni erradicar, dice, pero sí se puede controlar. Argentina todavía puede dar pelea, dice, pero hay que hacer algo importante. Mientras él perseguía terroristas en Miami a este país llegaron las motos y los sicarios, le digo. Balearon a un gobernador, coimearon a varios jefes de policía, compraron estancias, pusieron plata en campañas, armaron búnkers, abrieron cocinas.

 “Y claro” contesta. “Una vez que entraron, no los sacás más” A sus 60 años recién cumplidos que suenan a 40, Reynoso tiene voz de actor de Hollywood con acento argentino.  Dice que no hacen falta ni nuevas leyes ni más equipamiento ni nueva tecnología. ¿Ni radares? “La tecnología es un cuento. Un cuento como como el de la ley de lavado de dinero. ¿Cuántos años estuvo Argentina sin esa ley? Al final la aprobaron (en 2011) pero no metieron preso a nadie. Podés tener la última tecnología y no sirve de nada si faltan decisión y liderazgo.Argentina tiene controles y muy buenas leyes que no se aplican. Los bancos argentinos lavan dinero. Ya no estamos en la época de Scarface en la que los narcos se manejaban con bolsas y valijas llenas de billetes.”

Según Reynoso, no es posible convivir con ningún aspecto vinculado al negocio del narcotráfico, ni siquiera actividades aparentemente inofensivas como transportar cargas, lavar dinero o producir de insumos químicos para la fabricación de drogas, como se venía haciendo en la Argentina, porque tarde o temprano esas actividades generan corrupción y violencia. “Los narcos argentinos se jactan de no tocar la droga, pero tarde o temprano, los narcos terminan presos o muertos. En la Argentina y en todo el mundo. La violencia no se puede evitar porque si alguien no recibe  la droga que compró , no hace la denuncia ante un juez, lo resuelve por su cuenta.”

Para el argentino ex agente de la DEA, la ola de violencia narco en Rosario es algo que se veía venir. “No me extraña porque los cárteles narco tienden a evitar las capitales. Es más fácil operar abiertamente en una provincia que en la capital. Cuando yo trabajaba en México los narcos siempre trataban de instalarse en los lugares mas fáciles, como los terroristas. En México, en estados como Sinaloa o Guadalajara, los cárteles están ahí con una potencia tremenda. En la Argentina están en todo el interior. En Córdoba, en Mendoza, en las provincias del norte, pero en muchos casos no tienen la publicidad que puede tener una ciudad importante como Rosario.”

 Preguntado si no advierte diferencias entre Argentina y  Uruguay, que ha optado por legalizar el consumo de marihuana, el especialista contesta que no hay que mezclar los tantos.Para Reynoso, el consumo canábico es un tema social y de salud, que no influye en su tema, que es combatir las mafias del narcotráfico. “Todo el mundo se fuma un porro. Podés gastarte una millonada de dolares la gente va a seguir pichicateándose. La marihuana no es un problema policial, es tema social, de tratamiento. A lo mejor con la legalización lo tienen más controlado. Ese no es el problema. El problema de Uruguay tiene que ver con sus paraísos fiscales.”

 ¿Y el gobierno argentino está haciendo algo para combatir el narcotráfico? Nada o muy poco, o más bien más de lo mismo, contesta el experto.  “No es un problema de gobiernos, es un problema de la sociedad. Es lo mismo que cuando estaba Menem, o Duhalde o De la Rúa. No cambió nada, siguen en babia.  En la calle hay demasiados guitarreros, y los profesionales que saben están aislados.”

 Dice que no se puede combatir el narcotráfico sin un buen plan para reducir la inseguridad. “Todo hablan de la violencia, del crimen, de que hay que sacar a la policía a la calle. Nosotros hacíamos eso mismo en Los Angeles en los 80, cuando yo trabajaba de agente. Nos quedábamos una semana, dos semanas o un mes, y todo volvía a ser como antes, no había pasado nada. Lo bueno es que Argentina se puede recuperar, no es el problema que tienen acá en Estados Unidos, que es un país mucho más violento.

 

Ya había avisado hace 15 años y le costó el trabajo: una vez que aterriza, el narcotráfico no se va. Pero no pierde el optimismo en la tarde-noche de Miami. “En Argentina todavía se puede hacer un buen trabajo. El problema es que todos quieren ser el número diez del equipo. Hay muy buenas ideas, pero no podés gobernar una provincia y resolver el tema cuando el resto del país está descontrolado. Si no unís todo eso, si no podés resolver delito local, no tenés herramientas para defenderte del narcotráfico, que mueve mucho más dinero y mucho más poder que el delito común. Porque una cosa es el menudeo, los bunkers que le dicen, y otra bien distinta es el narcotráfico, que es un fenómeno mucho más complejo. Cuando trabajás el tema siempre vas a molestar a alguien. Es lo mismo en todo el mundo.”

Publicado el 26 de abril de 2014

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About Author

Santiago O'Donnell es el director general de Medio Extremo. Es editor jefe de internacionales en Página 12. Y autor de tres libros: ArgenLeaks, Politileaks y Derechos Humanos® La historia del CELS. Antes de MX, trabajó en Los Angeles Times, The Washington Post y La Nación. Escribile a contacto@medioextremo.com

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