Entrevista con Julian Assange. Parte III: Latinoamérica

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¿Cómo ve el futuro de América latina?

 

–América latina es hoy la región más optimista del mundo en términos de desarrollo de soberanía. Y no es que esté deslumbrado. Conozco los problemas de la región demasiado bien. Pero es la única región del mundo que registra un progreso y no un retroceso. Es la región que más interés ha manifestado en nuestro trabajo y tenemos la capacidad para responder esa demanda.

 

–¿Le gustaría vivir en la región y ser parte de esa movida que usted describe?

–Claro, he estado intentándolo con mucha fuerza en estos últimos dos años. Es una región realmente esperanzadora en términos geopolíticos. Te doy un simple ejemplo. Por la reciente guerra de Israel en contra de Gaza Brasil retiró su embajador de Israel y fue muy crítico con ese país. Brasil no está en Medio Oriente. El presidente (de Ecuador, Rafael) Correa, que mantenía una relación buena con Israel, canceló su viaje a ese país. Las críticas no se hicieron por razones religiosas ni por ser Israel un rival geopolítico de la región. Fue una expresión de populismo, de gobiernos que sintieron la necesidad de ser vistos favorablemente por la población. Es un ejemplo saludable de gobiernos respondiendo a fuerzas democráticas.

 

–¿Quiere decir algo más sobre la región?

–Se viene en pocos días el referéndum independentista en Escocia. La situación de Escocia con respecto a Inglaterra es muy similar a la de Estados Unidos y Canadá con respecto a Latinoamérica. Escocia no ha podido ser independiente en los últimos 300 años, probablemente no gane el referéndum. Pero si pierde perderá apenas, por muy pocos votos, y la pregunta es por qué esto no pasó antes y por qué Escocia perdió su independencia. Es porque Inglaterra actúa como una suerte de barrera entre Escocia y los centros de actividad comercial en Europa occidental. Es como una especie de recaudador de tarifas y agente aduanero, interponiéndose en el flujo comercial e informativo entre Escocia y Europa. Lo mismo hace Estado Unidos con América latina. Pero la apertura de la ruta comercial con China ha permitido que Latinoamérica empiece a romper ese dominio. Acá en Gran Bretaña Internet ha facilitado el comercio marítimo, lo cual significa que Escocia ha podido comerciar y comunicarse en forma más directa con Europa sin tener que pasar por Gran Bretaña. Es un efecto muy interesante. Por un lado, tenemos una revolución totalizadora en las comunicaciones en la que los actores dominantes pueden expandir su dominio. Así el estado de vigilancia masiva ha expandido su poder hasta interceptar la mayoría de las comunicaciones del mundo, mientras que Microsoft y Apple se han vuelto completamente dominantes, bajando a todos los demás operadores de sistemas de computación. Uno ingenuamente podría pensar que este mercado global destruiría la soberanía regional pero los mismos factores implican mayor interconexión con diferentes partes del mundo, entonces Escocia puede saltar por encima de esa especie de bloqueo de Inglaterra y América latina puede saltar por encima del bloqueo de Norteamérica. Y aun dentro de las regiones, mayor conectividad significa más comercio, entonces los países latinoamericanos han podido incrementar el comercio y las telecomunicaciones entre ellos. Es interesante especular sobre cuál de estas dos tendencias terminará imponiéndose.

 

–Es un poco la historia de la humanidad. Lo mismo pasó con la Revolución Industrial, ¿nos hizo más libres o más esclavos? Ahora con la revolución tecnológica la pregunta se repite.

–Depende de cuál tecnología se utiliza. En el caso de la que sirve para fabricar armas nucleares, ha llevado a una centralización. Las bombas atómicas requieren mucha tecnología de avanzada y por eso muy pocos Estados son capaces de producirlas. Pero la tecnología también puede permitir que los débiles tengan más poder. Es lo que pasó con la invención de la imprenta, que al menos al principio hizo que la gente sea más libre. Con una inversión relativamente modesta permitió escapar de la dominación de la Iglesia Católica y de la gente rica, que era la única con dinero suficiente como para comprar libros escritos a mano. Los mismo sucedió con los (fusiles de asalto) AK-47, en comparación con los tanques de guerra. Con los AK-47 la ecuación es: un hombre, un arma. Con las armas nucleares la ecuación es: una nación enorme, una bomba. En este momento tenemos un sistema de vigilancia masiva que no tiene competencia, un sistema tan grande que ni siquiera alcanza una sola superpotencia para abarcarlo, ya que Estados Unidos requiere la ayuda de Gran Bretaña para llevar adelante semejante vigilancia.

 

–Entonces usted es de los que opinan que la tecnología nunca es neutral.

–Nunca. Puede estar muy inclinada hacia un extremo, como en el caso de las armas nucleares, o puede inclinarse hacia el otro extremo y facilitar la emancipación individual y la emancipación regional. O puede ser algo intermedio.

 

–También sirve para preservar el patrimonio cultural de pueblos originarios, que se hubiera perdido si no existiera Internet.

 

–Es difícil predecir qué va a pasar. En los últimos diez años han resurgido el idioma galés y el catalán, aparentemente gracias a Internet. Por otra parte, han de-saparecido cientos de idiomas de aborígenes australianos debido a la tendencia idiomática dominante del inglés, el español, el chino y quizás el ruso. Así que en este caso la tecnología opera en ambas direcciones.

 

 

Publicado el 20 de septiembre de 2014.

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About Author

Santiago O'Donnell es el director general de Medio Extremo. Es editor jefe de internacionales en Página 12. Y autor de tres libros: ArgenLeaks, Politileaks y Derechos Humanos® La historia del CELS. Antes de MX, trabajó en Los Angeles Times, The Washington Post y La Nación. Escribile a contacto@medioextremo.com

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