Cuestión de drogas

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No es un manifiesto porque no contiene certezas, sólo dudas y preguntas y caminos por explorar. Pero tiene toda la urgencia de un llamado a las armas, ya que el problema que trata, “la cuestión de las drogas,” no puede esperar. Hoy mismo descabezaron a cúpula de la policía antinarco en Rosario. Ayer desbarataron en Buenos Aires un contrabando de cocaína líquida oculta en maquinaria agrícola orquestado por el cártel de Sinaloa. El consumo de paco se multiplica en la Argentina y los muertos por disputas territoriales también. No es un manifiesto ni tampoco una receta. Más bien, es una advertencia sobre el mal resultado de ciertas recetas que se vienen aplicando. Y una invitación a cambiar el eje del debate, pasando de la sustancia al ser humano.

Se llama “La Argentina y la cuestión de las drogas: un propuesta para repensar el debate público”. Se trata de un texto firmado quince especialistas en seguridad internacional y relaciones exteriores argentinos de distintas filiaciones y generaciones, que vienen trabajando como grupo desde hace algunos años y que como tal, ya se había pronunciado sobre algunos temas, como la cuestión nuclear o la participación militar en Haití. El texto fue presentado el martes pasado en el sótano la librería Hernandez de la avenida Corrientes, en la forma de dieciséis páginas engrapadas que esperaban sobre los asientos de un auditorio de académicos, consultores y cabezas de ONG. Estuvieron once de los quince firmantes. Después de las introducciones de ocasión, uno de ellos, Juan Gabriel Tokatlian, profesor de la Universidad Di Tella, tomó la palabra para contar lo que decía el papel.

Tokatlian empezó explicando que El modelo de “Guerra a las drogas” que se viene aplicando en la región, sobre todo en Colombia y México, sumado al discurso mano dura que se viene escuchando en nuestro país, hace posible que se quiera importar el modelo a la Argentina, sobre todo el componente bélico, esto es, la posibilidad de involucrar a las fuerzas armadas en la represión del narcotráfico. Pero el modelo se ha probado y ha fracasado, afirmó Tokatlian.

Sin embargo, algunos cambios en el contexto mundial y también en el regional permiten ampliar el debate sobre las drogas. En primer lugar, la crisis del 2008-2009 revalorizó la idea del Estado y las virtudes de la regulación. Del mismo modo que el levantamiento del prohibicionismo no puede entenderse sin la crisis financiera de 1929, la última crisis financiera abre la puerta para regular y legalizar algunas de las drogas que hoy están prohibidas. En segundo lugar, siguió el profesor, por los magros resultados obtenidos, existe cierto grado de frustración de los estados con las políticas antidroga que vienen aplicando, y cierto nivel de fatiga de la sociedad. A nivel internacional, además de varios premiso nobel, el actual viceministro de Gran Bretaña Nick Clegg y el ex secretario de Estado estadounidense George Schultz se han pronunciado a favor de una política antidroga que priorice la reducción de daños por sobre la criminalización, enumeró Tokatlian. En el contexto regional, agregó, América Latina sigue a la vanguardia y ya no sólo ex presidentes como el brasileño Cardoso y el mexicano Zedillo abogan por un cambio de paradigma, sino que presidentes en ejercicio como el guatemalteco Pérez y el colombiano Santos se pronuncian en el mismo sentido.

El nuevo contexto permite experimentar con nuevos modelos de regulación, dijo el representante del grupo de expertos. Citó el caso de la legalización de la marihuana Uruguay y propuestas legislativas en el mismo sentido siendo debatidas en Jamaica y Ciudad de México, mas el programa estatal “Brazos abiertos” para tratar adictos en Sao Paulo sin ingresarlos al sistema criminal. También los ejemplos de los estados de Colorado y Washington en Estados Unidos, donde el consumo recreativo de marihuana se legalizó por voto popular, más otros trece estados que permiten su uso medicinal.

Eso no significa que haya que abandonar las políticas represivas y dejar de perseguir a los narcotraficantes, aclaró Tokatlian.  “Cada país tiene el narcotráfico y el crimen organizado que dejamos prosperar,” subrayó.

No obstante, dijo, el llamado es a poner el eje en el ser humano.O sea, el narcotráfico no puede ser eliminado, a lo sumo se puede controlar, mientras se trabaja en  la reducción de los daños que produce tanto a nivel individual como a nivel social.

Así como cada sustancia es diferente y produce efectos diferentes en las personas, también se relaciona de manera diferente con el crimen organizado. Consumir una sustancia prohibida no debería convertirte en el enemigo de un Estado que pelea una gran guerra antinarco. El paradigma bélico ya fracasó muchas veces en muchos países mientras el narcotráfico se sigue extendiendo y hoy está presente en todos los países del mundo. Tokatlián cerró su disertación con tres paradojas que ayudan a pensar, como para ir abriendo el debate.

Primero, “todo el mundo”, o sea el mundillo político y académico, declama que no tenemos datos estadísticos confiables sobre el problema del narcotráfico. Sin embargo “todo el mundo” tiene opiniones contundentes sobre qué es lo que hay que hacer.

Segundo, “todo el mundo” está de acuerdo con que conseguir avances en el tema de las drogas requiere tiempo. Sin embargo, “todo el mundo” busca la bala mágica, por ejemplo una ley de derribo de aviones. Como si una sola medida de golpe pudiera arreglar el problema

Tercero, “todo el mundo” plantea el problema del narcotráfico como una cuestión de  Estado. Sin embargo el fenómeno proviene del mercado, no del Estado y a través de la política se instala en una sociedad que puede ser apática o resignada, o simplemente que se acostumbró a lucrar ya vivir de los beneficios económicos que derrama el negocio.

“Las políticas antidrogas que violan los derechos humanos no son buenas políticas antidrogas. La que hace crecer el negocio de las armas livianas, las que afectan la salud , no son buenas políticas públicas. A veces las mejores políticas antidrogas no tienen que ver con las drogas, sino con la calidad de vida de las personas.”

“Los problemas que plantea el crimen organizado no es un problema de seguridad transnacional sino de gobernabilidad democrática,” cerró

El texto puede leerse en cuestiondrogasargentina.blogspot.com. Los firmantes del documento son Agustín Colombo Sierra, Nicolás Comini, Enrique Del Percio, Rut Diamint, Alberto Fohrig, Ernesto López, Juan López Chorne, Pablo Martínez, Pepe Paradiso, Raúl Sánchez Antelo, Luis Tibiletti, María de la Paz Tibiletti, Juan Gabriel Tokatlian, José Manuel Ugarte y Josér María Vázquez Ocampo.

Publicado el 10 de mayo de 2014.

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About Author

Santiago O'Donnell es el director general de Medio Extremo. Es editor jefe de internacionales en Página 12. Y autor de tres libros: ArgenLeaks, Politileaks y Derechos Humanos® La historia del CELS. Antes de MX, trabajó en Los Angeles Times, The Washington Post y La Nación. Escribile a contacto@medioextremo.com

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